Distopías proféticas

 

Estas últimas semanas, para mi sorpresa, una asociación cultural de El Puerto de Santa María, ciudad donde resido, me pidió que diera una charla sobre la historia de la literatura de ciencia-ficción y a raíz de la misma, me invitaron a intervenir en un programa de cine que se emite los sábados en la emisora de radio local.

A la charla no asistió mucha gente; hay que reconocer que el tema no resulta muy atrayente por estos lares, pero el pequeño grupo de personas que asistió estaba realmente interesado y algunos de ellos tenían buenos conocimientos sobre el tema, lo que dio pie a un interesante coloquio sobre el tema.

Como consecuencia del coloquio y de la preparación que realicé para hablar del tema repasando viejas lecturas y apuntes para enfatizar el hecho de que los escritores de ciencia-ficción, no solo anticiparon muchos de los inventos de que disfrutamos hoy día, sino que extrapolaron las consecuencias que estos inventos y avances científicos, podían tener en una sociedad futura. Esto me he hecho pensar que hoy en día están ocurriendo, o en vías de ocurrir, muchas de las cosas que estos escritores previeron en sus libros y como muestra de ello voy a presentar tres obras, de distintos autores.

Un mundo feliz” del escritor Aldous Huxley, novela publicada en 1934 que anticipa el desarrollo en tecnología reproductiva, cultivos humanos e hipnopedia que, combinadas, cambian radicalmente la sociedad. En este nuevo y fabuloso mundo no existe la desdicha, solo la felicidad, sentimiento que permite una gran estabilidad social, pues nadie se queja, todos están conformes con lo que son y con lo que tienen. Para lograr esto, los encargados de ese nuevo mundo crean a los habitantes en serie, en laboratorios mediante la manipulación genética, decidiendo cuánta gente nace y de qué clase.

En la novela Huxley nos describe una sociedad en la que el sufrimiento ha sido erradicado a costa de erradicar también la libertad individual, creando lo que seria una dictadura perfecta que tendría la apariencia de una democracia, una cárcel sin muros en el cual los prisioneros no sonarían en evadirse. Un sistema de esclavitud donde, gracias al sistema de consumo y el entretenimiento, los esclavos amarían su servilismo.

1984” de Georges Orwell, se publico el 8 de junio de 1949; La novela se desarrolla en el año 1984 y siguientes en un futuro Londres que forma parte de un inmenso estado colectivista, controlado por el Gran Hermano.

El personaje principal de la novela es Winston Smith, que trabaja en el Ministerio de la verdad, cuyo cometido es reescribir la historia. Que encuentra el amor de una joven rebelde llamada Julia, también desengañada del sistema político En su ansia por evitar la omnipresente vigilancia del Gran Hermano (que llega inclusive a todas las casas), juntos se filian a la Hermandad, un supuesto grupo de resistencia que es en realidad uno más de los instrumentos de control del Partido.

A través de una historia intrincada, con temas como el lavado de cerebro, el lenguaje, la psicología y la inventiva, encaminados al control físico y mental de todos los individuos, la educación totalitaria de la juventud, etcétera, Orwell relata la historia trágica y aparentemente emancipadora de Winston Smith y Julia, quienes tratan de escapar de un sistema donde la intimidad y el pensamiento libre están prohibidos.

Fahrenheit 451” de Ray Bradbury se publicó en 1953. El título hace referencia a la temperatura a la que se inflama el papel en la escala de Fahrenheit, equivalente a 232,8 º de la escala celsius.

La novela describe una civilización occidental esclavizada por los medios audiovisuales, los tranquilizantes y el conformismo. Las pantallas de TV ocupan paredes y exhiben folletines interactivos, unos auriculares transmiten a todas horas una insípida corriente de música y noticias; en las avenidas los coches corren a 150 kilómetros por hora persiguiendo a peatones y el cuerpo de bomberos auxiliado por el Sabueso Mecánico, rastrea y elimina a los disidentes que conservan y leen libros.

¿Os parece que hoy día ocurran algunas de las situaciones descritas en estas obras, consideradas las tres mejores distopías de la ciencia ficción?.

Después de repasarlas, no puedo por menos que pensar con pena que socialmente no hemos avanzado nada, cambian las formas, aparecen nuevos inventos que en teoría facilitan nuestra vida, pero el fondo no cambia y salvando as distancias, estamos sometidos a las mismas servidumbres de siempre.

Para terminar os dejo con unas escenas de la película Fahrenheit 451.

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4 comentarios

  • Marisa Doménech

    Creo que son tres grandes distopías, tres clásicos que ejemplifican el pensamiento totalitario y dictatorial, la falta de libertad y la explotación, aun cuando por ejemplo en Un Mundo Feliz no lo parezca, de entrada. El sistema de castas permite el trabajo productivo sin quejas ni rebeliones pero todavía existe el trabajo asalariado en función de las clases. 1984, la segunda novela de mis favoritas distópicas, plasma el tema del autocontrol mental e ideológico, el pensamiento es un monopolio estatal. Farenheit no lo he leído, pero como siempre he sentido cuiriosidad, lo haré.
    Un excelente post, muy interesante. Te felicito por cómo lo has reseñado.
    Un abrazo, Javier

    • El Arca de Dionisos

      Hola Marisa:

      Son tres proyecciones hechas en el pasado que se están cumpliendo en la actualidad, sin que hagamos nada por evitarlo.

      Gracias por tu acertado comentario.

      Un abrazo 🙂

  • Aunque son tres grandes clásicos, aún no me he leído ninguno de ellos (solo he escuchado un audio-relato del primero), y aunque conozco perfectamente su argumento, el no haberlos leído no me permite expresar una opinión clara al respecto, pero si me llama la atención una cosa, y es que la tecnología parece ser la piedra angular de todos los problemas, llegando a veces a demonizarla por ser la herramienta principal para ese control de masas perfecto. Yo también creo que es una herramienta más, pero una herramienta más que podemos utilizar a nuestro favor, y es ese pasotismo general que hay ya no solo en las novelas sino en la vida diaria, lo que vuelve esa tecnología contra nosotros. Creo que nuestro enemigo no es la tecnología, sino nuestra propia actitud

    En fin, habría mucho que debatir al respecto

    Un abrazo 😉

    • El Arca de Dionisos

      Hola Carolina:

      En estas distopías no se demoniza la tecnología, solo avisan del peligro que puede comportar el mal uso de la misma, proyectándolo en una posible sociedad del futuro. Las situaciones que presentan son una extrapolación basada en las tendencias sociales de la época, de lo que podría ocurrir si determinados sectores ávidos de poder, hicieran mal uso de ellas ante la pasividad y tácito consentimiento del resto de la sociedad.

      La tecnología y los avances científicos no son malos per se, es su uso interesado y partidista lo que resulta nefasto.

      Gracias por tu acertado comentario.

      Un abrazo 🙂

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