En busca de la Felicidad

 

Hoy he leido un post publicado por mi amiga Marisa Domenech en su blog Nuevo Viaje a Ítaca, en el que propone una serie de ejercicios que facilitan el camino hacia la felicidad y la autorrealización. El leer estos útiles consejos me ha hecho pensar en el tema de alcanzar la felicidad, algo que en teoría es la máxima aspiración del ser humano.

Si acudimos al diccionario de la RAE, vemos que en su primera acepción se define la felicidad:

Felicidad: Estado de grata satisfacción espiritual y física.

Esta definición, resulta incompleta y no responde completamente a la pregunta que durante siglos, ha venido haciéndose la humanidad sobre este concepto y que los filósofos han tratado de responder a lo largo del los tiempos. Para Sócrates, filósofo griego (470 a.C. -399 a.C.) “El secreto de la felicidad no se encuentra en la búsqueda de más, sino en el desarrollo de la capacidad de disfrutar de menos”

Sócrates: “El secreto de la felicidad no se encuentra en la búsqueda de más, sino en el desarrollo de la capacidad de disfrutar de menos”

Para el filósofo Immanuel Kant (1724  – 1804) la felicidad no depende del destino ni de los demás, sino de uno mismo, de la persona, de su propio comportamiento y carácter.

Kant: “La felicidad, más que un deseo, alegría o elección, es un deber”

Si dejamos la filosofía occidental y nos fijamos en las filosofías orientales, vemos que para el budismo, la felicidad no consite en alcanzar la meta pues, una vez conseguida ésta, la satisfacción es efímera.

Buda Gautama: “No hay un camino a la felicidad, la felicidad es el camino”

Para el filósofo chino Lao Tzu (601 a.C. – 531 a.C.) la felicidad consiste en eliminar la ansiedad viviendo y disfrutando del presente.

Lao Tzu: “Si estás deprimido, estás viviendo en el pasado. Si estás ansioso, estás viviendo en el futuro. Si estás en paz, estás viviendo el presente”

A la vista de todas estas definiciones se comprueba que el concepto FELICIDAD no tiene el mismo significado para todas las personas, ni es un estado absoluto en el que podamos permanecer indefinidamente una vez alcanzado y nos surge la pregunta ¿Que es y como alcanzamos ese bien tan preciado?

En principio podemos colegir que la Felicidad es un estado mental subjetivo que nos hace sentirnos satisfechos con nosotros mismos, por lo que aquello que provoca en nostros este estado, no tiene necesariamente que provocarlo en los demás.  Ya en el siglo VI a.C. Séneca, folósofo romano de origen hispano, nos dice en su libro De vita beata (que traducido significa “vida feliz”): “Todos los hombres, hermano Galión, quieren vivir felizmente. Aspiramos a ser felices y para ello intentamos descubrir qué es. Sin embargo, cada persona posee una respuesta, una definición de felicidad diferente y es precisamente esa disparidad de opiniones en una cuestión tan trascendeltal en la existencia del ser humano, una de las razones de la aparición de la ética en la antigua Grecia”

Séneca: …Aspiramos a ser felices y para ello intentamos descubrir que es. Sin embargo, cada persona posee una respuesta, una definición de felicidad diferente…

Si como vemos, la felicidad es algo individual, subjetivo para cada persona, ¿que podemos o debemos hacer para alcanzarla?.

Distribucion de las capacidades entre las personas

Cuando nacemos como seres humanos, lo hacemos con una serie de instintos y capacidades, tanto físicas como mentales que derivan de nuestra herencia genética y condicionan totalmente el desarrollo de nuestra vida individual ya que no se dan de forma homogénea en todos los seres humanos, sino que su reparto es aleatorio, desde los que tienen todas las  capacidades a los que no tienen ninguna. Para convertirse en persona, el ser humano se desarrolla en el seno de la sociedad en que ha nacido, de la que toma su cultura: idioma, valores, religión, normas, etc. Todos estos condicionantes pueden ser modificados para potenciarlos o repirmirlos, pero no pueden ser eliminados, pues son algo que nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte. Debido a ello todas las personas somos diferentes y únicas.

Partiendo de esta base, lo primero que debemos hacer para alcanzar la felicidad es aceptarnos a nosotros mismos, tal y como realmente somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos, nuestras habilidades y limitaciones. Esta aceptación, no se produce en la mayoría de las personas que prefieren dar como real la imagen idealizada que formamos de nosotros mismos. Nos negamos a reconocer nuestros defectos y nuestras incapacidades en el convencimiento de que somos mejores y en algunos casos, de que somos peores de lo que realmente somos, por miedo a lo que puedan pensar los demás de nosotros. Esta actitud nos crea ansiedad, y nos bloquea el acceso a la felicidad ya que aunque tengamos éxito en nuestra vida ante los demás, incluso ante nosotros mismos al pensar que hemos alcanzado todas nuestras metas, siempre existirá en nuestro interior una disonancia, algo que nos carcome y nos hace no sentirnos plenos porque, lo queramos reconocer o no, podemos engañar pero no engañarnos por mucho que nos empeñemos en ello y como cualquier tro ser vivo somos lo que determinan nuestros orígenes y un  olmo nunca podrá dar peras por mucho que lo intente.

Indubablemente todos tenemos defectos, cometemos y cometeremos errores y existirán facetas de nuestra personalidad que no nos gusten, pero solo si nos reconocemos y aceptamos como somos realmente, podremos potenciar nuestras capacidades y atenuar nuestras debilidades, tanto físicas como intelectuales, y esto nos permitirá luchar para alcanzar nuestros límites, aprender de nuestros errores y disfrutar plenamente de nuestras victorias lo que nos facilitará el camino para alcanzar nuestros verdaderos sueños y aun así seguiremos cometiendo errores, cosa que no debe extrañarnos puesto que el ser humano es imperfecto, pero esta actitud nos permitirá valorar los errores en su justa medida, y evitará que se conviertan en una carga que condicione nuestra vida y nos impida actuar por miedo a cometer los mismos de nuevo.

Siempre he pensado que la felicidad no es una meta, que la felicidad está en camino que recorremos cuando luchamos por convertir nuestros sueños en realidad.

Siempre he pensado que la felicidad no es una meta, que la felicidad está en camino que recorremos cuando luchamos por convertir nuestros sueños en realidad, esos sueños que nada tienen que ver con lo socialemente aceptado o esperado de nosotros, esos sueños que en algunos casos, pueden coincidir con estas expectativas y en otros no, pero que son lo que realmente deseamos. Que la felicidad es esa profunda satistación que se siente cuando, al repasar el camino recorrido a lo largo de nuestra vida, las decisiones que hemos tomado y las que dejamos de tomar, los éxitos y fracasos cosechados, tenemos el pleno convencimiento de que si nos encontrásemos ante un hecho del pasado, exáctamente en las mismas circunstancias en este momento, nuestra decisión sería hoy la misma que ayer.

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10 comentarios

  • ¡Hola! Sin duda alguna me encanta la reflexión de Kant. ¡Es un deber!
    Estamos tan perdidos buscando algo que llevamos implícito que no somos capaces ni de sentirlo.
    Saludos 🙂
    Ángela

    • El Arca de Dionisos

      ¡Hola Ángela!
      Me alegro de que te guste este post y te agradezco mucho tu comentario. Kant es uno de los más grandes filósofos de nuestra historia que marcó un punto de inflexión en la filosofía.
      Saludos 🙂

  • Marisa Doménech

    Un post esplendoroso, te lo digo enserio. No puedo estar más de acuerdo con tus planteamientos. Me ha gustado mucho que al principio lo enfocaras dando un conocimiento de la visión histórica de la felicidad representada por escuelas de pensamiento y filósofos y pensadores que influyeron notablemente en la sociedad de su tiempo. Para luego hacer un desarrollo metódico y riguroso de cómo alcanzar la dicha. Si bien en tus conclusiones, con las que coincido plenamente, expones que es algo subjetivo y que el concepto de felicidad es propio y connatural a cada ser humano porque somos seres únicos e irrepetibles. Es una conclusión desde mi punto de vista muy acertada, ya que pienso que para entender o para sentir el disfrute de nosotros mismos y generar ilusión para alcanzar metas y proyectos es imprescindible la aceptación. Y eso conlleva indefectiblemente aprender de los errores y poner toda la voluntad y capacidades para enmerdarlos o corregirlos.
    De veras, te felicito por este estudio completo y yo diría que científico acerca de un tema que a la humanidad le preocupa desde sus orígenes. Un tema no exento de polémica y controversia cuando vemos lo difícil que parece alcanzar la plenitud y la autorrealización en el mundo en que vivimos. Por contra, creo que eso es solo una apariencia superficial. Todo está dentro de nosotros, la comprensión y la plenitud. Como dices, la felicidad es un estado y como tal, es asumible con todas sus consecuencias, con independencia del grado de complejidad y de circunstancias desfavorables que pueda depararnos la vida. Somos imperfectos, sí, pero somos pensantes y por tanto podemos decidir por nosotros mismos. Yo añadiría a este magnífico análisis que cuánto mayor nivel de independencia y autonomía alcanzado, aunque no necesariamente teniendo cubiertas las necesidades materiales -un pobre o un mendigo pueden experimentar igualmente satisfacción- mayor es la capacidad para consolidar ese estado que por otra parte considero natural. Nos alienamos de ese estado natural en el propio proceso acumulativo de vida desde que somos muy pequeños.
    En definitva, un post muy disfrutado. Y muchas gracias por la mención a mí y a mi blog. Es un honor tenerte como compañero en estas lides de la escritura.
    Un abrazo, Javier 🙂

    • El Arca de Dionisos

      El honor es mio Marisa, si no fuera por personas como tú, con las que se puede debatir de forma constructiva, que expresan y defienden sus ideas con pasión, yo no sería como soy ni podría escribir lo que escribo.

      Por supuesto coincido contigo en que la felicidad no depende del hecho de tener las necesidades materiales cubiertas, sino del grado de independencia y capacidad de aceptación de la realidad de una persona.

      Un abrazo Marisa 🙂

  • Un poco largo pero muy bueno tu post,me a gustado mucho 🙂

  • Me ha encantado la definición de Buda: “No hay un camino a la felicidad, la felicidad es el camino”.
    Y en ese camino vivirás mil cosas, conocerás a cientos de personas, y experimentarás todas las sensaciones que una persona puede vivir (alegría, tristeza, orgullo, amor, miedo…) Al fin y al cabo, es la definición más simple y a la vez la más certera de lo que es la felicidad, desde mi punto de vista; la felicidad es saber que estás vivo.
    Precioso artículo, Javier 🙂
    ¡Un abrazo!

    • El Arca de Dionisos

      Hola Carolina.
      Como no podía ser de otra manera, has captado perfectamente la intención del post.
      Me alegro de que te haya gustado.
      Un abrazo 🙂

  • Este artículo me ha encantado, Fco Javier. No podría estar más de acuerdo con tu reflexión y también con la de Marisa. Sois ambos muy grandes y estoy convencida de que ambos os sentís muy felices siendo quienes sois. Porque ser feliz sólo consiste en eso: en aceptarse como uno es y no querer ser nadie más.

  • El Arca de Dionisos

    Hola Estrella.

    Como no podía ser de otra manera, has puesto el dedo en la llaga. la base de la felicidad es la propia aceptación, cosa que no resulta facil en una sociedad que nos encamina por otros derroteros y he de reconocer una cosa: No soy gande, pero soy plenamente feliz.

    Un abrazo 🙂

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