Los caballeros de la Iglesia – Capítulo XV

Jannirèll en Qishloq I

 

 

La concentración de tropas en Qishloq, había hecho crecer la pequeña aldea hasta convertirla en una ciudad de tamaño medio cuya economía se basaba en satisfacer las, cada vez mayores, necesidades de pertrechos y avituallamiento del ejército allí reunido que obligaron a ampliar los talleres originales edificados junto al templo ya que aunque su extensión era inmensa, ocupaban algo más de diez yugadas1, se habían quedado pequeños para satisfacerlas, por lo que comenzaron a proliferar pequeños talleres que con su producción, supervisada por los Maestros de Oficio (título otorgado a los maestros de taller, como el alfarero Kulol, elegidos originalmente por los sacerdotes como responsables de los primeros talleres), completaban la producción de los elementos que demandaba la invasión. Junto a estos talleres, tal y como curre en todas las ciudades con un elevado número de soldados, aparecieron también tabernas y lupanares cuyo número fue creciendo hasta formar un barrio marginal de abigarradas callejuelas, pero muy al contrario de lo que ocurría en otras ciudades, incluidas las de la Confederación Erkendia, en estos barrios reinaba una tranquilidad que no estaba en consonancia con el tipo de negocios que los componían, de hecho en toda la ciudad había un ambiente opresivo que se notaba en las miradas huidizas de sus habitantes que caminaban apresuradamente por las calles ensimismados en sus quehaceres.

Soliqchi bajó a desayunar, como venía haciéndolo todas las mañanas, al salón de la posada en que se alojaba desde que regresó a Qishloq y le ascendieron a segundo comandante de exploradores en la compañía de Quilich, con quien había establecido una buena relación, si no de amistad, si de confianza por la buena labor realizada en su exploración de las montañas y su predisposición a colaborar para aclarar o verificar cualquier extremo dudoso, lo que había supuesto que el ejército dispusiera de un camino seguro para la invasión y como consecuencia, un ascenso de categoría para Quilich que le condujo a formar parte del estado mayor del Prelado Rahmsiz con el grado de polkovnik2; Quilich, como premio a su labor y disposición, se llevó a Soliqchi como ayudante personal ascendiéndole a qo’mondon3, lo que permitió a este último, entre lo que sabía por el desempeño de sus funciones y lo que podía deducir de los comentarios escuchados al azar, disponer de una visión muy general de los planes de invasión, mucho más complejos de lo que a primera vista parecían.

Afortunadamente para él, su nueva posición le permitió conocer la existencia de los eksrutadorlar, ya que antes de ocupar su nuevo puesto fue examinado por ellos; los eksrutadorlar eran magos llegados de la capital con una tremenda capacidad para sondear las mentes de las personas que se encontraban a su alrededor y cuya única misión era la detección de posibles espías y disidentes, así como el mantenimiento del orden público, siendo su veredicto inapelable. Los más poderosos se encontraban en el templo, sondeando continuamente a todos los que se encontraban en su interior y un nutrido grupo de ellos comandaba las patrullas de acólitos que recorrían la ciudad en busca de pecadores e infieles (en un estado teocrático como era el imperio samoviy, cualquier transgresión de las normas o tibieza en su cumplimiento era considerado pecado y el pecado tenía un único castigo: la muerte del pecador) y aunque su existencia no era de conocimiento público si lo eran las consecuencias de su labor, las ejecuciones de un elevado número de personas y el incendio de diversas manzanas de los barrios de tabernas en los que murieron todos sus ocupantes por transgredir o permitir la transgresión de las normas sin denunciarlo, habían conseguido crear un ambiente de miedo y desconfianza hacia los demás que propiciaba la total y absoluta sumisión a las normas.

Mientras esperaba en el desierto comedor que le llevaran el desayuno, Soliqchi buscaba la forma de comunicar a sus hermanos las importantes noticias que su nueva posición le había permitido conocer y no encontraba una forma segura de hacerlo; durante el escrutinio a que había sido sometido por los eksrutadorlar, solo a duras penas pudo mantener encapsulados sus pensamientos, tal y como le había enseñado TrØllkarl antes de partir por segunda vez hacia Qishloq, y ello a costa de un tremendo esfuerzo de voluntad que casi le cuesta su integridad mental, lo que le había forzado a bloquear la personalidad de Skjult a sepultándola en lo más profundo de su mente convencido de que cualquier descuido por su parte le acarrearía la muerte. Estaba sumido en estos desalentadores pensamientos, cuando percibió el contacto de una potente sonda mental que metódicamente estaba rompiendo todas las barreras que protegían su mente y penetraba hasta los más recónditos lugares sin que pudiera oponer ninguna resistencia; alarmado y sintiendo una profunda sensación de temor, recorrió el salón con la vista para averiguar su procedencia para descubrir que sentado en una mesa próxima a la que ocupaba, se encontraba un hombre de rasgos y edad indefinidos terminando de dar cuenta de un copioso desayuno. Sobresaltado, se preguntó como no se había dado cuanta de la presencia del desconocido quien, por los platos vacíos que le rodeaban, se notaba que había entrado antes que él en el salón; había sido descubierto por un poderoso eksrutant que le había pillado con la guardia baja. Sintiendo una sensación de rabia e impotencia, cerró los ojos resignado a su suerte y esperó que entraran a prenderle los acólitos que sin lugar a dudas, había avisado el desconocido eksrutant.

Soliqchi notó una mano sobre su hombro al tiempo que escuchaba una temerosa voz que le decía: Perdonad mi atrevimiento qo’mondon, pero estáis muy pálido y parecéis no encontraros bien.Como saliendo de una sueño, abrió los ojos y vio ante él en la mesa su desayuno habitual y en pie, junto a ella, una temerosa sirvienta que había osado posar la mano en su hombro. En un primer momento pensó en llamar al posadero para que la azotara por tal atrevimiento, pero recordó que ese día, debía recibir los últimos informes de los exploradores que había enviado para comprobar la posibilidad de caminos alternativos que en confluencia por el encontrado por él y el malogrado caporal Nayza, para entregárselos al polkovnik Quilich que los esperaba con impaciencia ya que el inicio de la invasión se encontraba muy cercano, por lo que decidió pasar, esta vez, por alto la osadía de la sirvienta que le miraba con el temor reflejado en su rostro y advirtiéndole que si volvía a tocarle sería azotada, le ordenó que se marchara, terminó rápidamente el desayuno y se encaminó hacia el templo.


Yugada: Medida de superficie equivalente al terreno que puede arar una yunta de bueyes en un día (aproximadamente 32 ha.). 10 yugadas = 320 ha.

Polkovnik: Grado equivalente al de coronel. El polkovnik comanda un polk, unidad compuesta por 1250 hombres divididos en 10 compañías de 125 hombres cada una, al mando de un sacerdote comandante. Cada compañía está compuesta por 10 vrachdolar (pelotones) de 12 hombres mandados por un caporal.

Qo’mondon: Grado equivalente al de comandante.

 

Continuará

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2 comentarios

  • Hola Javier,

    Has introducido bastante terminología nueva, aunque desde luego los que me han llamado más la atención son los eksrutadorlar, que por cómo has descrito sus pautas de comportamiento, me ha recordado bastante a la sharia islámica más radical.

    Sigo atenta al desarrollo de los acontecimientos 🙂

    ¡Un abrazo!

    • El Arca de Dionisos

      Hola Carolina:

      Es normal que te recuerden eso y también a la Gestapo y a todos los grupos y organizaciones utilizados por los dictadores para consolidar su poder, ya que es lo que son.

      Un abrazo.

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