El oficio más difícil

Hoy quiero hablar de uno de los oficios más difíciles y más duros del mundo; un oficio para el que no existen escuelas de formación aunque sea tan antiguo como la humanidad misma. Un oficio que ocupa las veinticuatro horas del día, treinta días al mes, doce meses al año; un oficio del que no te puedes jubilar por muchos años que lleves realizándolo y que además, no tiene remuneración económica alguna, muy al contrario, resulta bastante caro su ejercicio, eso sí, es el único del que no te pueden despedir.

Me refiero al oficio de padres, oficio buscado por muchos y que a otros les pilla por sorpresa pero que en cualquier caso, una vez que lo ejerces lo haces durante toda la vida.

Ser padres no consiste solo en traer hijos al mundo, esa es la parte más fácil, incluso para la madre que pasa por el trance de la gestación y el parto. Ser padres es asumir la responsabilidad de preparar, una parte de nosotros que se ha separado y adquirido vida propia, para enfrentarse al mundo, para ser una persona perfectamente integrada en la sociedad y capaz de desarrollar, cuando llegue el momento, su vida de forma independiente encaminándola con éxito a la consecución de sus propios objetivos.

Ser padres es el cansancio de las noches sin dormir a causa de las necesidades de alimentación de un bebé, de sus llantos, es la impotencia que se siente cuando se pone enfermo…

También es la alegría de sus primeros pasos, de sus primeras palabras…, junto los sustos por sus caídas y chichones, el cuidado por no dejar a su alcance elementos peligrosos, la angustia escondida por saber como le ha ido en su primer día de guardería; el orgullo en su primer día de colegio…

Es la pérdida de libertad para reunirse con los amigos, para salir de casa y adecuar nuestras actividades a sus necesidades; de reprimir nuestro carácter y dar ejemplo, el miedo a ser sobreprotectores… Las noches de espera cuando, en la pubertad, salen de noche con sus amigos.

Los padres pueden equivocarse, podemos pensar que no nos comprenden, pueden ser egoístas en ocasiones pero una cosa es cierta, salvo casos excepcionales, son las únicas personas de las que podemos estar seguros de su cariño, hasta el punto de ser capaces de dar su vida a cambio de la nuestra y eso es mucho más importante que todos los errores que inconscientemente, hayan podido cometer.

Sirva este post como homenaje a todos los padres que se han esforzado y se esfuerzan por sus hijos, gracias a cuya labor la sociedad sigue funcionando.

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4 comentarios

  • Gracias Francisco; excelente homenaje a los padres, para poder seguir animosos en esta ardua y compensadora tarea.
    “Como flechas en la mano de un hombre poderoso, así son los hijos de la juventud.” (Salmo 127:4)
    Solo deseamos poder dirigirlos hacia objetivos sanos y certeros, y que los malos vientos de este mundo no los desvíen a vidas inciertas y sin sentido.

    • El Arca de Dionisos

      ¡Hola Jesús!
      Creo que los padres se lo merecen, más teniendo en cuenta las dificultades qu añade la sociedad actual a su labor.
      Gracias por el comentario.
      Un abrazo 🙂

  • Creo que los hijos no viviremos suficientes vidas como para agradecer a los padres todo lo que hacen por nosotros día tras día; muchos lo sentimos así aunque no lo digamos.
    Muy emotivo el artículo de hoy, te felicito 🙂
    ¡Un abrazo!

    • El Arca de Dionisos

      Es por eso, porque muchos lo pensamos y nos lo callamos, por lo que he escrito este post.
      Muchas gracias por tu apoyo Carolina.
      Un abrazo 🙂

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