Siento dolor y rabia

muerteHoy el dolor y la rabia me consumen como no lo habían hecho desde hace bastante tiempo.

Dolor por la muerte de más de ochenta personas ayer en Niza, causada por un terrorista, un fanático que considera que todos aquellos que no piensan como él son enemigos que merecen morir. Dolor por la muerte de un joven torero brutalmente cogido por un toro.

Muchos pensarán que no tiene nada que ver una cosa con otra pero, para mí, la muerte de cualquier ser humano resulta dolorosa, sobre todo si los fallecidos eran personas que vivían sus vidas sin causar mal a nadie, como es el caso de los muertos en Niza, hombres mujeres y niños que solo pretendían pasar un rato agradable contemplando los fuegos artificiales conmemorativos de la fiesta nacional francesa, o el del torero, que estaba ejerciendo su profesión, para regocijo de los espectadores.

Y rabia, mucha rabia, causada por las reacciones que estos hechos han provocado. En el caso del torero, los comentarios vertidos por unos sociópatas alegrándose de su muerte. Seres humanos, que no personas, (Tengamos en cuenta que el humano es una subespecie de la familia de los primates y que la persona, a más de ser humano,requiere de otros condicionantes) quienes, refugiándose en falsos “buenismos” hoy muy de moda, desprecian a las personas y se alegran de su muerte.

En el caso de Niza, son más las razones que provocan mi rabia. En primer lugar, le egoísmo de los gobiernos, incapaces de compartir la información que poseen y que podría evitar hechos como este, para no descubrir el funcionamiento de sus servicios de espionaje, ya que esos mismos servicios se espían entre si por la desconfianza existente entre las diversas naciones. En segundo lugar, la ceguera de esos gobiernos al negarse a reconocer que existe una guerra declarada al mundo occidental y su forma de vida. Una guerra no al uso de otras guerras, una guerra en la que tenemos al enemigo infiltrado en casa, como le ocurrió al imperio romano, y que requiere de la creación de un organismo internacional para combatirla. En tercer lugar el hecho de que, como en todas las guerras, terminarán pagando justos por pecadores, cuando la situación llegue a un punto tal que obligue a tomar medidas desesperadas.

Pero, y ahora me doy cuenta, sobre todo siento pena, pena por una sociedad que, en su autocomplacencia y egoismo, ha creado personas en su seno, capaces de justificar y jalear estas muertes.

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5 comentarios

  • Resulta inevitable no conmoverse ante la muerte violenta, ante cualquier masacre. Soy antitaurino y considero nauseabundas las reacciones de los descerebrados a los que aludes. Para mí la muerte de un torero es similar a la de, por ejemplo, un albañil que cae de un andamio: ambos mueren en el tajo. Sin embargo uno es tratado como un héroe ocupando espacios televisivos y portadas en los periódicos y otro es un simple dato en la estadística laboral. Lo del terrorismo es diferente. Hay quien dice que estamos en guerra, Hollande anuncia nuevas acciones militares, pero ¿quién es el enemigo? En las guerras convencionales hay uniformes y banderas para ,diferenciar los contendientes. En este caso estamos más indefensos; no hay espacio seguro, ni ciudad, ni cultura que esté libre de la acción criminal. Hace una semana en Bagdad fueron 300 los muertos en otro atentado.

    • Estoy de acuerdo contigo en todo lo que expones, y así mismo me parece injusto que la muerte de un trabajador no sea tratada igual por la sociedad, en función del trabajo realizado por uno y por otro. En relación con los atentados que citas, en esta guerra atípica, y no dudes que es una guerra, el islam está empleando viejos métodos creados en el S XI por Hassan-i Sabbah (El Viejo de la montaña en la fortaleza de Alamut) con el fin de provocar el colapso social en occidente, ya que si no se toman medidas extraordinarias ante estos hechos, el miedo colapsará la sociedad, y si se toman, la ira por la perdida de derechos y libertad individual colapsará la sociedad. En ambos casos pagarán justos por pecadores y esto nos llevará a la revolución y al caos. Que es lo que, al fin y a la postre están buscando.

      • Escribes que “el islam está empleando viejos métodos”. No soy religioso, no profeso ninguna religión y pienso que el hombre creo un Dios para dar sentido a su vida y respuesta a sus interrogaciones. Quiero pensar que no se trata del islam sino que, por el contrario, son los fanáticos quienes profanan el islam. Nada nuevo bajo el sol; como sabes, desde que el hombre es hombre siempre se ha matado en nombre de un dios cualquiera. Saludos.

  • Tienes razón en tu comentario, por un lapsus he escrito islam en vez de radicalismo islámico. Me encanta la historia y he pasado mucho tiempo estudiando e informándome sobre las diversas religiones y su origen, llegando a la conclusión de que los profetas que las generaron, todos ellos, eran personas que buscaban el bien y la convivencia armónica de las sociedades en que nacieron. Sus preceptos, leidos en su origen, van más encaminados y son más numerosos los que establecen normas de comprotamiento social que los que exigen la adoración de su dios.
    Esas normas de adoración, esos hoy en día numerosos comportamientos pecaminosos regulados milimétricamente, surgieron a la muerte del profeta en cuestión, cuando dus discípulos comenzaron a disputarse el poder. De hecho, en todas ellas se han producido cismas que han causado ingente derramamiento de sangre entre sus filas. No soy creyente, pero tampoco descarto la existencia de un Dios, y respeto profundamente a los creyentes de cualquier religión que no hayan caido en el fanatismo. Cuando digo que van a pagar justos por pecadores, pienso
    en los numerosos practicantes moderados del islam que conviven desde hace años entre nosotros, y que se encuentran ante el riesgo de sufrir las consecuencias de la reacción brutal e incontrolada de una masa de gente acosada por el miedo y la impotencia.

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