Los caballeros de la Iglesia – Capítulo XVII (1)

Los Planes de la Iglesia

 

 

Tras la exposición de los planes de Bittaga, Jannirèll calló para que analizaran lo dicho y al observar el abanico de expresiones que pasó por los rostros de los silenciosos monarcas, que fueron desde la incredulidad al temor, pasando por la duda y la aceptación, comprendió que tras asimilar las noticias recibidas, comenzaban a ser plenamente conscientes del alcance del problema que se les venía encima; en un tenso silencio los presentes asumieron lentamente las consecuencias que acarrearía para la Confederación el éxito de Bittaga, y fueron conscientes de que individualmente y muy poco colectivamente, podían hacer para evitarlo ya que casi un milenio de paz y prosperidad no les había preparado para esto. Sumidos en sus oscuros pensamientos, se sorprendieron cuando el silencio fue roto por Storyxa quien, hablando en tono mesurado y humilde, dijo:

Quizás no soy la persona más indicada para hablar, ya que todo lo dicho sobre mí por el Archimago Janniréll es cierto, puedo ser caprichoso y egoísta, pero no tonto del todo y he llegado a la conclusión de que su presencia aquí se debe a motivos más importantes que el mero hecho de informarnos de la situación y echarnos…, echarme en cara mis defectos; supongo que la Iglesia tiene un plan para enfrentarse a estos hechos y desde este momento le ofrezco mi colaboración y la de mi reino, con total confianza y sin límite alguno, para llevarlo a cabo.

¡Bien dicho Storyxa! No se si has madurado milagrosamente, o es que en ti hay más de lo que se ve a primera vista, pero has dado la talla— Apostilló Förstaj de Haddark. —Por mi parte nunca he dudado de las intenciones de la Iglesia ya que, no debéis olvidarlo, gracias a ella se creó la Confederación Erkendia y por ello desde entonces el Patriarca es quien preside el Rådetskonger, por eso Velger Haddark está a vuestras órdenes, dime que puede hacer.

No bien terminó de hablar Förstaj, Behövligfisk dijo:

Jannirèll tiene razón en lo que ha dicho sobre mí, lo que me ha hecho comprender claramente que si hemos podido prosperar en paz todos estos años, ha sido gracias a la sutil intervención de la Iglesia que disponiendo como ahora sabemos, de una considerable fuerza de caballeros y magos, nos ha permitido vivir y desarrollarnos a nuestro libre albedrío sin realizar ninguna injerencia en nuestros asuntos, por lo tanto yo también estoy a vuestras órdenes Velgery añadió con socarronería De todas formas no me queda otro remedio ya que mi reino es el próximo objetivo.

Dado que ya ha quedado clara la situación y las intenciones del enemigo y contamos con vuestra colaboración para solucionarla, mi presencia aquí ya no es necesaria; mis hermanos en el Consejo Melhiker y Ghörann, junto con el Gran Maestre Erlhènj os darán las últimas noticias y os expondrán los planes trazados para evitar la invasióny tras decir esto la imagen de Jannirèll desapareció.

Todas la miradas se dirigieron entonces hacia los dos magos y los allí presentes vieron asombrados que aunque eran las mismas personas con las se encontraban desde el comienzo de la reunión, se había producido en ellos un sutil cambio y emanaban la misma sabiduría y poder que el recién desaparecido Jannirèll, cosa que no habían notado antes, fue en ese momento en el que Ghörann les comunicó que aunque grave, la situación estaba mejor de lo que a primera vista pudiera parecer. En Dönhar, las fuerzas leales a Försiktig al mando del príncipe Elsketsønn, junto con los hadar del prior Trader, habían sofocado la revuelta en Hämnstaj y apresado a los rebeldes que intentaban tomar el palacio real, al mismo tiempo las tropas del conde Värdelos que debían apoyarles habían sido emboscadas por los hadar al mando del Prior del cenobio de Kommerbyen en las Sawkäria, obligándolas a volver al Castillo Värdelos donde se encontraban sitiadas sin posibilidades de salir. Estas acciones habían sido coordinadas por Edzàrj, su hermano en el Consejo, quien ahora se encargaba de que ninguna de estas noticias llegara a oídos de Bittaga y le hicieran cambiar los planes que ya conocían.

En cuanto al foco principal de la invasión que se realizaría por el norte, por la ruta descubierta por el hermano Skjult, sería fácilmente neutralizado por los quince mil hadar que llegados de todas partes de la Confederación, les esperaban en el Convento del Valle de Hàlveron, junto con los bahudier (magos) expertos en combate, les dijo Melhiker continuando la explicación de Ghörann quien retomando la palabra, les informó de que esto junto a la inicial creencia de que las tropas concentradas por el Emperador Samoviy en el Paso del Sur eran escasas, ya que según pensaban eran una mera distracción para enmascarar el verdadero punto de invasión, era la causa de que solo hubieran podido enviar mil caballeros, número a todas luces insuficiente, al Cenobio de Förlust para contenerlas. Por otra parte y gracias al aviso de Jannirèll desde Qishloq, continuó Melhiker, se habían visto obligados a desplazar desde Förlust doscientos cincuenta hadar a Styretstyrke para evitar la toma de la fortaleza por los samoviy, cosa que habían logrado gracias a que estos, en la creencia de que sus planes eran desconocidos, habían enviado un reducido número de tropas que sorprendidas por la emboscada que en que cayeron, junto a la magia empleada por los miembros del Consejo de Archimagos, les había obligado a abandonar la fortaleza aunque no a levantar el sitio. Esta es la causa de que precisemos de vuestra plena colaboración, finalizó Melhiker.

Al principio, los monarcas se sorprendieron de que los archimagos les hablaran continuando uno las explicaciones del otro como si de una sola persona se tratase, pero pasado ese primer momento de sorpresa se hicieron plenamente cargo del estado de la situación y un atisbo de esperanza nació en sus mentes, por lo que al acabar la exposición de los hechos Behövligfisk fu el primero en tomar la palabra para decir:

Si no he comprendido mal la situación, la Iglesia está al límite de sus fuerzas y precisa de nuestros reducidos ejércitos y de la colaboración de nuestras gentes para llevar a cabo un plan que supongo ya tienen preparado.

Efectivamente Behövligfisk, así esrespondió el Gran Maestre Erlhènj.

Bien, eso requiere que movilicemos nuestras tropas y convoquemos a nuestro pueblo para defender la Confederación, cosa que ellos no pueden hacer debido a que su política de no injerencia le ha mantenido apartados de la política interna de nuestros reinos y por supuesto, de los puestos en los que podrían tomar esas decisiones, por lo que debemos ser nosotros quienes las tomemos y transmitamos a nuestras gentes. ¿Es correcta esta suposición?

Totalmente correctaconfirmó nuevamente Erlhénj.

Entonces Erlhénj, aunque contáis con todo nuestro apoyo y estamos dispuestos a seguir ciegamente vuestras órdenes, hay un problema. ¿Como vamos ha hacerlo aquí encerrados sin contacto con nuestras gentes?.

Continuará

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