Las orejeras

Aquellos que tienen la paciencia de seguir este blog, han podido comprobar que desde hace bastante tiempo no he publicado ninguna de mis ideas políticamente incorrectas; este hecho no es debido al desinterés o a la falta de ellas, todo lo contrario, se debe a que no encontraba la manera de trasladar al papel, de sintetizar en un todo coherente, todas las ideas y sentimientos que bullen en mi cabeza. Después de múltiples intentos infructuosos, de borradores enviados a la papelera de reciclaje, hoy ¡por fin!, la lectura de los post publicados en dos blogs que sigo habitualmente y que os recomiendo visitar, Letras Prestadas Club Pickwick (Una excusa para unir literatura y música) de Miguel Ángel Díaz y Sinaptando (Las neuronas necesitan sinaptar unas con otras para mantenerse activas. Las personas necesitan comunicarse) de Estrella Pisa cuya temática, como podéis comprobar por sus lemas, es completamente diferente, su lectura repito, me ha servido como catalizador para escribir este post, cosa por la que les quedo muy agradecido.

Soy una persona eminentemente curiosa, lector compulsivo y estoy plenamente convencido de que el conocimiento no ocupa lugar, quizás por eso me ha gustado, desde muy niño, acumular conocimientos de todo tipo lo que por una parte, me llevó a “perder mucho tiempo a ojos de la sociedad hasta que encontré lo que realmente me interesaba y por otra, a tener una visión mucho más amplia de la vida que me resultó muy útil en el desempeño de mi profesión, en la que pude comprobar que la mayoría de la gente con la que me encontraba iba con orejeras, esas piezas de cuero que se ponen a las caballerías para que solo vean lo que tienen delante, no lo que hay a los lados, y lo peor del caso, yo también.

Según el diccionario de la RAE orejeras son:

4. f. En las guarniciones de las caballerías de tiro, cada una de las piezas de vaqueta que se ponen al animal para impedir que vea por los lados.

Reconozco que no fue agradable descubrirlo pero una vez hecho pude encauzar mi vida por el camino que realmente me interesaba, ser feliz y por eso, ahora que no debo servidumbres a nadie, solo a mi mismo, decidí escribir un blog en el que compartir mis aficiones personales y expresar libremente y dentro del respeto mis pensamientos, bastante eclécticos, sobre la vida y la sociedad que nos ha tocado vivir, con la intención de enriquecerme con las críticas y comentarios que sobre ellos me hagan y dado que tengo una vena docente, presentar puntos de vista no muy habituales sobre los que reflexionar y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Históricamente los estamentos dominantes de la sociedad han mantenido su estatus manipulando los sentimientos y pensamientos de los estratos inferiores, para conducirlos por los caminos que beneficiaban sus intereses, por todos los medios a su alcance; tras la caída del Imperio Romano que condujo al advenimiento de la Edad Media y la pérdida de la cultura clásica que sobrevivió a duras penas en los monasterios donde escribas que en su inmensa mayoría no sabían escribir, pasaban su vida copiando manuscritos, más preocupados por iluminarlos con bellos dibujos y miniaturas que por su contenido que desconocían, hasta finales del S. XVII, la prácticamente totalidad de la sociedad estaba compuesta por personas incultas y supersticiosas, a los gobernantes les resultaba relativamente sencillo, en épocas de crisis o malestar social, desviar el malestar y la violencia latente generada por su codicia y despreocupación por el pueblo, hacia chivos expiatorios manipulando sus sentimientos y creencias religiosas y en última instancia, si esto no daba resultado, utilizando la violencia.

Con la Revolución Francesa terminó el poder absoluto de los reyes y la nobleza, apareció una nueva clase social, la burguesía y el concepto de la división de poderes. En la segunda mitad del S. XVIII, con la aparición de la máquina de vapor, se produjo la primera Revolución Industrial, con el paso de una economía rural basada fundamentalmente en la agricultura y el comercio a una economía de carácter urbano, industrializada y mecanizada; se fortaleció el poder e influencia de la burguesía y apareció una nueva clase social, el Proletariado urbano, y una serie de movimientos sociales, cada vez más difíciles de controlar debido a la mayor cultura y formación de la gente que consiguieron notables mejoras en su vida y así llegamos al momento actual.

Hoy día contamos con más conocimientos, con avances científicos impensables hace solo un siglo e infinitamente más medios para facilitar nuestras vidas, pero yo me pregunto ¿Ha cambiado algo en la sociedad? Y tristemente tengo que responderme que no. La estructura social no ha cambiado objetivamente, aunque quienes mueven realmente los hilos ya no son personas sino grupos que se esconden tras un entramado de empresas y organizaciones, en ocasiones competidoras a los ojos del público pero que en realidad dependen de los mismos grupos y han sido creadas para facilitar la consecución de sus intereses.

En la actual sociedad, en la que la necesidad de conocimientos de tipo “práctico” o técnico ha devaluado las ciencias humanísticas, desterrándolas prácticamente de la educación primaria, donde la necesidad de superespecialización, de conocer mucho de muy poco, junto a la feroz competencia por el trabajo ha hecho que nos desentendamos de todo aquello que no afecta directamente a nuestro objetivo, tenemos prisa por alcanzar nuestras metas y convertimos nuestra vida en una carrera en la que solo importa alcanzar el objetivo cueste lo que cueste y caminamos con visión de túnel por la vida, lo que nos lleva a un estrechamiento del foco de atención. Si a esto añadimos las orejeras que nos colocan los medios de comunicación que han pasado de ser medios informativos medios creadores de opinión, resaltando e interpretando determinadas noticias y ninguneando u ocultando otras, quedamos indefensos ante su manipulación.

Se aprovechan de la mayor conciencia social existente hoy en día para focalizar nuestra atención en las injusticias sociales cometidas con anterioridad, juzgándolas y analizándolas desde nuestro actual punto de vista y sacándolas del contexto en el que se produjeron, creando un sentimiento de culpabilidad colectiva que nos hace renegar de nuestra historia y nos enfrenta entre nosotros impidiendo que se cierren viejas heridas (hay que ser conscientes que manejan medios aparentemente opuestos), convirtiendo así a la sociedad en chivo expiatorio de si misma.

La visión en túnel se debe a la pérdida de visión lateral. Sólo queda útil la visión central.

Nadie es inmune a la manipulación, pero si queremos combatirla de forma eficiente, si realmente queremos cambiar la sociedad y que esta sea más justa, debemos ser conscientes del hecho de que hemos llegado a donde estamos gracias a lo ocurrido en el curso de nuestra historia, con sus aciertos y errores, sin avergonzarnos de ella y pasando página, olvidando viejas heridas que ya no nos afectan y curando las nuevas, con la vista puesta en el futuro pero sin olvidar los errores del pasado para no volver a caer en ellos ya que quienes olvidan su historia están condenados a repetirla pero, fundamentalmente y sobre todo, debemos ser conscientes de que no estamos en posesión de la verdad, de que cuanto mejor conozcamos el contexto en que ocurren las cosas, mucho más amplio y complejo de lo que estamos dispuestos a admitir y más opiniones y posturas contrapuestas hayamos escuchado, nos encontraremos en mejor posición para formarnos una opinión y actuar en consecuencia.

En resumen, si queremos realizar el viaje de la vida sin sufrir un accidente, no solo debemos fijarnos en la carretera, sino utilizar nuestra visión periférica para ser conscientes de lo que hacen quienes realizan en viaje en vehículos distintos al nuestro.

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4 comentarios

  • Marisa Doménech

    La visión periférica y no solo central es necesaria, eso yo lo entiendo como la posibilidad que nos es negada por los distintos estamentos de poder, de conocer realmente lo que ocurre en la sociedad para así poder afrontar una solución estructural. Cosa difícil si tenemos en cuenta que no gozamos del control y propiedad de los medios de producción, en manos de las oligarquías y los monopolios. Aun así considero que la unidad de todos los sectores desde abajo es imprescindible. Esa visión túnel de la que nos hablas tan acertadamente es consecuencia también de la propaganda que difunden los medios de comunicación, por lo general sesgada y que oculta las cuestiones más relevantes. Si hablamos de derechos no cumplimentados por las altas esferas del Estado ya estamos hablando de palabras mayores. Creo que lo que ha cambiado hoy en día es que sí que podemos buscar la información u opciones de cambio siempre y cuando cuestionemos las imposiciones de arriba y busquemos otras alternativas acordes con nuestros intereses.
    Excelente artículo que pienso que va al centro del problema. A pesar de los avances científicos y el progreso en las sociedades más desarrolladas no hay que olvidar que quienes deciden qué se investiga, qué se estudia y qué se produce no somos la gente. Ahí está el problema. Un diez al análisis, Javier. Me quedo gratamente satisfecha por este post porque me ha hecho reflexionar acerca de qué podemos hacer. Y eso es determinante.
    Un gran abrazo 🙂

    • El Arca de Dionisos

      Hola Marisa.
      Lamento no estar de acuerdo contigo en que se nos niegue la posibilidad de tener visión periférica, entendiendo ésta como la capacidad que tenemos de ver lo que ocurre a nuestro alrededor y poder contextualizar debidamente los hechos. Eso sería coacción y nos daríamos cuenta de ella inmediatamente. La manipulación es algo más sutil que nos compele a actuar libre y voluntariamente en la dirección que al manipulador le interesa, pensando que somos nosotros los que hemos decidido tomar ese camino por lo que nos sentimos satisfechos de haberlo hecho. Somos nosotros mismo los que nos dejamos manipular al reaccionar visceralmente, basados en nuestros prejuicios y sin terner en cuenta las circunstancias, cuando agitan agitan ante nosotros hechos, sacados de contexto, a los que somos especialmente sensibles.
      La única forma de evitar la manipulación es desprendernos de nuestros prejuicios e idéas preconcebidas y pararnos a pensar antes de actuar.
      Muchas gracias por tu interesante comentario.
      Un abrazo Marisa 🙂

  • Hola Javier,

    Felicidades por el tema que planteas porque creo que es del todo interesante y se pueden decir muchas cosas. Pero sintetizando mucho, estoy contigo en el hecho de que apenas hay período histórico que no haya sido sometido de alguna manera a una visión única, esa visión de túnel a la que te refieres, sin posibilidad de tener en cuenta otras alternativas. Es cuanto menos extraño (y preocupante) que la sociedad haya evolucionado lo suficiente como crear inventos tan espectaculares como internet o los viajes espaciales, y la visión periférica aún se nos resista.

    Creo que hay al menos dos motivos de peso por lo que esto es así: uno de ellos es lo que tú has explicado respecto a que nos centramos demasiado en nuestras propias ideas infravalorando las de los demás, y creo que hay otro motivo que tiene que ver con ese estado de consciencia de la manipulación que mencionas al final. Aún siendo conscientes de que están siendo manipuladas, creo que muchas personas optan por quedarse con esa visión de túnel porque lo que hay más allá no les gusta (ya sea por motivos ideológicos, políticos, filosóficos, etc…); es decir, aunque lleguen a conocer toda la verdad (y nada más que la verdad) ellos mismos se meten dentro de un proceso de “automanipulación” para creerse solo lo que les interese, o por lo menos es lo que veo desde mi situación personal.

    En fin Javier, siempre es un placer entrar al blog y ver reflexiones tan interesantes 😉

    ¡Un abrazo!

    • El Arca de Dionisos

      Hola Carolina

      Estoy totalmente de acuerdo con la segunda razón que expones en tu comentario, desgraciadamente hay demasiada gente que bien por las razones que citas, o por comodidad prefieren ser manipulados a luchar por lo correcto. Lo que resulta un hecho cierto es que resulta mucho más cómodo vivir sin salir de nuestra parcela de confort quejándonos de lo que consideramos injusto y dejar que sean otros los que lo hagan por nosotros que adquirir un compromiso con la sociedad.

      Gracias por tus magnificos y acertados comentarios que me alientan a continuar haciendo lo que hago.

      ¡Un abrazo! 🙂

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