Capítulo XI – Conmoción en la Iglesia – (Convento de Hàlveron)

Un Erlhènj conmocionado esperaba la llegada de Melhiker y Vegard a la reunión del Donark, convocada urgentemente con motivo de los acontecimientos ocurridos en el Paso del Sur. La impaciencia por conocer los detalles de la tragedia percibida por todos, en mayor o menor grado en función de su sensibilidad a la telepatía, le consumía mientras observaba desde su sitial al resto de los presentes que con los rostros serios y tranquilos, esperaban pacientemente a los ausentes. A los ojos de alguien menos perceptivo que Erlhènj, podía parecer que a pesar de la situación, no había afectado de forma especial a los miembros del Donark, pero el ominoso silencio que reinaba en la sala junto a gestos imperceptibles como, el rápido parpadeo de uno, el tabalear de otro, etc., indicaban claramente a Erlhènj la profunda preocupación que anidaba en los corazones de todos. Por fin, Vegard y Melhiker entraron en la sala cargados de papeles y pudo dar comienzo la reunión.

—Vegard, infórmanos de todo lo que hayas averiguado sobre lo ocurrido— Dijo Erlhènj sin más preámbulos.

—Hermanos, las últimas noticias recibidas por los skulek hacen pensar que  la situación es más grave de lo que suponíamos, por lo que voy a realizar una exposición ciñéndome a los hechos que conocemos con certeza, sin especulaciones de ningún tipo, para que podáis analizarlos sin prejuicio ninguno.— Tras estas palabras hizo una pausa buscando la conformidad de los asistentes y al comprobar que nadie objetaba nada continuó.— No hay nada nuevo que informar sobre los progresos del maestre Jannirèll y su grupo en su búsqueda de los libros, salvo que gracias a la colaboración del Patriarca y el Bibliotecario han encontrado una importante pista que aun no han logrado desentrañar y que en estos momentos se encuentran descansando en el convento de Hämnstaj. Sobre los hechos ocurridos en el Paso del Sur esto es lo que sabemos— y a continuación pasó a exponerles el informe recibido de Förlust.

Tras sentir la conmoción transmitida por el hermano Vhaktpost, el comandante de los hadar allí destacados, envió un destacamento para que le informaran de lo ocurrido; cuando llegaron al poblado encontraron una escena de total y absoluta destrucción en medio de la cual hallaron al hermano Vhaktpost desmayado, con el rostro babeante y con fuertes convulsiones, por lo que lo enviaron con cuatro caballeros para que lo atendieran en el convento, el resto se dividió en dos grupos, uno que se quedó examinando y dando sepultura a los cadáveres de los habitantes, en tanto que el resto se adentraba en el paso en busca del grupo apostado allí para su vigilancia. Durante el trayecto hasta el puesto avanzado pudieron observar las huellas de numerosos caballos que habían atravesado el paso en ambos sentidos; cuando llegaron al campamento encontraron a los hermanos allí destacados realizando las actividades cotidianas en un ambiente de normalidad, pero pronto pudieron percibir que algo no andaba bien, en primer lugar no advirtieron su llegada y continuaron con lo que estaban haciendo hasta que el comandante, desmontando del caballo, se acercó al más próximo que se encontraba apilando un enorme montón de haces de leña ajeno a todo cuanto ocurría a su alrededor, cuando le tocó en el hombro para llamar su atención pareció despertar de un sueño y le preguntó si eran el relevo. Preguntados si había ocurrido algo anormal durante ese tiempo o si alguien había cruzado el paso, todos respondieron que nadie lo había hecho, la única novedad que había ocurrido en ese tiempo es que el hermano  Vhaktpost, siguiendo el plan de no llamar la atención, había marchado a una aldea cercana a cambiar la leña que habían cortado por provisiones. A la vista de estos hechos, el comandante había relevado a estos hermanos y dejando allí a la mitad de sus hombres con instrucciones expresas de dividirse en grupos que debían situarse en posiciones alejadas entre sí y avisar en el momento que tuvieran la más leve sospecha de que algo fuera de lo normal podía estar ocurriendo, retornó al convento para presentar su informe.

Vegard terminó su informe añadiendo —Por indicación del Rehidar Melhiker la parte de este informe referente que un grupo de jinetes atravesó el paso sin ser advertidos por nuestros hermanos, se puso inmediatamente en conocimiento del Maestre de los Bahudier por su posibles implicaciones mágicas.

—Gracias por vuestro informe Vegard— Dijo Erlhènj  y a continuación dirigiéndose a TrØllkarl le preguntó —¿Cuáles son las conclusiones a las que han llegado los magos sobre estos hechos?— y continuó —¿Ha intervenido en ellos la magia y si lo ha hecho, hasta que punto?

Tras pensar durante unos instantes su respuesta TrØllkarl dijo —Después de analizar lo ocurrido y de las informaciones complementarias recibidas a través de los telépatas asignados a los Bahudier, hemos llegado a la conclusión de que una poderosa magia ha creado una barrera mental que ha afectado  a todas las personas situadas en un área de terreno indeterminada, centrando su atención en las actividades cotidianas de tal forma que les ha impedido percibir hechos que no afectaran a las mismas. Podemos afirmar esto porque no solo afectó a nuestros hermanos,  sino también a todos los habitantes de la aldea que fueron masacrados realizando sus actividades habituales sin mostrar, en ningún caso, actitudes de huida o defensa.— TrØllkarl hizo una pausa para que todos los presentes asumieran las implicaciones de sus palabras y continuó —Al parecer los efectos de este tipo de magia son pasajeros y al cabo de  un tiempo, no sabemos cuanto, desaparecen cuando algo interfiere con lo que los sujetos están haciendo sin dejar consecuencias; para confirmar esto pedí a las hermanas Lhäkninj que comprobaran el estado de salud de todos los implicados en estos hechos, sobre todo el estado del hermano Vhaktpost. De esto nos informará la hermana Healer que como podéis ver, me acompaña. Solo me queda decir que en vista de lo ocurrido, resulta imperativo que el Maestre Jannirèll complete su misión de búsqueda lo antes posible, con el fin de poder atajar esta magia cuyo alcance desconocemos y ante la que estamos indefensos.

Finalizada su intervención TrØllkarl cedió la palabra a una diminuta hermana sentada a su lado y que hasta ese momento había pasado desapercibida para todos. Cuando Healer, una lhäkninj de avanzada edad, baja estatura de cuerpo delgado pero perfectamente proporcionado y rostro apacible, comenzó a hablar, su voz cadenciosa y firme captó inmediatamente la atención de todos.

—A petición del Maestre TrØllkarl me puse en contacto con las hermanas del convento de Förlust para que examinaran a todos y cuando digo todos me refiero a todos, sin excepciones, los que de alguna manera intervinieron en los luctuosos hechos del Paso del Sur, después de un exhaustivo examen llegaron a varias conclusiones, unas buenas y otras bastante malas que pueden alterar el transcurso de esta guerra.

—¿Cuáles son esas conclusiones y como pueden alterar el curso de la guerra hermana?— Preguntó alarmado Erlhènj.

—Vayamos por partes— dijo la hermana Healer, —En primer lugar las buenas noticias; aunque todos están bastante afectados anímicamente por lo que presenciaron en la aldea, poco a poco lo están asimilando y en unos días se encontrarán en perfectas condiciones. Otro caso es el hermano  Vhaktpost que aunque físicamente se ha estabilizado, su mente no ha podido asimilar lo que presenció y se ha desconectado del mundo exterior encerrándose en si misma, en estos momentos el hermano Vhaktpost sobrevive como un vegetal, hasta el punto de que es necesario introducirle la comida, papillas y la bebida en la boca para mantenerlo con vida. Tenéis que comprender hermanos que tras más de cuatrocientos años sin guerras, a todos nos resulta prácticamente imposible asimilar emocionalmente la realidad de una guerra de conquista y las atrocidades que en ellas se comenten, podemos asumirlas intelectualmente pero si somos personas especialmente sensibles y empáticos, como le ocurría al hermano Vhaktpost, encontrarse ante tal atrocidad sin previo aviso puede resultarle, como a él, inasumible con las consecuencias que todos conocemos. La buena noticia es que pocas personas tienen las dos cualidades, como ocurre con el hermano Vhaktpost y que basta con tener o sospechar que ha podido ocurrir una desgracia, para que nuestra mente prepare una defensa contra lo que pueda encontrar, como les ocurrió a los hadar que acudieron a investigar que ocurría en el paso; iban avisados por el grito mental de Vhaktpost y esto les preparó para asumir lo que encontraron. La mala noticia es que lo que le sucedió a Vhaktpost le puede ocurrir le puede ocurrir, perdón le ocurrirá, a todos aquellos que tengan esas dos cualidades y se encuentren en su situación y si apuramos y alguien tiene esas cualidades en grado extremo junto a una buena capacidad telepática podría caer en el mismo estado al recibir semejante mensaje telepático y aunque no existen muchos hermanos con esas capacidades los que las poseen suelen ocupar puestos claves para nosotros.

Tras las palabras de la hermana Healer un silencio sepulcral se adueñó de la sala, por lo que todos los presentes en ella, dieron un respingo en sus asientos cuando dos atronadores golpes sonaron en la puerta que tras ellos se abrió con violencia para dar paso a un Leserènj con el rostro pálido y desencajado, que corriendo se acercó a Erlhènj y le entregó un papel, al tiempo que decía con lágrimas en los ojos.

—Perdonadme Gran Maestre porque os interrumpa de esta manera, pero a causa de lo ocurrido en el Paso del Sur la mayor parte del esfuerzo de los skulek se ha dedicado al intercambio de mensajes con el convento de Förlust para averiguar lo ocurrido y los mensajes del resto de las zonas se procesaron con retraso y hasta hoy no he llegado a mi mesa este mensaje de Donar que debéis conocer de inmediato.

—No te preocupes Leserènj, todos conocemos el esfuerzo que hemos exigido de los skulek y la tensión a que os hemos sometido, eso desgraciadamente provoca errores. Decidnos el contenido del mensaje.

—Gracias por vuestra comprensión Gran Maestre— dijo Leserènj y sin más dilaciones leyó el contenido del mensaje en el que se comunicaba al Donark que el mismo día que ocurrieron los acontecimientos del Paso del Sur el Maestre Jannirèll y los magos que le acompañaban habían caído en un estado catatónico del que les no habían podido sacarles por esfuerzos que habían realizado.

(Continua)
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