Los caballeros de la Iglesia – Capítulo XIV – 3

Se toman importantes decisiones

 

 

En cuanto se quedaron solos, Erlhènj les planteó el sentir general de la Iglesia que consideraba debían ser los cinco magos quienes se hicieran cargo de dirigir su destino en esta situación ocupando los cargos correspondientes, algo con lo que él personalmente estaba de acuerdo, pues fue gracias a sus consejos como prepararon los planes para afrontar la situación, y dado que ya los tenían allí, debían hacerse cargo de la dirección de los mismos para llevarlos a buen término. Cuando terminó y ante el silencio de Melhiker, TrØllkarl le dijo mirándole con rostro serio:

Es una propuesta muy lógica, pero de antemano te digo que ninguno de ellos la va a aceptary prosiguió diciendo, al ver la cara de estupor con que Erlhènj le miraba Esa misma propuesta se ha hice yo a Melhiker, rogándole que ocupara mi puesto como Maestre de los Bahudier en el momento que ocurrieron los hechos, y se negó a aceptarlo aduciendo que la situación requería que continuáramos ocupando nuestros cargos, pues su labor era otra y necesitaban total libertad para realizarla.

Entonces resulta ocioso plantearla conociendo, de antemano el resultado.Concluyó Erlhènj al tiempo que miraba a un sonriente Melhiker que hacía gestos de asentimiento con la cabeza, pero desde ahora os digo que, aunque no sea yo quien lo haga, algún otro de los miembros del Donark realizará la propuesta.

Por lo que resulta muy conveniente que seas tú quien la realice Erlhènjintervino Melhiker, ya que así podremos explicar los motivos de nuestro rechazo y continuar trabajando para llevar a buen puerto nuestros planes.Puestos así de acuerdo en el tema que más había preocupado al Gran Maestre, finalizaron la reunión y se encaminaron al refectorio.

A primera hora de la tarde se reunió el Donark en el que Janniréll relató los avatares pasados para la obtención de los libros buscados, cuyas copias obraban ya en poder de TrØllkarl para su custodia, habiendo dejado los originales en donde fueron encontrados, con las mismas protecciones que tenían antes de que accedieran a ellos. Les comunicó, además, que no habían copiado todos los libros ya que el contenido de algunos de ellos no debía ser conocido debido al peligro que su contenido representaba para todos, refiriéndose a ellos como libros de magia tenebrosa. En relación con Edzàrj y Ghörann les dijo que permanecían en Hämnstaj ya que al saber con toda certeza que el enemigo tenía partidarios allí que constituían una parte, al parecer crucial, en sus planes de invasión, Ghörann estaba formando a los Bahudier que había en la ciudad para que pudieran contrarrestar ataques mágicos en caso de que se produjeran y Edzàrj experimentaba con los espaderos del Monasterio la forma de mejorar el armamento de los Hadar para que tuviesen alguna ventaja en caso de que se produjera un ataque por sorpresa.

Tras escuchar el informe, Erlhènj se levantó y dijo: —Hermanos, todos coincidiréis conmigo en que la transformación sufrida por Jannirèll, Melhiker y el resto de los magos que hallaron los libros, se han transformado en seres con unas capacidades y conocimientos inmensamente superiores a las de cualquiera de nosotros, sin dejar de ser los mismos hermanos que hemos conocido y con los que hemos convivido. Propongo por tanto que sean ellos quienes ocupen, a partir de ahora, nuestros puestos y se encarguen de la dirección de la Iglesia en esta situación, algo que si lo pensáis, vienen haciendo desde el principio, pues ha sido Melhiker quien ha elaborado nuestros planes en base a lo descubierto por los telépatas Skulek y su servicio de información creado por Jannirèll.

Un murmullo de aprobación siguió a estas palabras que se fue acallando cuando Jannirèll y Melhiker se pusieron en pie para dirigirse al Donark. Cuando se hizo el silencio Janniréll dijo: Personalmente nos sentimos muy halagados por la confianza que depositáis en nosotros y es precisamente por eso, por lo que no podemos ni debemos aceptar tu propuesta Erlhénj.

Lo que has dicho sobre nosotros Erlhènj es cierto solo en parteintervino Melhiker, aunque es verdad que he sido yo quien ha confeccionado nuestros planes, no podría haberlo hecho sin los informes proporcionados por los Skulek…

Que no habrían servido de nada sin la intervención del Maestre Vegard que fue quien los organizó y dio sentidoApostilló Jannirèll con una sonrisa y un sentimiento de cabeza dirigidos a Vegard al remarcar el título de Maestre.

Y sin los conocimientos aportados por el resto de los Maestres en cuanto a capacidad y movilidad de las tropas para el combate, o la cantidad de suministros necesarios para mantenerlas operativas y la forma de llevarlos desde los lugares de producción al campo de batallaprosiguió Melhiker.

Eso sin contar con la modificación de los mismos que hizo Flotffar y que les dio más sentido y credibilidad, proporcionándonos un margen de actuación más amplio. No hermanos, la labor realizada no es nuestra, es el resultado de la colaboración de todos nosotros y así debe seguir siendo. Por otra parte nuestra labor ahora consiste en formar a los magos y controlar el correcto uso de la magia, ya que una magia descontrolada es lo más peligroso a lo que nos podemos enfrentar y para realizar nuestra labor es necesario que pasemos lo más desapercibidos y tengamos la mayor libertad de acción posible, algo que resulta incompatible con ostentar algún cargo.Terminó Jannirell.

Al escuchar estos razonamientos, todos realizaron gestos de aprobación y Erlhénj se preparaba para presentar el siguiente asunto a tratar, cuando alguien dijo con voz potente:

¡No estoy de acuerdo!

Estas palabras pronunciadas en tono autoritario crearon el desconcierto en los presentes y todos dirigieron sus miradas a BhØrsemaker, autor de las mismas, que se levantó y dijo:

Aunque coincido con lo expuesto por Jannirèll y Melhiker sobre su futura labor y la necesidad de libertad y anonimato, mi experiencia como Maestre del los Hadar me dice que dentro de un ejército nadie puede quedar excluido de la cadena de mando y menos en vísperas de una guerra, situación en la que tristemente nos encontramos, y menos personas como vosotros cuyas decisiones pueden resultar determinantes en algún momento, ya que eso crea desconcierto en las tropas al verse, en algún momento, en la encrucijada de obedecer o no las órdenes de sus inmediatos superiores, que pueden ser anuladas o cambiadas por algo que vosotros consideréis cambia el panorama de la acción y que no pueda transmitirse por los canales adecuados por la necesidad de una acción inmediata. Por tanto, para evitar esto, propongo que aunque todos sigamos ocupando nuestros cargos, propongo que se constituya el Consejo de Archimagos, con autoridad plena e inapelable sobre los temas de magia, y el poder de modificar cualquier orden emanada de cualquier estamento si así lo considera necesario y del que solo vosotros y quienes vosotros consideréis oportuno en un futuro, formareis parte; además solo el Consejo podrá decidir sobre las actuaciones de sus miembros. De esta forma conjugamos vuestras necesidades y las planteadas por la situación de guerra en que nos encontramos.

Continuará

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2 comentarios

  • Hola Javier,

    Yo también estoy de acuerdo con lo que dice BhØrsemaker porque creo que está siendo especialmente previsor en cuanto al peligro de guerra; no es una labor fácil teniendo en cuenta que hay que pensar en las necesidades de todos, pero eso también tiene que formar parte del crecimiento de todo el grupo por su bien.

    Un abrazo 🙂

    • El Arca de Dionisos

      Hola Carolina:

      Es indudable que por muy democrática que sea una institución, en momentos de crisis y sobre temas especialmente peligrosos, siempre tiene que haber alguien que tome la decisión última y esa persona o personas, deben contar con la plena confianza y apoyo de los demás.

      Esto es lo que ocurre en la Iglesia de Jötnar, una institución que funciona de la forma más democrática posible, en la que todos sin excepción conocen lo que ocurre y participan en todas las decisiones, pero con la suficiente sabiduría para delegar la autoridad en las personas más capacitadas y que menos la desean.

      Gracias por tu constante e inestimable apoyo Carolina.

      Un abrazo 🙂

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