Daniel Barboza

Publicada en El Puerto Actualidad el 03/01/2016
Daniel Barboza

Daniel Barboza

JAVIER – Buenos días Daniel. Ante todo desearos a ti y a tu familia que paséis unas muy felices fiestas y luego darte las gracias por recibirme en tu casa en fechas tan señaladas, para mantener esta conversación conmigo.

DANIEL – Felices fiestas para ti también Javier.

J Tu y yo nos conocimos, si recuerdas, en un “curso” para aprender a jugar al mus que impartí hace ya unos años tratando de potenciar la práctica de este bello juego en Valdelagrana. Allí conocí a una persona activa, y con muy variadas inquietudes en distintos campos y desde entonces me quedó la curiosidad de conocerte más en profundidad y saber cómo acabó en El Puerto una persona como tú.

D.- Yo soy de Uruguay y vine a España por primera vez en el año mil novecientos setenta y siete, estuve en Madrid y en Barcelona. En Barcelona, yo ya era médico, hice la oposición (creo que fue la primera) a MIR, médico interno residente y gané una plaza en el Hospital de San Pablo y allí hice anestesiología que era lo que tenía interés de hacer y me gustaba. Estuve cinco años en Barcelona, terminé la especialidad y me nacionalicé español por residencia, porque los hispano americanos, en ese momento, podían solicitar la nacionalidad después de dos años de residencia continuada en España podían solicitar la nacionalidad. Yo soy nieto de gallegos, mi abuelo era gallego, pero la obtuve por residencia al estar cinco años allí. Me volví a Uruguay porque echaba mucho de menos a mí familia, aquí estaba solo y en el año ochenta y dos me fui con el título de especialista en anestesiología y con la nacionalidad española.

J.- ¿Cuándo volviste a España?

D.- Allí estuve diez años, del ochenta y dos al noventa y dos y en el noventa y dos la verdad es que echaba de menos España. Dicen que los emigrantes nunca están del todo bien en ningún lado porque siempre echan de menos algo del lugar donde no están. Bueno la verdad es que yo, a estas alturas de mi vida, estoy muy bien en los dos lados, tanto en España como en Uruguay. En el noventa y dos me cogí unas vacaciones largas que había acumulado, tres meses y me vine a ver las olimpiadas de Barcelona 92 y también la Expo de Sevilla. Trabajé como un mes, porque antes de venir me puse en contacto con compañeros míos de la Residencia y como era en verano y había muchas sustituciones, dije bueno para financiar mi viaje voy a aprovechar y trabajo. En ese tiempo, en uno de los trabajos me llamaron de Extremadura, que la conocí y me encantó por sus paisajes tan bonitos. Allí me ofrecieron trabajo permanente y me convencieron y me vine. Me vine y ya prácticamente me quedé aquí. Allí conocí a mi mujer que es extremeña, después tuvimos una hija y ya arraigué totalmente.

J.- ¿Y cómo terminaste en El Puerto?

D.– Pues verás, yo trabajé en varios lados, el último trabajo fue en Ciudad Real donde estuve quince años y allí nació mi hija. Entonces yo echaba mucho de menos el mar, la costa y quería salir del medio de la península para vivir en un lugar con costa más parecido a mi Montevideo y antes de que la niña fuera mayor, cuando tenía siete años, nos vinimos para El Puerto que ya lo conocía yo orientado por un amigo de Valdepeñas que me había hablado de Valdelagrana. Vine, me encantó y decidí que ¿por qué no vivir todo el año en un lugar que le gusta tanto que viene de vacaciones? Conseguí trabajo en el Hospital de Puerto Real y así vine yo a El Puerto, buscando el mar.

J.– Sé que te has hecho cargo de la dirección de un club de lectura en Valdelagrana. ¿Puedes contarme un poco en qué consiste?

D.- A mí siempre me encantó la lectura, es una de las cosas que siempre me ha gustado. Tal vez el hobby que más tiempo le dedico. Yo creo que te permite entrar en una cantidad de mundos diferentes, en la forma de pensar de diferentes escritores y ver las cosas de todos los ángulos. Entender las cosas que uno no entiende, vivencias que uno no ha tenido y que te aclaran situaciones. Para mí la lectura es muy importante.

J.- En eso coincido contigo. Soy un lector empedernido y ecléctico. Si un día te pasas por mi casa verás como la tengo de libros. Pero nunca se me ha ocurrido entrar en un club de lectura. ¿Qué aporta este tipo club?

D.- El club de lectura es algo así como los pescadores a los que gusta conversar con otros pescadores para compartir su hobby. Yo no sé nada de pesca, es una de las cosas que me interesaría porque esta zona se presta. Yo me enteré de que es estos clubs se hacían charlas y conversaciones sobre una lectura en común y me pareció interesante y cuando lo hicimos me ha resultado estupendo, porque hacemos una lectura de un libro mensual y luego nos reunimos, también mensualmente y hablamos de ese tema. De ese libro, de esa lectura salen múltiples cosas. También tratamos de no entrar, como tú me comentaste antes de esta conversación, en cuestiones políticas y similares, pero mayormente la gente que viene es gente que trata los temas sin animosidad y sin pretensión de llevar los temas fuera de cauce, incluso henos orillado o tocado temas sin que se haya producido ninguna confrontación violenta ni nada por el estilo.

J.- ¿Qué tipo de libros leéis?

D.- De todos los géneros. Tenemos una lista que da el Club Andaluz de Lectura y de ella nosotros hacemos una especie de votación y el libro más solicitado es el que se lee, argumentando porqué, alguien que le ha leído dice este libro merece la pena, no me importaría volverlo a leer con vosotros…

J.- Tú eres una persona inquieta con múltiples intereses. ¿Crees que es posible compaginar en el día a día trabajo, familia y aficiones?

D.– Yo creo que si se puede, pero pienso que es difícil compaginar los hobbies, el trabajo y la vida familiar. Si tomo de base mi vida laboral, ésta es bastante absorbente. Yo me dedicaba dentro de la medicina a anestesiología y te queda bastante poco tiempo porque los horarios de trabajo sumados a las guardias de veinticuatro horas, te dejan bastante castigado y con los compromisos familiares te dejan poco tiempo y a veces, pocas ganas de hacer otra cosa. Ahora, desde que me he jubilado es cuando realmente he tenido más tiempo para poder programar.

J.- Efectivamente, hoy en día el trabajo es muy absorbente y quizás excesivamente competitivo, lo que está provocando una disminución de la vida familiar y que tengamos que arrinconar nuestras aficiones hasta, en muchas ocasiones olvidarlas, cosa que no es tu caso que has sabido mantener y conservar tus hobbies y ahora que estás jubilado retomarlos con más intensidad.

D.- La literatura, la lectura es una de las cosas que se puede hacer con poco tiempo porque uno puede estar yendo al trabajo, en autobús o cualquier transporte público y pude ir leyendo. Aunque estés rodeado de gente estás en otro mundo, en el mundo en que el escritor te introduce. Puedes estar en una guardia de veinticuatro horas metido en un hospital y tu trabajo efectivo es media hora o una hora de veinticuatro por lo que te quedan veintitrés que puedes estar leyendo. Yo la lectura la traigo desde la infancia, me ha encantado siempre leer. Ahora puedo hacer lectura combinada con discusión o conversaciones vinculadas a la literatura de otra manera, con otro tiempo que antes no tenía.

J.- ¿Tienes alguna otra afición?

D.- La jardinería y las plantas. Eso también lo hice trabajando y ahora lo puedo hacer sin trabajar.

J.– Escuchándote yo llego a una conclusión. Todo se puede compaginar y no tiene porqué alterar nuestra vida cotidiana si sabemos dedicarle a cada actividad el tiempo que en ese momento requiere y aplicando un poco de sentido común, no tenemos porqué abandonar ninguna.

D.- Se puede. Hay cosas que son muy exigentes y cuestan mucho. Por ejemplo, a mí me encantan los idiomas, aprender otros idiomas y durante dos años intenté en la Escuela de Idiomas entrar en alemán, pero el sistema de trabajo y las guardias en anestesiología no me permitieron seguir el ritmo de la escuela y tuve que dejarlo.

J.- Daniel, me ha resultado muy agradable charlar contigo, pero ha llegado la hora de que me vaya a casa para ser consecuente con el tema de dedicar a cada cosa su tiempo. Solo desearte a ti y a tu familia que tengáis una feliz salida y entrada de año.

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