Los caballeros de la Iglesia – Capítulo XVI (2)

Se reúne el Rådetskonger

Por fin, mediada la mañana del segundo día, sonaron las trompetas convocando al Rådetskonger y sus majestades, acompañados de sus ministros y escoltados por una guardia de honor, se encaminaron desde sus respectivas torres hacia la torre central, entre los vítores de la multitud que abarrotaba el patio de armas contenida por un cordón de clariones de grises hábitos. Una vez en el interior de la torre, los soberanos acompañados únicamente por el Canciller del Reino y un secretario, tal y como exigía el protocolo, se encaminaron al Salón Magno, donde les aguardaban Flottfar, el patriarca emérito y Velger su sucesor y actual cabeza de la Iglesia, junto con sus secretarios mientras el resto de sus cortesanos se dirigieron a las distintas salas repartidas por la torre para realizar conversaciones diplomáticas y comerciales, aprovechando el hecho de encontrarse reunidos en el mismo acto los representantes de todos los países de la Confederación.

Una vez en el Salón Magno y cerradas la puertas, ocuparon los sitiales, todos idénticos, que les correspondían y que formaban un semicírculo rodeando el mapa de la Confederación grabado en el suelo; frente a ellos, en la parte correspondiente a la cordillera Bealjehkh, se encontraba el sitial del Patriarca presidente del Rådetskonger. El sitial que correspondía a cada reino venía determinado por la situación de éste en el mapa, por lo que el primer sitial a la derecha de la presidencia correspondía a Försiktig de Dönhar, a continuación se encontraba Förstaj de Haddark, el central correspondía a Grunneier de Ganestria, al estar este reino rodeado por todos los demás, viniendo a continuación Behövligfisk de Jhönnull y Storyxa de Thörvork.

Todos los presentes esperaban una reunión protocolaria, en la que se renovarían los pactos que dieron origen a la Confederación y el patriarca saliente presentaría a su sucesor que sería reconocido por todos ellos como cabeza del Rådetskonger y Guardián de los Acuerdos, la reunión finalizaría con el juramento de protegerlos y velar por su cumplimiento del nuevo Patriarca quien tras dirigirles unas breves palabras exhortándoles a su cumplimiento, daría por finalizado el Rådetskonger, pero para su sorpresa, en vez de dar por finalizada la reunión el Patriarca Velger dijo, en su discurso final les dijo que la renuncia de Flottfar no había sido más que una excusa para celebrar este Consejo, en el que tenían graves noticias que comunicarles, sin llamar la atención de ojos y oídos indeseados.

Antes de que Velger pudiera continuar su discurso fue interrumpido por Storyxa de Thörvork, quien indignado dijo:

Entonces nos habéis traído aquí con engaños, cualquier noticia podíais haberla comunicado por medio de los exarcas como siempre se ha hecho. ¿Que oscuras intenciones os guían para realizar esta comedia?

Todos conocemos la proverbial agresividad y desconfianza de los miembros de la casa de Skogshuggare, dispuesta a ver conspiraciones allí donde no las hay. ¿Realmente crees Storyxa que la Iglesia, a quien habéis confiado la educación de vuestros hijos y el arbitraje de los problemas que surgen entre los distintos reinos durante más de cuatrocientos años, tiene necesidad de conspirar con engaños contra vosotros?Le contestó Velger con voz firme.

En ese momento, Förstaj de Haddark se levantó y dijo:

Olvidas Storyxa, mejor dicho, todos olvidamos que fue la Iglesia, hace ya más de setecientos años, el artífice de la Confederación Erkendia; fueron los Caballeros de la Iglesia quienes lucharon contra la opresión que imponían los sacerdotes de diferentes dioses y cultos, apoyados por hordas de fanáticos y poderosos magos que en aras de su beneficio personal sembraban la destrucción en los reinos.

Todos conocemos esas historias Förstajdijo Storyxa haciendo un ademán de desprecio y continuó Pero no son más que eso, historias, leyendas que se cuentan para entretener a los niños. La magia no existe y los Caballeros de la Iglesia, si alguna vez lo hicieron, hace mucho tiempo que no existen, salvo como guardia ceremonial del Patriarca y los Exarcas.

Los presentes realizaron gestos de aprobación a las palabras del soberano de Thörvork.

Os equivocáis todosinsistió Förstaj, en los archivos de la casa Fiskarna se conservan viejos documentos de aquella época que…

Förstaj interrumpió su discurso, mientras contemplaba sorprendido como el secretario que acompañaba al rey Försiktig, sacaba una daga que escondía en la manga y con ella intentaba apuñalar por la espalda al soberano de Dönhar, que en ese momento estaba concentrado en las palabras de Förstaj; algo que hubiera conseguido fácilmente de no haber quedado paralizado en mitad del movimiento, cuando la punta de la daga estaba a punto de alcanzar su objetivo.

La conmoción que el intento de regicidio produjo entre los presentes, no fue comparable con la que produjo el hecho de que el asesino permaneciera inmóvil como una estatua, reflejando en sus ojos un intenso pavor, mientras un ominoso silencio cargado de dudas y temores cayó como un manto sobre los reyes y sus acompañantes que se miraban atónitos entre si.

Förstaj decía la verdadLas palabras de Velger, dichas con la autoridad que investía al Patriarca de la Iglesia, les sacó de su ensimismamiento.

La magia existe continuó, gracias a ella se ha podido evitar el asesinato de Försiktig, y como podéis comprobar los Caballeros de la Iglesia también.

Al tiempo que pronunciaba estas palabras, se abrió una puerta perfectamente disimulada tras el estrado, por la que entró un nutrido grupo de hombres armados hasta los dientes, en cuyos escudos y sobrevestes negros destacaban el bieldo y la espada de los Caballeros de la Iglesia quienes, tras bloquear con gruesos travesaños las puertas, formaron una barrera protectora entre ésta y los ocupantes del salón.

¿Porqué nos encierran las tropas de la Iglesia?Preguntó Storyxa.

Porque están atacando el torreónRespondió Velger.

¿Atacando?, ¡esto es inaudito! ¿Que os proponéis Velger?

Me propongo salvarte la vida a ti y a todos los aquí presentes, así que tienes dos opciones, seguirnos voluntariamente por esa puerta o ser llevado como un fardo por de uno de esos caballerosLe imprecó el Patriarca, harto de la suspicacia del rey.

Sorprendido por la abrupta reacción de Velger y agotado por la tensión de los sucesos vividos, Storyxa les siguió abatido por la puerta secreta que conducía a la parte superior de la torre donde se encontraban los aposentos del Patriarca; poco antes de alcanzarlos escucharon amortiguados los ruidos de un gran tumulto que cada vez se hacían más fuertes, por lo que presos de la curiosidad, pasaron de largo los aposentos y alcanzaron la cúspide de la torre, una plataforma almenada, desde la que varios arqueros lanzaban flechas hacia el patio de armas.

Al asomarse por el parapeto la sorpresa y el miedo atenazaron sus corazones al contemplar como, la multitud que les había vitoreado al entrar, se había convertido en una turba armada que trataba de forzar la entrada de las distintas torres, acuchillando sin piedad a los escasos soldados que las defendían, mientras un numeroso ejército entraba por la puerta principal de la fortaleza.

Continuará

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