Robert Laskowsky

Publicado en El Puerto Actualidad el 2/11/2015
Robert Laskowsky

Robert Laskowsky

JAVIER – Buenas tardes Bob. He tenido ganas de mantener esta conversación contigo desde que te conocí y al entrar aquí, reconocí un cuadro que representa el pub La Caja de Pandora y las puertas que éste tenía en los servicios.

BOB– Si, todo el mundo conoce La Caja de Pandora, hay mucha gente que me comenta eso.

J – Bien, pues a mí me gustaría conocer a la persona que ha sido capaz de montar La Caja de Pandora y Chicago Art Place, dos sitios tan parecidos y a la vez, tan diferentes. ¿Qué puedes contarme sobre ti?

B.- Llegué a España por primera vez a la Base de Rota, yo soy militar y después de veinticuatro años como militar, cambiando de destino cada tres años quise plantar mis raíces aquí. Lo más importante para mí no es el dinero ni el trabajo, son mis amigos. Mi familia y yo hemos estado cambiando de sitios constantemente y al final yo tengo los mejores amigos de mi vida aquí en España, españoles y dije: “no quiero cambiar más”, entonces me quité el uniforme, me jubilé y me quedé aquí. Hay muchos jubilados americanos que buscan trabajo con el gobierno, en la Base, pero aún jubilados es seguir con el mismo trabajo y yo quiero abrir mis alas y volar un poco. He estado veinticuatro años dentro de una jaula y ahora soy libre para volar.

J.- Y ¿No hechas nada de menos?

B.- Hecho mucho de menos el ambiente del negocio, me gustan el arte y las copas, pero no quiero entrar otra vez en él, no necesito el dinero. Vivo aquí, tengo residencia legal y pago mis facturas con mi jubilación, vivo solo, entonces ¿Qué puedo hacer? Abro mi propia casa e invito gente, amigos, esto es más o menos un guateque, un guateque de arte. Ernest Hemingway el escritor, en los cincuenta abrió su casa a sus amigos, escritores, artistas, actores, cualquier persona importante, pero totalmente abierta para tomar copas, hacer tertulias y se conoce como the Hemingway House y hay gente que dice que esto es como la Casa de Hemingway porque la gente que entra aquí son gente intelectual, de arte, de política, de música. Vienen en grupos y hablan conmigo. Por eso dicen que yo tengo la Casa de Hemingway aquí.

J.- Entonces has abierto tu casa de forma totalmente gratuita.

B.- No quiero el dinero de la gente, quiero disfrutar mi vida y ayudar a otros artistas y disfrutar del placer de mis amigos. He abierto la puerta a muchos jóvenes artistas, organizo la exposición, pago la recepción y les invito a exponer aquí. Hago de portero para abrirles las puertas de este mundillo y mejorar su curriculum. Por ello soy la persona más rica del mundo, porque tengo cosas que me permiten dormir bien, tengo salud, tengo amigos y suficiente dinero para vivir.

J.- Hay muy pocas personas capaces de hacer como tú una vez jubilados, romper con la rutina y echarse a volar para disfrutar de lo que realmente le gusta.

B.- Tengo familia, pero están todos en América, en Estados Unidos. Estoy aquí solo, por eso he seleccionado mis amigos, que ahora son mi familia.

J.- Dicen que los amigos se eligen y la familia no.

B.- Woody Allen dice que para ser feliz, hay que tener un familiar muy cercano, muy cariñoso, muy enamorado de él y vivir en otro país. Yo vivo en otro país y estoy muy contento. Estoy siempre en contacto con ellos, hablamos por teléfono, por carta, me mandan fotos y me visitan tres o cuatro veces al año. Tengo nueve nietos y dos bisnietos.

J.- Si no es indiscreción ¿Cuántos años tienes Bob?

B.- Tengo setenta y cinco años.

J.- Pues no lo parece

B.- Tengo setenta y cinco, con buena salud, duermo bien, como cualquier cosa y de noche voy a cualquier sitio en El Puerto de Santa María. Es mi hogar

J.- Bob, tu pintar no pintas…

B.- Yo pinto la pared, nada más. ¿Por qué pintura entonces? Yo respeto al artista, respeto su talento. El artista sabe cómo pintar, pero no sabe cómo vender o exponer. Yo sé cómo vender. Yo puedo vender un Mercedes, pero no sé construirlo. Puedo vender arte, mentalmente sé quién es un buen artista o no lo es. He pasado tanto tiempo con ellos, durante tantos años que ahora entiendo mucho de arte, pero no puedo pintar, para eso no tengo talento.

J.- Puede que no tengas talento para pintar, pero para cantar te sobra.

B.- Las personas tienen talento para cosas diferentes. Yo empecé a cantar con setenta años. Nunca había pensado cantar en mi vida. Fue un accidente. Dos amigos míos me dijeron: Vamos a un karaoke, entré y canté una canción nada más. Dos o tres semanas después en El Puerto, en agosto, estaba andando y como hacía mucho calor entré en un bar, porque había una chica joven y me dice: mira tenemos un pequeño cabaret ¿tú cantas? Yo canto en la ducha, le respondo y me dice ¿Por qué no vienes aquí mañana? Yo quiero escucharte y le dije vale voy. Fui, había gente sentada en varias mesas y un micrófono. Canté Over The Rainbow, de Judy Garland pero no me sabía muy bien la letra. Me dijo que me daba la letra y la música de dos canciones y que si podía cantarlas en Milord mientras las chicas se cambiaban de ropa. Empecé a ensayar esas dos canciones en mi casa con un palo de madera en vez de micrófono y cuando las canté en Milord todo el mundo se puso a bailar. Desde entonces en los últimos cinco años he dado setenta conciertos en diferentes sitios y ahora ya soy cantante. Nunca sabes que puede ocurrir, por eso nunca digo no, nunca sabes que estás perdiendo si dices no, por eso me gusta hacer el tonto algunas veces, pero en cada caso es una lección de vida.

J.- Pues en este caso no has hecho el tonto, yo te he escuchado y cantas maravillosamente.

B.- Muchas gracias. Primero yo canto canciones que todo el mundo conoce, muy populares, de Nat King Cole, Frank Sinatra… la gente es feliz escuchando eso y les digo, lo siento pero aquí no hay futbol, si te gusta la canción dame unos pocos aplausos, si ti no gusta puedes tirar tomates, pero no latas. Segundo, cuando canto miro a los ojos de las personas, canto para una persona.

J.- Tocando otro tema, aquí hay alguien, aparte de ti, que es muy importante y que además es un encanto, Barbie.

Barbie Cue, la fiel mascota de Robert

Barbie Cue, la fiel mascota de Robert

B.- Si, ella es mi chuleta Barbie Cue.

J.- No me lo creo.

B.- Es mi mascota del bar, todo el mundo conoce a Barbie.

J.- Cierto, pero yo querría preguntarte ¿Cómo se te ocurrió tener a Barbie y de que raza es?

B.- Es un cerdito vietnamita, como el que tenía George Clooney . Tiene cuatro años y medio y viven ocho años. Es limpia, silenciosa, muy buena compañía y muy tímida. Yo antes tenía dos perros, una pareja de huskys y el macho, después de catorce años estaba muy mal y lo llevé al veterinario para que acabara en paz. La hembra estaba aquí mirando porque salí con él y volví con el collar en la mano y se quedó esperando a su marido. Pasó un mes sin querer moverse ni comer y casi se muere. Entonces yo no quería otro perro, pero si otro animal y unos vecinos tenían unos cerditos y me regalaron a Barbie cuando tenía ocho semanas. Cabía en una caja de zapatos, y estaba buscando a su mamá y la hembra de husky se juntó con ella y empezó a vivir otra vez, pero tenía artritis y murió al cabo de seis meses y ahora yo tengo un cerdito.

J.- Es una historia enternecedora. Muchas gracias por este rato de charla Bob, lo he pasado estupendamente y seguro que volvemos a repetirlo.

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