El Puerto ya no huele a vino

Por Antonio Pantoja.

polleroalto_puertosantamariaA mi juicio no es bueno vivir del pasado, pero en ocasiones sí es conveniente rememorar épocas lejanas que al llegar a nuestra memoria nos hacen disfrutar, por unos momentos, con hechos y costumbres que nos hacían felices. Me quiero referir al agradable olor a buen vino que nos daba en la nariz cuando paseábamos por muchas calles de El Puerto, al andar por ellas nos inundaba el delicioso aroma de los vinos en crianza. Pasábamos por determinadas calles, Albarede, Pozos Dulces, San Francisco, San Bartolomé, Zarza, Plaza de los Jazmines… destacando el núcleo bodeguero instalado en el denominado Campo de Guía… Pero hoy casi se ha perdido, solo huele a vacío, a soledad.

Este quebranto se produce al perder su pujanza el consumo de este precioso líquido y lógicamente, las famosas tabernas portuenses, innumerables de contar, pero que tuvieron que perderse al no encontrar la asidua clientela. La nueva generación bebe cerveza y “pelotazos” y al vino, nuestro vino, le han dado de lado como si de algo raro se tratara. Puede que por ignorancia, no sepan de su sabor delicado y el estímulo que da a nuestros sentidos ante unos aperitivos o en una buena comida.

En consecuencia, se pierden bodegas y los perfumes de sus calles. Actualmente disfruto de ese olor al final de la calle Larga -Bodegas Osborne- donde aun puedes pasear por ese trocito, con la nariz dilatada, para aspirar ese excepcional aroma del vino en su crianza. Me dan ganas de coger un frasquito para llenarlo con esa fragancia. Pero se que es imposible, por lo que me acerco al bar más próximo, pido una copa de “oloroso” y antes de beberla la llevo a la nariz varias veces e inspiro con deleite. Eso me consuela.

Espero que esta publicación te haya gustado. Si es así pulsa me gusta y si tienes alguna duda, consulta o quieres complementar este post, no dudes en escribir en la zona de comentarios.
Sigueme en: www.elarcadedionisos.es

Deja un comentario