Los caballeros de la Iglesia – Capítulo XVI

Styretstyrke

La fortaleza de Styretstyrke, sede inmemorial del Rådetskonger, se encuentra situada en el pico más alto de la sierra de Gamlåser que separa las cuencas de los ríos Kraftig y Fladdslätten al sur de Ganestria. Construida hacía cientos de años cuando se fundó la Confederación Erkendia, estaba formada por una muralla almenada exterior de unos treinta pies de altura con numerosas saeteras en la que se abría una sola puerta protegida por una barbacana; una segunda muralla de doble altura que la primera con cinco torres, una por cada uno de los países que formaban la Confederación, en la que se abría, en la parte opuesta a la puerta de la primera muralla, otra de similares características que daba acceso a un patio de armas en cuyo centro se erguía una sexta torre, de mayor tamaño y altura que el resto.

Cada torre, un castillo en miniatura, se consideraba territorio de uno de los reinos de la confederación, era la residencia del monarca cuando se reunía el Rådetskonger y su guarnición estaba formada por tropas del país correspondiente; la sexta torre, en la que se encontraba el Salón Magno donde se reunía el Rådetskonger junto con los salones de baile y comedores formales donde se celebraban los banquetes y actos protocolarios que acompañaban estas reuniones, junto con las cocinas, bodegas, despensas y almacenes necesarios para atender a tan augustos visitantes, se consideraba un convento de la Iglesia en cuya parte superior se encontraban los alojamientos del Patriarca y su séquito era, junto con las zonas comunes de la fortaleza, territorio neutral a cargo de la Iglesia.

Con paso del tiempo, debido a la prolongada paz reinante entre los distintos reinos esta fortaleza, situada en el centro de los territorios de la Confederación Erkendia, había quedado relegada a la función de palacio ceremonial ya que las reuniones del Rådetskonger eran muy escasas, solo se realizaban con motivo del fallecimiento o abdicación de un monarca o del patriarca de la Iglesia para someter a su sucesor a la aprobación del Rådetskonger, formalidad que servía de pretexto para la celebración de festejos que servían para renovar viejas amistades y la presentación en sociedad de los jóvenes miembros de la nobleza de los distintos países, pues al ser totalmente autónomos los distintos reinos y a la falta de enemigos internos o externos que amenazaran la Confederación, no había temas relevantes de los que tratar en ellas. Debido a esto, la antes numerosa guarnición había quedado reducida un escaso número de personas que se ocupaban del cuidado y mantenimiento de las instalaciones básicas, por lo que al convocar el patriarca Flottfar al Rådetskonger para presentar a Velger como su sucesor, los reinos enviaron tropas para preparar la recepción de los monarcas y se contrataron numerosas personas de las aldeas cercanas para adecentar la fortaleza.

Cuando todo estuvo preparado comenzaron a llegar los distintos monarcas; el primero en presentarse fue el patriarca Flottfar, en cuyo séquito iban Velger y Ghörann, a última hora Edzàrj decidió quedarse en Hämnstaj, junto con Försiktig de Dönhar que había partido de Hämnstaj con el patriarca y Grunneier de Ganestria, con quien se habían unido en Vilenia; seguidos poco después por el resto de los monarcas. Siguiendo el secular protocolo se reunieron los cancilleres para determinar las fechas y horarios de los distintos actos protocolarios que comenzarían dos días después de la llegada de los monarcas con la reunión formal del Rådetskonger, dejando el día siguiente a la misma para descanso de los monarcas y sus comitivas tras el largo viaje realizado tal y como mandaba la costumbre. Fue precisamente ese día cuando discretamente y camuflados entre los miembros de una numerosa caravana de clariones que llevaban provisiones cedidas por la Iglesia para agasajar a tan insignes invitados, llegaron Erlhènj y el resto de los componentes de Donark, quienes nada más llegar se reunieron a puerta cerrada con Flottfar y Velger, reunión que duró hasta bien entrada la noche y en la que les informaron de las noticias transmitidas por Jannirèll y las modificaciones en los planes que se habían efectuado a tenor de las mismas.

Mientras esto ocurría en el interior de la fortaleza, en los terrenos que la rodeaban nació, como por arte de magia, una ciudad compuesta por múltiples carromatos y tiendas de lona en la que tanto campesinos como vendedores ambulantes, ofrecían una gran variedad de productos a quienes habían acudido al lugar con motivo de del acontecimiento, hecho que obligó a reforzar la guardia de las puertas ya que muchas personas, movidas por la curiosidad, pretendían entrar en la fortaleza y se organizaron algunos pequeños tumultos que se disolvieron en cuanto las guardia hizo acto de presencia.

Continuará

Espero que esta publicación te haya gustado. Si es así pulsa me gusta y si tienes alguna duda, consulta o quieres complementar este post, no dudes en escribir en la zona de comentarios.
Sigueme en: www.elarcadedionisos.es

4 comentarios

  • Marisa Doménech Castillo

    Hola Javier, aquí me tienes retomando las antiguas lecturas magistrales que dejé por líos y enfermedad. Con más tiempo y serenidad te sigo como antaño. Siempre interesante la historia y las diferentes tramas. Esto de los monarcas lo proseguiré.
    Un abrazo

    • El Arca de Dionisos

      Hola Marisa:

      Muchas gracias por continuar soportando mis elucubraciones literarias, espero que te entretengan y sobre todo espero que te encuentres mejor y se soluciones tus problemas de salud.

      Un cariñoso abrazo Marisa 🙂

  • Marisa Doménech Castillo

    No sé si entró mi anterior comentario. Un abrazo

Deja un comentario