La respuesta está flotando en el viento

Como decía en el post anterior de “ideas políticamente incorrectas” vivimos en una sociedad privilegiada que se encuentra en el vértice superior de la pirámide de necesidades, por lo que en la actualidad anteponemos nuestros deseos individuales a las necesidades sociales. A menudo vemos la sociedad como algo separado del individuo, al que oprime y niega su derechos; la vemos como un instrumento en manos de una oligarquía cuyo único fin es el beneficio personal, algo en lo que no tenemos voz ni voto, pero ¿Nos hemos parado alguna vez a considerar el motivo de su existencia, sus objetivos últimos, o simplemente, en que consiste?

La sociedad existe desde que existe el ser humano dado que, al ser un animal social como muchas otras especies animales, sin ella su mera supervivencia como especie sería imposible. Una sociedad, sea animal o humana, no es más que una agrupación de individuos debidamente organizados con la finalidad de lograr objetivos comunes, entre los que es fundamental y prioritario la supervivencia de la especie.

Las sociedades humanas, cuyo fin es básicamente el mismo, son organizaciones creadas por seres humanos que conectan a los individuos en una cultura común, entendiendo por cultura un conjunto de tradiciones, reglas, símbolos, pensamientos y conductas, entre los que cabe destacar:

  • Lenguaje: Conjunto de sonidos debidamente estructurados, mediante el cual los seres humanos comunican ideas, sentimientos o experiencias. Por medio del lenguaje, oral o escrito, estas ideas, sentimientos y experiencias se pueden transmitir (de forma acumulativa) a generaciones posteriores. El lenguaje no es solo un medio de expresión, sino que estructura y da forma a nuestra, valga la redundancia, forma de pensar ya que cuando pensamos lo hacemos con palabras.
  • Valores: Ideas, sentimientos y tradiciones sobre lo que es bueno y lo que es malo, compartidos por los miembros de la sociedad y que la aglutinan. Generalmente son ideas abstractas que van más allá de de la variación de las situaciones.
  • Normas: Modelos de interacción social que determinan la conducta de los individuos en la sociedad. Aunque normalmente emanan de los valores, también los contradicen actuando como guías y críticas del comportamiento social.

En base a estos parámetros la sociedad organiza las posiciones sociales y la distribución de los individuos dentro de esas posiciones; evoluciona según cambian las condiciones en que esa sociedad se desarrolla, sus avances tecnológicos y sus necesidades, siempre con el objetivo de mejorar las condiciones de vida y la supervivencia de los individuos que la componen.

Esta organización social, está continuamente en proceso de cambio y lo que valía para una sociedad primitiva de cazadores-recolectores formada por un grupo de entre cincuenta y sesenta individuos cuya necesidad básica era la subsistencia y supervivencia del grupo, en la que todos los puestos podía intercambiarse en caso de necesidad, lógicamente no es válido para una sociedad de consumo, compuesta por millones de individuos, con las necesidades de supervivencia cubiertas, en la que lo más importante es la autosatisfacción del individuo quien, debido a la complejidad de las actividades necesarias para su funcionamiento, desconoce la gran mayoría de ellas y depende total y absolutamente del resto de los individuos que la componen.

Hemos nacido en una sociedad que ha cubierto nuestras necesidades básicas sin que hayamos tenido que luchar por ellas, tan compleja que desconocemos la inmensa mayoría de las tareas necesarias para su funcionamiento ni sus implicaciones y en la que estamos acostumbrados a acercarnos a la tienda más próxima para adquirir lo que necesitamos o deseamos en ese momento, sin pararnos a pensar en cuantas personas han posibilitado con su trabajo en múltiples tareas que desconocemos, el hecho de que esto sea posible.

De hecho, estamos tan acostumbrados a ésto, que nos parece algo natural, algo que no puede ser de otra manera, por lo que nos parece normal exigir que siga así, exigir a la sociedad que nos mime y cuando vemos que no lo hace, no puede hacerlo, nos quejamos, nos quejamos de todo, del gobierno, de los empresarios, de la economía, de no encontrar trabajo… Y ante esta situación me surgen algunas preguntas:

¿Nos hemos parado a considerar que formamos parte de una sociedad cuyo funcionamiento, imperfecto como todo lo humano, es tan complejo que el fallo de una pieza que puede parecernos insignificante puede destruirla?

¿Somos conscientes de que mantener nuestro sistema de vida consume una cantidad una inmensa cantidad de recursos (cada vez más escasos) de los que no disponemos en nuestro ámbito territorial?

¿Hemos pensado en que cada vez somos más, vivimos más, consumimos más y cada vez nuestros recursos son menos?

Y sobre todo ¿Hemos pensado que somos nosotros, parte de esa sociedad que creemos nos oprime, los que la hacemos así y la mantenemos porque no queremos renunciar a ninguna de sus ventajas, porque solo por el hecho de haber nacido nos las merecemos?

Como dijo un gran músico y poeta: “La respuesta amigo mio está en el viento”

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6 comentarios

  • Magnífico post, Francisco. Parece que aprendemos de forma innata a reclamar “nuestros derechos”, pero acostumbramos a olvidarnos de la otra cara de la moneda, la de nuestros deberes.

    • El Arca de Dionisos

      Desgraciadamente es lo que está ocurriendo en esta época de egocentrismo institucionalizado. Gracias por el comentario Estrella.

  • Hola Javier,
    Estos artículos sobre los privilegiados y la estructura de la sociedad me ha ayudado mucho a pensar estos días. Una de las conclusiones a las que llegué ya te la comenté en tu anterior artículo de “El idealismo de los privilegiados”, sobre que el mundo siempre parece funcionar en base a dos fuerzas que se contraponen constantemente.

    Y ahora me ha venido otro pensamiento a la cabeza (no me atrevo a llamarlo conclusión aún); por ejemplo, ¿qué hubiera pasado si en vez de haber nacido en esta época, hubiera nacido hace 50 años? ¿Hubiera criticado con la misma intensidad las cosas que ahora crítico (las jerarquías, el entramado de la guerra, las desigualdades entre ciudadanos, las luchas por el poder en general…)? Pienso que no, pienso que si hubiera nacido en otra época, muchas cosas que ahora veo condenables las vería naturales, ya fuera por supervivencia, porque ese era el estilo de vida…

    Y no estoy diciendo que todo lo que se vivió antes no sirviera para llegar al estado del bienestar del que ahora disfrutamos, de eso no hay duda, pero sin embargo creo que gracias a disfrutar ahora de cierto privilegio vemos con más claridad las injusticias que antes existían. Es verdad, parece que los que menos penurias han sufrido son los que más se quejan, ¿pero hasta qué punto eso es malo o hipócrita? Si yo desde mi posición privilegiada me doy cuenta de todo lo que mis abuelos tuvieron que padecer para que yo viviera bien, tomaré las medidas oportunas dentro de mis posibilidades para hacer que eso no se repita, para que no regrese de nuevo una época de penuria donde tus derechos como ser humano no estaban garantizados. Y ahí entra el juego la sociedad, el despertar de conciencia global, especialmente por parte de los más privilegiados.

    Te felicito Javier, has escrito un artículo que invita muy bien al debate y a la reflexión 😉

    ¡Un abrazo!

    • El Arca de Dionisos

      ¡Hola Carolina!
      A fuer de ser sincero, echaba de menos tu comentrio, pero ha valido la pena esperarlo, es estupendo y planteas custiones muy interesantes sobre temas que, ahora veo, no maticé adecuadamente.

      Debo aclarar que mi crítica va en dos sentidos:

      El primero, hacia aquellas personas de nuestra sociedad que disfrutando de todos los beneficios, sin tener que haber hecho nada para ello, reniegan y se avergüenzan de la actuación de sus precursores, acusándoles de bárbados, explotadores y otras lindezas por el estilo sin pensar en que sus actuaciones venían marcadas por las circunstancias en que les tocó vivir y que gracias a ellos vivimos y pensamos hoy como lo hacemos.

      En segundo lugar, estoy de acuerdo contigo en que desde nuestra posición privilegiada, se deben tomar las medidas no solo para evitar que se repitan situaciones pasadas, no. Se debe luchar para crear las condiciones necesarias para crear un mundo mejor para todos, pertenezcan o no a nuestra sociedad. Mi crítica va en el sentido de que el hacerlo (si realmente queremos hacerlo) requiere dos cosas:

      Primero una enorme capacidad de renuncia, de renuncia a las comodidades a que estamos tan acostumbrados que llegamos a no apreciarlas, de renuncia a una sociedad de consumo que derrocha sin que cause preocupación ni desdoro, bienes tan escasos como el agua, los combustibles fósiles y tantas otras cosas.

      Segundo, ser conscientes de que no todas las sociedades están capacitas para entender ni ver las cosas de la misma forma, no por la inteligencia de sus miembros, sino por las circunstancias en que se han desarrollado. En le post anterior hablaba de la pirámide de necesidades que debe escalar una sociedad. Debemos ayudarlas cubriendo primero sus necesidades básicas sin intervenir en su cultura y una vez cubiertas estas necesidades prestarles nuestra colaboración para que sean ellos mismos quienes modifiquen la misma según van escalando peldaños en la pirámide. No como venimos haciendo hasta ahora, al imponer nuestra cultura al ayudarles, exigiendo de ellos comportamientos que no están preparados para tener por no comprenderlos.

      Es un placer debatir contigo.
      Un abrazo 😉

      • Hola Javier,
        Cada vez se me hace más complicado encontrar un pequeño hueco de tiempo para comentar, pero no dudes que mis respuestas llegan; tarde, pero llegan.
        Solo quería hacer un pequeño matiz respecto al último punto que has comentado, respecto a las diferencias entre sociedades. Con la corriente de globalización que vivimos hoy en día, es difícil que las culturas no se solapen unas a otras, o que una sola se acabe imponiendo sobre las demás. Creo que tan solo unos pocos países han logrado que culturas distintas logren vivir en armonía, pero estoy de acuerdo con que según el lugar en el que hayas nacido creerás que tu modelo de cultura es el mejor y el más válido.
        Igualmente te digo que es un gusto hacer este tipo de debates 😉
        ¡Un saludo!

        • El Arca de Dionisos

          Hola Carolina.
          No te preocupes por comentar antes o después, a mí me ocurre como a ti que a veces ando muy escaso de tiempo, lo importante para mí es el hecho (que te agradezco y mucho) de que comentas y tus comentarios me obligan a afinar mis ideas.
          Estoy plenamente de acuerdo contigo en que con la corriente globalizadora actual se solapan las culturas. Eso es un hecho que ha venido ocurriendo a lo largo de la historia, aunque hoy en día tenga un alcance más global (valga la redundancia), paro tanto a lo largo de la historia como hoy en día, ese solapamiento ha conllevado la imposición de la cultura más fuerte a la más débil por medio de la coerción hasta conseguir la desaparición de esta última, con las consecuencias que todos conocemos. Eso es precisamente lo que critico en mí post; hoy contamos con los medios y conocimientos (que no con la voluntad) necesarios para ayudar a esas culturas que se encuentran por debajo de la nuestra, a evolucionar hasta que de forma natural se produzca la fusión de culturas, conservando cada una su propia identidad.
          Me encanta debatir contigo. Un abrazo Carolina 🙂

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