Los caballeros de la Iglesia – Capítulo XII – Melhiker

Cuando Melhiker llegó a su celda al acabar la reunión del Donark, tenía prácticamente desarrollado un plan que haría que los reveses sufridos en los últimos días revirtieran a su favor, solo le faltaba matizar algunos puntos en función de la información que le proporcionasen los skulek sobre el ambiente que reinaba entre los habitantes de los distintos reinos de la Confederación Erkendia y sus dirigentes, en relación con los últimos hechos, aunque intuía cual sería éste. El aislamiento del lugar en que habían ocurrido y la rápida actuación de la Iglesia habían propiciado que la noticia no se hubiera propagado aun dándoles una inestimable ventaja, ventaja que se disiparía rápidamente si no actuaban con prontitud, pues era plenamente consciente de que, tarde o temprano, alguien se acercaría por el lugar para ver porqué se había interrumpido el suministro de leña que la aldea proporcionaba a los habitantes de Förlust, la situación podía escapar a su control. Decidido a actuar sin dilaciones y aunque pensaba mejor en la soledad de su celda, se encaminó en busca de Vegard para exponerle sin pérdida de tiempo sus necesidades de información.

Aunque la situación de alerta en que se encontraban no había alterado, en apariencia, el ordenado ritmo de vida del convento, la realidad era muy distinta; los hermanos y sobre todo los miembros del Donark, no se regían por los horarios habituales, su entrega a las necesidades que les imponía la planificación de la inminente guerra hacía que hubiesen alterado sus horas de sueño y comida, por lo que el refectorio permanecía siempre abierto y sus responsables, de forma sutil controlasen su asistencia al mismo para, en caso necesario, llevarles la comida a sus respectivas celdas o despachos si observaban que llevaban más tiempo del aconsejable sin asistir al refectorio, por eso no es de extrañar que Melhiker se encontrase, antes de llegar a su despacho, con un Vegard concentrado en sus pensamientos que iba camino del refectorio.

Hola Vegard, te veo muy pensativo, hay alguna novedad.

Ninguna digna de mención Melhiker. ¿Me acompañas a tomar un bocado?, realmente lo necesito.

Ahora que lo dices creo que yo también lo necesito. Así podremos hablar mientras comemos, cosa que ambos necesitamos, pues iba en tu busca— Le dijo Melhiker y continuó —Quería preguntarte si, según la información que recibís, se ha esparcido algún rumos sobre lo ocurrido en el Paso del Sur y que reacciones ha suscitado entre la gente.

De momento nadie, salvo nosotros, sabe nada, pero serás consciente de que la noticia no tardará en conocerse— respondió Vegard.

En ese momento llegaron al refectorio, prácticamente vacío, en el que junto a algunos hermanos repartidos por las mesas, se encontraban, sentado en una mesa apartada del resto, Erlhènj y TrØllkarl charlando animadamente, quienes al verlos entrar les hicieron señas para que se acercasen y se sentaran en la mesa.

Buenas noches hermanosLes dijo Erlhènj al tiempo que TrØllkarl hacía un gesto con la mano, mientras engullía un trozo de asado. ¿Nos buscabais o solo veníais a reponer fuerzas?Inquirió Erlhènj.

Buenas noches Erlhènj y que te aproveche TrØllkarlrespondió al saludo Vegard mientras se sentaban, añadiendo. Veníamos a reponer fuerzas mientras comentábamos las novedades del día.

¡Cierto!intervino Melhiker, Pero me alegra encontraros aquí ya que así puedo deciros que a tenor de lo que me ha comentado Vegard, ya tengo elaborado un plan de actuación que nos otorga franca ventaja y que me gustaría exponer al Donark para su análisis en la reun…

Con fuerza irresistible, un poderoso ente se adueño de su mente introduciendose en ella y pelándola capa a capa como si de una cebolla se tratase. Ante sus ojos pasó toda su vida, incluso sus recuerdos más olvidados, aquellos que le avergonzaban, que temía y que había encerrado en lo más profundo de su mente. El miedo comenzó a hacer mella en él y en ese momento sintió como aquel ser de inconmensurable poder emitía sensaciones que le tranquilizaron y se evaporó el miedo. Poco a poco se dio cuenta de que junto con sus recuerdos se encontraban entrelazados recuerdos de otras vidas que veía con la misma intensidad y que poco a poco pasaban a formar parte de él, en ese momento comprendió, aceptó y Melhiker desapareció pasando a formar parte de un ser mucho más grande y poderoso.

La brusca interrupción de Melhiker en medio de lo que estaba diciendo hizo que todos le mirasen extrañados, extrañeza que se convirtió en alarma al ver que se había quedado inmóvil, con la boca abierta y la mirada vacía. Con inusitada rapidez TrØllkarl se levantó y puso una mano en el cuello de Melhiker, al comprobar que el pulso, aunque débilmente, seguía latiendo se volvió hacia los más y diciendo:

Avisad a las hermanas lhäkninj para que atiendan a Melhiker porque, o mucho me equivoco o acaba de caer en el mismo estadoen que se encuentran Vhaktpost y los magos enviados en busca de los libros.

Ante estas palabras la alarma cundió entre los presentes y un desanimado Erlènj preguntó:

¿Como ha podido ocurrir?, Melhiker estaba preparado para controlar los golpes emocionales y no se he producido ningún otro hecho como el de la aldea del sur, al menos que nosotros sepamospreguntó Erlhènj.

Esto es algo diferente, en el momento que ha ocurrido he sentido un potente tirón mental que pretendía arrastrarmedijo TrØllkarl Si no lo ha conseguido se debe a que yo no poseo ni la sensibilidad de Vhaktpost, ni mis capacidades mágicas, aunque altas, se acercan a las de Melhiker.

Se trata pues de un ataque del enemigo para incapacitar a nuestros mejores magosAventuró Vegard.

Puede ser, pero no lo creodijo TrØllkarl pensativo y prosiguió Cuando sentí la intrusión en mi mente no la percibí agresiva, todo lo contrario, tras unos instantes de estudio se retiró y en ese momento me pareció que lo hacía con un sentimiento de pena y resignación similar a lo que siente un amigo al que de alguna manera, has defraudado.

Mientras hablaban, la hermana lhäkninj que había acudido para atender a Melhiker, una vez terminado el examen de su estado se dirigió al grupo para confirmar los temores de TrØllkarl. Al recibir estos informes Erlhènj se hizo cargo inmediatamente de la situación y comenzó a impartir rápidas instrucciones a todos los presentes, indicándoles que, con el fin de no minar más la moral del convento, guardasen silencio sobre lo ocurrido hasta que pudieran comunicarles alguna noticia que paliara de alguna manera ese cúmulo de desgracias. Un sordo grito procedente del scriptorium, amortiguado por los gruesos muros que le separaban del refectorio, interrumpió a Erlhènj y mantuvo en un silencio espectante a todos los allí congregados.

Que alguien averigüe lo que está ocurriendoOrdenó el Gran Maestre con voz de preocupación.

No os preocupéis Erlhènj, lo que ocurre es que Leserènj viene a comunicaros que Janniréll y sus compañeros han despertadodijo Melhiker.

Estas palabras dejaron a todos paralizados por la sorpresa al escuchar a quien ya consideraban perdido, al tiempo que Leserènj entraba en el refectorio para anunciar el despertar de Jannirèll, Edzàrj, Jörgenj y Ghörann. Asombrados y en silencio, se volvieron hacia él que continuó. Despojaros de vuestras preocupaciones y aprovechad la noche para descansar, mañana nos espera a todos un día de mucho trabajo. A primera hora se reunirá el Donark para analizar los últimos hechos ocurridos e impartir las pertinentes instrucciones.

Sin que a nadie se le pasara por la imaginación cuestionar estas órdenes, fueron saliendo del refectorio embargados por una intensa alegría.

Continúa

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