Consejos vendo…

computerDesde muy joven he pensado que la vida es lo suficientemente interesante como para desperdiciarla, y también pienso que dormir es morir un poco, por lo que he restado tiempo al sueño para dárselo a la vida, cosa que me ha permitido realizar multitud de actividades que de otra forma no habría podido llevar a cabo. Digo esto porque generalmente, a no ser que el cansancio producido por las actividades de la mañana o el número de libaciones realizadas me lo impidan, dedico la noche a ponerme al día en las redes sociales y sobre todo, a visitar las publicaciones de diferentes blogs, algunos que sigo habitualmente por el interés de las mismas y otros para ver si merece la pena seguirlos.

Anoche, después de revisar mis perfiles en Facebook y visitar los blogs que sigo para leer sus nuevas entradas, comprobé desilusionado que la mayoría de ellos no habían publicado nada nuevo, algo bastante normal si tenemos en cuenta que sus entradas requieren un importante trabajo de documentación y elaboración, algo que lógicamente conlleva su tiempo y si a esto le añadimos que generalmente no es la actividad principal de sus autores, es fácil comprender que no puedan publicar diariamente, en vista de lo cual, decidí leer las nuevas publicaciones aparecidas en el grupo de blogueros del que formo parte.

Aunque mis intereses culturales son bastante eclécticos debido a mi filosofía de vida, he de reconocer que tengo una especial querencia por los temas literarios, quizás debido a que mi madre era maestra y al no ejercer su profesión en la calle, decidió ejercerla con su primer hijo, por lo que aprendí a leer con cuatro años y desde entonces no he dejado de hacerlo. Me siento orgulloso de haber reunido, en el transcurso de mi vida, una biblioteca de más de tres mil volúmenes, cuyos temas van desde la literatura clásica de Homero hasta los clásicos de la moderna ciencia ficción como Asimov o Heinlein, pasando por las grandes obras del Siglo de Oro de la literatura española, la Generación del 98, la del 27, literatura de vanguardia hispanoamericana, filosofía, etc., así como temas referentes a mi profesión como economía y derecho.

Digo esto para, de alguna manera, justificar mi elección de una entrada que trataba del mundo literario. Empecé a leerla con una ilusión e interés que perdí antes de terminar de leer el primer párrafo, pero como me gusta otorgar el beneficio de la duda a todo el mundo que hace algo, terminé de leer la entrada y he de reconocer que ha sido una de las cosas más difíciles y costosas que he realizado en los últimos tiempos, y para más escarnio, al revisar las entradas anteriores del blog, observé asombrado que en bastantes de ellas, el autor del blog daba consejos sobre como escribir o publicar un libro.

La susodicha entrada era un manifiesto, en un estilo un tanto mesiánico, en el que el autor animaba a los lectores a escribir, cosa fácil ya que él lo hacía y explicaba como había llegado al mundo de la literatura que en principio aborrecía hasta el punto de haber “desaprobado” dos veces la asignatura de lengua y literatura.

¡Sí, “desaprobado”!, cuyo significado según indica el diccionario de la Real Academia de la Lengua es: Reprobar, no asentir a algo, en vez de “suspendido” que sería el término adecuado ya que según el citado diccionario, en su quinta acepción significa: Negar la aprobación a un examinando hasta nuevo examen.

En principio lo tomé por una licencia poética, es más peyorativo decir suspender que desaprobar, pero al continuar la lectura pude comprobar que no era el caso. El absoluto desconocimiento que mostraba de las concordancias, el uso de los signos de puntuación y más que alguna falta de ortografía, me convencieron de lo contrario.

Sinceramente pienso que para escribir, para transmitir nuestras ideas y pensamientos a los demás a través del papel, son necesarias muchas más cosas que el simple hecho de tener algo que decir. Para escribir, aparte de tener algo que decir, se necesita oficio y trabajo. Oficio porque para expresarnos correctamente y que las personas a las que nos dirigimos nos entiendan y no haya malas interpretaciones (cosa fácil de solucionar cuando hablamos, paro imposible cuando escribimos ya que lo escrito escrito está) y para ello es fundamental conocer la gramática y la sintaxis ya que un acento o una coma pueden, según su existencia o no o según su posición en el escrito, cambiar totalmente el significado de la palabra o frase. Es también fundamental el empleo de un buen diccionario para confirmar el significado o la grafía de las palabras que nos resulten dudosas.

También es necesaria la lectura, para conocer si lo que queremos expresar ya lo han expresado otros antes y de que forma lo han hecho y sobre todo es necesario el trabajo. Trabajar sobre lo que queramos decir, repasar lo escrito para eliminar redundancias, repeticiones, etc., y una vez hecho esto revisar el resultado final con el corrector ortográfico, ya que se han podido cometer inadvertidamente errores de teclado.

Hecho todo esto, podremos decir que nuestras ideas están correctamente expresadas, pero para considerarnos escritores aún nos quedará mucho, mucho camino que recorrer.

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2 comentarios

  • Muy interesante la entra, pero sería algo más condescendiente. Me refiero a esa frase que escribes: “También es necesaria la lectura, para conocer si lo que queremos expresar ya lo han expresado otros antes y de que forma lo han hecho y sobre todo es necesario el trabajo”. La lectura es necesaria, por supuesto, pero llevado a su radical cumplimiento, ¿cuántos podrían publicar? Pienso que todo está dicho y escrito, que todo está en los libros. Hace unos meses escribí un post en el que más o menos venía a decir que todo lo que pensamos son capturas de otros, que cuanto decimos y escribimos, ya lo han dicho o escrito otros, que son otros quienes piensan y nosotros quienes nos apropiamos de aquello que nos llama la atención, nos gusta o nos hace pensar.
    Desde luego que hay mucho fantasma y que para considerarse escritor, es necesario algo más que expresarse correctamente. Saludos. .

    • Cuando empecé a estudiar Filosofía en la facultad, el catedrático nos aclaró el primer día de clase que estudiar filosofía era: “Entablar un diálogo con la tradición como base para poder filosofar”. Es decir, que cuando obtuviéramos la licenciatura, no seríamos filósofos, sino que estaríamos en condiciones de poder empezar a filosofar. Para un aspirante a escritor la lectura viene a significar lo mismo.
      Por otra parte, no estoy de acuerdo contigo en el hecho de que todo esté dicho o todas las ideas pensadas por otros. Nuestras ideas son un destilado de nuestra experiencia vital y esta es diferente y única para cada persona. Solamente los que plagian se apropian de las ideas de otros. En el resto de los casos y dependiendo de muchos factores (culturales, formación, vivencias) aunque puedan asemejarse mucho, siempre son originales y aportan más o menos matices, más o menos creatividad, en función de la calidad de estos factores y de la cantidad de trabajo empleado para exponerlas.

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