Los Caballeros de la Iglesia

Capítulo VI – Lo tratado en el Capítulo

(El relato de Skjult-Soliqchi)

armor-1300179_960_720Al entrar en el refectorio nos estaba esperando Bhörje quien tras saludar al grupo nos pidió a Edzàrj y a mi que le acompañáramos durante la comida y se encaminó hacia una mesa en la que se encontraban sentados junto a Melhiker y Jörgenj el Prior y el resto de los Preceptores que nos estaban formando en las distintas materias; una vez sentados y con los platos delante de nosotros, Erlhènj nos hizo gestos para que empezáramos a comer y dijo:

–Hermanos, antes en el capítulo, Khört se refirió a unos hechos de general conocimiento para todos, pero que vosotros desconocíais y de eso quiero hablaros.

Me sorprendió que Erlhènj sacara a colación en aquel momento crítico, en que el tiempo era esencial, un tema sobre el que tenía pensado preguntarle más adelante cuando dispusiera, pensaba yo, de más tiempo para atenderme, pero no pude decir nada, pues el Prior continuó con su explicación.

–Aunque es notorio el hecho de que no podemos informar a todo el mundo de las decisiones tomadas con anterioridad a su pertenencia a la Iglesia, sí deberíamos haberos informado de las patrullas que mantenemos en la cordillera, en las que participan todos los hermanos por turnos y que se consideraban una especie de vacaciones que rompían en cierto modo, la monotonía de la vida en el convento, algo que acaba de cambiar de forma radical, debido a las informaciones que acabamos de recibir– Erlhènj hizo una pausa para tomar un bocado y continuó.

–En un principio pensamos en informaros y que cuando os correspondiera, formarais parte de esas patrullas, pero tras meditarlo mucho decidimos no hacerlo. Debéis tener muy presente el hecho de que sois vosotros los más poderosos magos que hemos encontrado en más de cien años y esto nos convenció de que era preferible no distraeros de vuestra formación hasta que esta estuviera completa, cosa que estaba a punto de suceder; desgraciadamente esta crisis ha dado al traste con nuestros planes. Ahora, puesto que ya hemos terminado el almuerzo volvamos rápidamente a lo que nos ocupa.

Sorprendidos por lo dicho por el Prior de nuestra importancia para la Iglesia como magos, abandonamos el refectorio y nos encaminamos a la sala capitular, donde sin más preámbulos ni presentaciones el hermano Skjult comenzó su historia:

–Como el tiempo apremia, quizás más de lo que todos podáis suponer, voy a resumir lo más posible los diez años que he pasado en las tierras ignotas y solo me extenderé en los puntos fundamentales de esta crisis.

Skjult hizo una pequeña pausa para ordenar sus idéas y comenzó contando lo encontrado al llegar a las tierras situadas al Este de las montañas. Habló de los samoviy y sus costumbres y los describió como un conjunto de clanes orgullosamente independientes que dedicaban su vida a cuidar sus rebaños y pelear con otros clanes a la menor provocación, real o inventada; como las ciudades, pequeñas aldeas de comerciantes, se consideraban lugares de tregua en las que estaban prohibidos los enfrentamientos armados entre los clanes, ya que eran los únicos lugares donde podían comerciar, intercambiar noticias y emborracharse, cosa a la que eran muy aficionados, sin ningún temor. Contó como había conseguido un empleo en el taller de Kulol, un alfarero de la ciudad de Qhishloq, cosa que le permitió relacionarse con miembros de todos los clanes. Al no ver nada de interés relevante, no había enviado ningún mensaje y estaba a punto de abandonar aquellas tierras cuando, sin saber de donde, aparecieron los sacerdores de Bajaruvchy.

Skjult hizo especial hincapié en el poco tiempo que habían necesitado para imponerse a los clanes por medio del terror, primero con unas tropas totalmente fanatizadas de las que como ocurría con los sacerdotes, nadie sabía cual era su origen y después mediante las ceremonias en los templos, ceremonias que describió minuciosamente. Respecto a ellas dijo:

–Hermanos, no puedo afirmar ni negar el hecho de que interviniera en ellas la magia, aunque se me eligió para esta tarea por mis habilidades en este campo, éstas se limitan a una incipiente telepatía que me permite blindar mis pensamientos a otros telépatas e inducir pensamientos e ideas en la mente de otras personas que no tengan esas facultades, pero la preparación que recibí me induce a pensar que en los milagros del templo hay más de ilusión, eso sí, muy bien creada que de verdadera magia, de la que las únicas trazas que pude detectar fueron medianas capacidades telepáticas. Si utilizan la magia o no, es algo que deben estudiar los expertos en el tema.

Continuó su relato diciendo que había decidido permanecer en Qhishloq para comprobar en que derivaban las cosas, decisión que había resultado acertada ya que cuando convocaron a los artesanos al templo para trabajar en los talleres allí construidos, pudo captar en los sacerdotes de rango inferior que los supervisaban, indicios de que el ejército que estaban reuniendo se pondría en marcha en cuanto encontraran un paso a traves de la caodillera Bealjehkh, por lo que instilé la idea en Kulol de que yo provenía de aquellas tierras y las conocía como la palma de mi mano, un día en que Kulol hablaba con Murosasiz, el sacerdote que nos supervisaba, le forcé a comentar, como de pasada este hecho. Al día siguiente fui llamado por el Vice-Prelado y designado explorador del ejército con la misión de encontrar el paso, después de ser sometido a una leve inspección telepática para la que me encontraba preparado.

En este punto, hizo una pausa y dijo:

–No penséis ni por un momento que el ejército con el que tenemos que enfrentarnos actúa por miedo o coacción; todo lo contrario, en el tiempo que estuve entre ellos pude comprobar la determinación con que actuaban plenamente convencidos de ser los elegidos para llevar a cabo una sagrada misión.

A continuación nos dijo como había conducido al destacamento, dando algunos rodeos para hacer notar su presencia, hasta una de las patrullas que teníamos en la cordillera, con el fin de poder comunicarnos estas noticias, a la vez que retrasaba el hallazgo por su parte del paso que los condujera hasta nosotros.

Concluido el relato, el Prior nos dijo:

–Tristes y graves son las noticias que nos traes y requieren de una pronta actuación por parte de la Iglesia. Ya hemos activado el sistema de comunicaciones y a estas horas la práctica totalidad de conventos y cenobios de todas las Órdenestienen noticia de estas hechos y enviarán sus representantes a este convento, pués como bién sabéis recae en nosotros los Jannikes y particularmente en este convento,la responsabilidad de liderar y trazar los planes de actuación en tiempos de guerra.

En este momento, Erlhènj hizo una pequeña pausa para poner en orden sus idéas y continuó diciendo:

–Como primera medida, a partir de mañana duplicaremos las patrullas en la cordillera Bealjehkh y todos los hermanos duplicaremos las horas de entrenamiento en combate, paralelamente a esto, se formarán grupos de trabajo para analizar lo expuesto por el hermano Skjult, hasta conocer todas sus implicaciones. Mañana seréis asignados a los distintos grupos en función de vuestras capacidades.

Y terminó diciendo:

–Dado que de momento, no podemos hacer nada más todos, salvo los preceptores que se reunirán conmigo para la formación de los grupos de trabajo, volved a vuestras actividades y pensad y analizad lo que acabamos de conocer. Mañana descansados y con las idéas más claras comenzaremos el trabajo.

Tras estas palabras del Prior, todos retornamos a nuestras actividades habituales pensando y meditando en lo allí hablado.

Continuará
Espero que esta publicación te haya gustado. Si es así pulsa me gusta y si tienes alguna duda, consulta o quieres complementar este post, no dudes en escribir en la zona de comentarios.
Sigueme en: www.elarcadedionisos.es

Deja un comentario