Los caballeros de la Iglesia – Capítulo XVI (3)

Asediados

Al tiempo que los gobernantes de la Confederación Erkendia se encontraban asediados en el castillo de Styretstyrke, en el Convento del Valle, los Skulek recibían alarmantes informes informes procedentes de toda la Confederación. En Dönhar el palacio real de Hämnstaj, en el que se encontraba el príncipe Elsketsønn, se defendía precariamente del ataque de los partidarios de Ambitiös, el hijo de menor de Försiktig que llevaban desde hacía tiempo conspirando para ponerle en el trono, a ellos se había sumado parte de la guarnición de la capital, lo que había provocado el caos y un éxodo masivo de la población que huía de los disturbios, a los que había que añadir los saqueos y asesinatos realizados por grupos de maleantes que se aprovechaban de la falta de vigilancia. Desde los montes Sawkäria llegaron noticias de que un ejército, al mando del conde Värdelos, se dirigía hacia la capital para unirse a los rebeldes, arrasando en su camino a todos los que oponían a su paso. De Thörvork, Jhönnull y Haddark, llegaban preocupantes informes sobre numerosos saqueos realizados por grupos de bandidos armados que actuaban con extrema crueldad y desaparecían tras cada ataque, lo que dificultaba en gran medida su erradicación por parte de las fuerzas del orden de los distintos países, creando un ambiente de inseguridad y desconfianza que si no se atajaba podía provocar graves disturbios.

Por si esto no fuera suficiente, el hermano Skjult informó desde Qishloq que un ejército de veinte mil hombres, al mando del propio Bittaga, se había puesto en marcha para invadir Ganestria por el norte. La buena noticia era que seguían los caminos trazados por él y que el Donark conocía, la mala era que otro ejército, de menor tamaño, diez mil hombres, se disponía a entrar en Ganestria por el Paso del Sur.

Todas estas informaciones les llegaron instantáneamente a Melhiker y Ghörann que se apartaron pensativos de la ventana desde la que los monarcas y demás miembros de la Iglesia, contemplaban temerosos el desarrollo de la batalla que se libraba a sus pies, y durante unos momentos pareció como si no se encontrasen allí, al tiempo que Vegard de acercaba al Gran Maestre para informarle de las novedades transmitidas por los Skulek; Erlhènj, tras escuchar lo que le comunicó Vegard, dirigió una mirada interrogante a Melhiker quien, asintiendo con la cabeza, se acercó a BhØrsemaker que contemplaba con gran interés lo que sucedía en el patio, a la vez que Ghörann se acercaba a otra de las ventanas que dominaba el estrecho pasillo existente entre las dos muralla, por el que avanzaba la horda invasora.

El desánimo cundió entre los refugiados en la torre central, cuando vieron consternados que las escasas tropas que defendían las torres adosadas a la muralla interior, a pesar de luchar denodadamente, estaban a punto de ser sobrepasadas por los invasores que les superaban en la proporción de cinco a uno. Todos eran conscientes de que en el momento que éstas cayeran y el enemigo se apoderase de la muralla interior, controlaría el acceso al patio de armas y ya nada impediría el paso a los refuerzos, que prácticamente dominaban la muralla exterior, y avanzaban para enlazar con ellos; cuando esto ocurriera quedarían completamente sitiados y a merced del enemigo, sin posibilidades de resistencia ya que el protocolo inmemorial de estas reuniones obligaba a los asistentes a entrar sin escolta armada, por lo que este ataque por sorpresa les pillaba completamente indefensos, salvo los pocos Hadar que les habían protegido en un principio.

Sumidos en estos sombríos pensamientos, los reyes de erkendios se aproximaron a Patriarca y Storyxa, con voz calmada y abatida dijo:

Perdona mis palabras de antes Velger, a veces me dejo llevar por mi carácter suspicaz y mi boca funciona más rápido que mi buen juicio. ¿Supongo que éste asalto está relacionado con las noticias que queríais comunicarnos?.

Haciendo un gesto para restar importancia a las primeras palabras del rey de Thörvork, Velger respondió:

Efectivamente Storyxa, queríamos informaros de los planes de invasión por parte del emperador de los samoviy que habitan en las Tierras Ignotas y trazar planes conjuntos para hacer frente a la guerra que se avecinaba, a la vez que comunicaros los planes y preparativos realizados por la Iglesia para enfrentarla, pero han actuado con mucha más rapidez de la que podíamos suponer.

¿Existe la posibilidad de que la Confederación salga airosa de este conflicto?Intervino Behövligfisk de Jhönnull, quien continuó. Lo pregunto porque, con este golpe de mano, han conseguido descabezar la Confederación y sembrar el caos.

Velger, respondió Eso es algo que debéis preguntar a Gran Maestre Erlhènj, a quien Flotffar puso a la cabeza del Donark para resolver esta situación.

En ese momento un grito de frustración proveniente del patio hizo que se les encogieran los corazones y temerosos volvieron la vista hacia las ventanas, esperando ver la caída de las torres pero, en lugar de esto pudieron contemplar como, desde lo alto de las torres, numerosos grupos de clariones provistos de potentes arcos, lanzaban una lluvia de flechas que estaba diezmando a los atacantes y les obligaba a retroceder para enfrentarse a más de quinientos hadar armados con escudos y largas lanzas que formados en cerradas falanges, cargaban contra ellos. Al mismo las tropas que penetraban desde el exterior, vieron cortado su avance por la aparición de sendos muros de fuego que les impedían el paso.

Durante unos instantes el tiempo pareció congelarse en el patio de armas, los samoviys se quedaron paralizados sin saber a quien hacer frente, pero azuzados por sus jefes cargaron sobre las falanges erizadas de lanzas de los hadar, despreciando las flechas que desde las torres, estaban produciendo una verdadera carnicería entre ellos, por lo que fueron pocos los que pudieron llegar a enfrentarse con las falanges hadar ante las que cayeron, ensartados en las lanzas la mayoría, o en cruentos combates individuales, los pocos que se lograron sobrepasar el muro de escudos, luchando fanáticamente sin pedir ni dar cuartel.

Una vez controlada la situación en el patio de armas, los clariones volvieron su arcos contra las tropas detenidas por el fuego entre las dos murallas y comenzaron a lanzar sobre ellos sus flechas obligándoles a abandonar la fortaleza ante la imposibilidad de defenderse ante ellas, momento que aprovecharon los hadar que procedentes del patio quienes, atravesando los fuegos que habían contenido el avance enemigo, recuperaron el muro exterior y cerraron las puertas de acceso conjurando momentáneamente el peligro ya que el ejército enemigo, muy superior aun en número, puso cerco a la fortaleza y comenzó el asedio.

Continuará

Espero que esta publicación te haya gustado. Si es así pulsa me gusta y si tienes alguna duda, consulta o quieres complementar este post, no dudes en escribir en la zona de comentarios.
Sigueme en: www.elarcadedionisos.es

Deja un comentario