Los caballeros de la Iglesia

Capítulo VII – Planes y más planes

(Primeras estrategias)

ser-uno-31Telepatía, algo que todos los hermanos habíamos desarrollado en mayor o menor grado, pero que nunca utilizábamos porque, salvo los especialmente dotados como Melhiker, no podíamos confiar en su fiabilidad; éramos capaces de detectar fuertes emociones y esforzándonos mucho, pensamientos sencillos, acertando seis de cada diez veces en que lo intentábamos y ninguna si el pensamiento era complejo. En experimentos realizados con anterioridad a nuestra entrada en la Orden, se habían logrado transmitir imágenes sencillas en la que los aciertos eran de nueve sobre cada diez intentos, pero esto era de escasa utilidad, por lo que se abandonó su práctica.

Esta realidad hizo que tras los primeros momentos de euforia, la mayoría cayera de nuevo en el desánimo al preguntarse como íbamos a transmitir mensajes que para ser efectivos, requerían una complejidad que no podíamos interpretar.

Solo cuando Melhiker y yo les mostramos la solución del problema, por demás sencilla que consistía en transmitir, no los pensamientos, si no las imágenes de un código que combinadas entre si formasen palabras, les convencieron de que debíamos trabajar más profundamente en el tema.

Una vez creado el código y tras varios experimentos de transmisión en los que pulimos los errores, logramos obtener un sistema fiable e instantáneo de transmisión de mensajes que presentar al Prior.

Unos días antes de que termináramos el código, Melhiker fue llamado por el Prior Erlhènj, que ahora ostentaba el cargo de Gran Maestre de Caballeros, para formar parte del Donark.

Mientras nosotros trabajábamos en la creación de un sistema eficaz de comunicaciones, habían partido mensajeros hacia el convento de Hämnstaj, la capital de Dönhar sede del patriarcado, desde donde el Patriarca Flottfar dirigía las actividades de la Iglesia y como cabeza visible de la misma, sus relaciones con el poder político de las reinos de la Confederación Erkendia. Flottfar había sido elegido Patriarca por sus dotes de empatía y su habilidad política y social y su cargo era más representativo que ejecutivo dada la casi total autonomía de los distintos conventos y cenobios, lo mismo ocurría con los demás estamentos de la jerarquía eclesiástica, Exarcas y Metropolitanos se limitaban a representar a la Iglesia en sus correspondientes reinos o provincias; Dentro de la Iglesia todos ellos constituían el Sínodo, el verdadero órgano rector de la Iglesia, cuya función era la puesta en común de los nuevos conocimientos y situaciones acaecidos en cenobios y conventos para, en base a ellos, determinar las normas generales de actuación que potenciaran la evolución de la sociedd hacia una estadio más avanzado.

En cuanto Flottfar tuvo conocimiento de los sucesos aceacidos en las tierras ignotas y de la declarada intención de invadirnos por parte de aquellas gentes, reunió el Sínodo y como primeras medidas de urgencia, en espera de conocer más sobre la situación, determinaron nombrar a Erlhènj Gran Maestre de los Caballeros y cabeza del Donark, el consejo consultivo de la Orden compuesto por los Rehidar o comandantes de campo entre los que se encuentran los Maestres de las distintas órdenes menores, los Hadar, combatientes; los Bahudier, magos; los Skulek, espías o infiltrados y los Leverantörer, encargados de la intendencia.

Teniendo en nuestras manos un sistema de comunicación instantáneo, la primera decisión que tomó el Donark por indicación de Melhiker que había sido elegido Rehidar de Planificación y Estrategia, fué enviar de nuevo a Sjulkt bajo su identidad de Soliqchi a Qishloq para entregar el libro de notas del caporal Nayza, en el que figuraba ra ruta para la invasión, al Prelado Rahmsiz justificando el retraso y el hecho de volver solo con el ataque que realizamos a la expedición, del que había logrado escapar por encontrarse explorando una posible ruta alternativa encontrándose, al volver a todos muertos, ante este hecho había recuperado el libro del caporal e iniciado el regreso, escondiéndose continuamente pues no se fiaba de nadie, para entregarleselo a él personalente pues conocía su importancia.

También decidieron enviar un espía a Qal’ashahar, la capital del imperio Samoviy, donde tenía su corte el Emperador y Archiprealdo Bittaga y averiguar todo lo posible sobre él y su origen, con el fin de poder realizar un mejor análisis de sus intenciones, para ello se eligió a un hermano del convento de Kommerbyen, ciudad costera de Dönhar que ya había realizado tareas similares en los reinos de Makkhötsatt, al otro lado del estrecho de Markhav, bajo la tapadera de comerciante libre.

Si me entreré de todo esto, en un tiempo en que la información estaba más estrictamente compartimentada que de ordinario, fue porque Melhiker, por indicación de Erlhènj, me reclamó para el Dönhar como Vice-rehidar de Planificación, una vez finalizada mi tarea con el código de los mensajes.

En una de las primeras reuniones del Dönhar a las que asistí, estaba escuchando los informes aportados por los distintos grupos de trabajo sobre sus avances en la preparación de la inminente guerra, comencé a sentir una vaga inquietud, un pensamiento que no lograba quitarme de la cabeza y que me impedía prestar atención a lo que se debatía en esos momentos y por más que intentaba concentrarme, la desazón que sentía me impedía lograrlo.

—¿Que es lo que te preocupa Jannirèll?— La pregunta de Erlhènj me sacó de mi ensoñación y azorado comprobé que todos me miraban con cara de preocupación.

—Llevas tanto tiempo trabajando con telépatas que nos has transmitido a todos tu preocupación. ¿Quieres compartirla con nosotros en voz alta?

—Lo siento Maestre, no era mi intención hacerlo, pero efectivamente hay algo que me preocupa y no logro concretarlo, creo… ¡No!, se que estamos pasando por alto algo de vital importancia y no logro averiguar de que se trata.

—¿Desde cuando tienes esa sensación?— Me preguntó Melhiker.

—Desde que entré a formar parte del Dönhar y tuve conocimiento de las medidas tomadas. Todas me parecieron adecuadas, pero cuando me enteré de que se había enviado a Sjulkt de nuevo a Qishloq, me vino a la cabeza su imagen al contarnos en el Capítulo su estancia allí y desde entonces tengo esa sensación.

—Jannirèll, te has tenido que concentrar en resolver un problema de vital importancia, de cuya solución dependía en gran parte el desarrollo de nuestros preparativos, lo que te ha impedido concentrarte en otros temas, por lo que has dejado de lado el resto de los temas de los que tus aptitudes como mago han ido almacenando en tu cabeza y ahora tratan de aflorar— Dijo Erlhènj y prosiguió:

—Lo mejor que puedes hacer es abandonar la reunión para no seguir transmitiéndonos tu inquietud, y dedicarte a repasar los acontecimientos que hemos vivido últimamente, estoy seguro que cuando los analices encontrarás la causa de tu preocupación. En cuanto descubras que estamos pasando por alto, cosa que no dudo que harás, ven a comunicárnoslo para ponerle solución. Esa es tu única tarea desde este momento.

Cuando me disponía a abandonar la sala y antes de que abriera la puerta, Erlhènj me dijo:

—Janniréll, conociendo tus dotes mágicas, a todos nos preocupa mucho el olvido del que te avisan pues sabemos que no es algo baladí, procura identificarlo para que podamos atajarlo.

Tras escuchar las últimas palabras del Maestre, abandoné la sala para centrarme en identificar que se nos estaba pasando por alto.

(Continuará)
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