Los caballeros de la Iglesia, Capítulo XI – (Primeras acciones II)

Vegard salió cabizbajo de la reunión; los acontecimientos se habían precipitado de tal forma que le costaba aprehenderlos, le asustaba la responsabilidad que el Donark había puesto sobre sus hombros y sobre todo, los motivos por los que lo habían hecho, necesitaba pensar y aclara ideas. La brutalidad del ataque y sus consecuencias le habían sorprendido y no había terminado de asimilarlas; una cosa es conocer a nivel intelectual las realidades de una guerra y otra muy diferente vivirla y aceptar emocionalmente esta realidad en toda su crudeza; por otra parte, aunque Vegard se sabía capacitado para desempeñar el puesto de Maestre de los Skulek, labor que había ejercido de facto desde que Jannirèll partió en busca de los libros, el hecho de poder recurrir a la aguda percepción de éste en caso de dudas, le daba una confianza de la que ahora se veía privado. A esto había que unir el hecho de que Vegard sentía un profundo aprecio por Jannirèll, le había visto llegar al convento como un muchacho perdido y desorientado y evolucionar hasta ganarse el aprecio de todos los hermanos, a pesar de su carácter introvertido, por su modestia y predisposición a colaborar, por lo que se negaba a darle por perdido como al parecer, pensaba el resto de los hermanos.

Estaba tan ensimismado en estos pensamientos que tuvo un sobresalto cuando sintió una mano posarse sobre su hombro, entonces se dio cuenta de que inconscientemente, sus pasos le habían conducido al jardín y a su lado se encontraba Erlhènj mirándole con rostro preocupado.

¿Que te preocupa Vegard?— preguntó Erlhènj, añadiendo —Algo importante debe ser ya que llevo un rato caminando a tu lado sin que te percatases de ello.

Perdonad mi despiste Gran Maestre, solo estoy tratando de asumir esta nueva situación y de aclarar las dudas que me suscitarespondió Vegard.

Deja a un lado los formalismos para las reuniones del Donark, ahora no soy el Gran Maestre, solo el hermano Erlhènj preocupado por como se encuentra otro hermano. Dime que te aflige.

Vegard contó entonces a Erlhènj todo lo que pensaba y como le afectaba emocionalmente, a lo que éste dijo. Comprendo perfectamente como te sientes en relación con lo ocurrido a Janniréll ya que a mí me ocurre lo mismo y creo que al resto de los hermanos también; Jannirèll, a pesar de su introversión, ha sabido ganarse el respeto y no solo el respeto, sino algo mucho más importante, la amistad y el afecto de todos los hermanos y todos confiamos en su recuperación así como en la de sus compañeros, no olvidemos que no está solo él afectado y como tú nos negamos a darles por perdidos. En cuanto al hecho de que te hayamos cargado con la responsabilidad de ser Maestre de los Skulek, es algo que más bien pronto que tarde tenía que ocurrir. El Donark siempre ha sido consciente de que el puesto de Jannirèll se encontraba entre los Bahudier ya que es el mago más poderoso aparecido en muchos años y aunque los acontecimientos nos obligaron a ponerle al frente de los Skulek ya que debido a sus capacidades mágicas fuese la persona más indicada para organizarlos, era un puesto temporal y por ello te elegí personalmente para que le ayudases a organizarlos con la idea de que ocupases su puesto en el momento apropiado, algo que el mismo Jannirèll, como ya dije en el Donark, me pidió que hiciera cuando partió en busca de los libros ya que era consciente de que esa búsqueda le impediría atender debidamente sus funciones entre los skulek, lástima que los acontecimientos se hayan desarrollado de esta manera y nos hayamos visto obligados a comunicártelo de forma tan traumática.

Erlhènj hizo una pausa y continuó Todos nosotros, tú incluido, pensábamos que con el tiempo Jannirèll sería el sustituto de TrØllkarl como preceptor de magia teniendo a su lado para atender los distintos campos que conocemos de la misma a Melhiker, Edzàrj, Jörgenj y Ghörann; la evolución de los acontecimientos debida al conocimiento de la proyectada invasión de los Samoviy por nuestra parte, trastocó todos nuestros proyectos obligándonos a reaccionar ante los hechos de forma que hemos perdido la iniciativa, afortunadamente aun contamos con Melhiker para revertir la situación, si ello es posible, en espera de la recuperación de Janniréll y sus compañeros que confiemos se produzca pronto y si ésta desgraciadamente no se produce, proseguir en nuestro empeño para proteger la Confederación.

Reconfortado por estas palabras, Vegar se dirigió al escriptorium y tras comunicar a todos la nueva situación se reunió con Leserènj a quién encargó creara un equipo especial encargado única y exclusivamente del seguimiento del estado en que se encontraban los afectados de Dönhar, con instrucciones expresas de informarle a él personalmente, se encontrara donde se encontrase, cualquier mínimo cambio en la situación de éstos. También le pidió que el equipo que se encargaba de las comunicaciones con el convento de Förlust estableciese con éste un horario regular de comunicaciones diarias, aunque no hubiese noticias que transmitir, para comprobar que en ningún momento ésta se interrumpía y que informasen de cualquier retraso o incidencia en las mismas, por mínimo que fuese. Por lo demás todo el mundo continuase con las tareas que venían realizando.

No bien acababa de impartir estas instrucciones cuando un hermano le entregó dos mensajes que acababan de llegar, por lo que pidió a Leserènj que esperase un momento hasta ver su contenido. El primero era de TrØllkarl y en el le pedía estableciese un servicio especial de comunicación con la sede de las Hermanas Lhäkninj en Vilenia para compartir los descubrimientos realizados para el tratamiento de los afectados por el suceso del Paso del Sur. En el segundo Melhiker le pedía que notificase a los Exarcas1 de los distintos reinos de la confederación que se preparasen para tener un reunión con los correspondientes monarcas para transmitirles las noticias e instrucciones que en breve, les enviaría el Donark.

Ante estas peticiones Vegard preguntó a Leserènj si era factible atenderlas, a lo que éste respondió que si, pero que estaban llegando al límite de su capacidad, a pesar de que constantemente estaban llegando hermanos de distintos conventos y cenobios para incorporarse al grupo de telépatas. Dado que estas palabras confirmaban sus temores, Vegard pidió a Leserènj que organizara los servicios pedidos y que una vez hecho, se reuniera con él para estudiar la forma de optimizar los recursos de que disponían pues, o mucho se equivocaba, o la demanda de comunicaciones iría en aumento.

________________________________________________________________________________

1.Exarca: Cabeza de la Iglesia en uno de los paises de la confederanción Erkendia.

Espero que esta publicación te haya gustado. Si es así pulsa me gusta y si tienes alguna duda, consulta o quieres complementar este post, no dudes en escribir en la zona de comentarios.
Sigueme en: www.elarcadedionisos.es

2 comentarios

  • Me he puesto al día con tu historia, y veo que las consecuencias de la destrucción de la aldea, junto con el estado de trance de los hermanos, han tenido el poder suficiente como para dar un revés a todo el hilo de los acontecimientos

    Un abrazo 😉

    • El Arca de Dionisos

      ¡Hola Carolina!

      Es cierto, pero en la vida ocurre que sucesos, a veces insignificantes vistos desde la perspectiva macro-social, son determinantes en el devenir de los acontecimientos.

      Te echaba de menos en las redes. Un abrazo 🙂

Deja un comentario