Los caballeros de la Iglesia

Capítulo VII

(Lo sucedido en Qishloq 2)

En cuanto perdieron de vista la puerta, el sacerdote dijo a Skjult:

No he querido preguntarte delante del caporal, porque a nadie le incumbe este tema, pero ¿Que les ha ocurrido a Nayza y al resto del destacamento que te acompañaba?

Que dieron su vida para que yo pudiera traer el informe al vicepreladoRespondió con aplomo Skjult.

Espero que su contenido haya merecido el sacrificio de tan buenos hombresComentó el sacerdote Vamos pues a entregar tan caro informe al viceprelado.

Sin más palabras, avivaron el paso y se encaminaron a los aposentos del viceprelado, a cuyas puertas fueron interrogados por la guardia sobre quienes eran y que deseaban a lo que el sacerdote respondió que el sacerdote comandante Qilich acompañado por el explorador Soliqchi solicitaban ser recibidos por el viceprelado. Al escuchar estas palabras, el caporal de la guardia interna les dijo:

Seguidme comandante, el viceprelado está en una reunión, pero tenemos orden de conduciros a su presencia en el momento que os presentaseis.

Dicho esto, abrió las puertas que conducían a los aposentos privados y les condujo hasta la sala en que el viceprelado se encontraba reunido con los umumiys1 de sus bo’linmasis2, quien al verlos dijo:

Llegáis en el momento más oportuno, dadme vuestro informe.

Skjult sacó de su jubón el libro de notas arrebatado al caporal Nayza, eludió a un acólito que pretendía cogerlo y se lo entregó al viceprelado en propia mano ante los gestos de estupor de los presentes en la reunión por tamaña audacia. El viceprelado, sonriendo, lo cogió y dijo:

Bien hecho Soliqchi, veo que sabes cumplir las órdenes sin temor a las consecuencias, te pedí que solo me informaras a mi y así lo has hecho. Ahora esperad fuera a que examinemos su contenido, para responder a nuestras preguntas.

Una vez fuera del aposento, aguardaron a ser llamados para responder las preguntas que tuvieran a bien hacer al viceprelado y sus acompañantes. Tras una interminable espera, fueron llevados nuevamente ante el viceprelado quien preguntó por qué las anotaciones de Nayza finalizaban bruscamente al llegar a la cima de las montañas y que había ocurrido para no completar la misión encomendada. Skjult le contó la historia que llevaba previamente preparada, explicando como habían sido atacados, sin previo aviso por un clan nómada de la montaña, en el momento que habían acampado para pernoctar en un claro desde el el pudieron divisar un gran valle rodeado de montañas, con campos primorosamente labrados y un grupo de edificaciones en la lejanía y que Nayza, al ver que más de la mitad del destacamento había caído en la primera acometida de los salvajes, le había entregado el libro y le había ordenado que escapara a uña de caballo para entregarlo al viceprelado, mientras ellos resistían lo más posible para darle tiempo a escapar.

El viceprelado, tras escuchar sus palabras, le sometió durante unos minutos a un intenso escrutinio y finalmente dijo:

No detecto trazas de falsedad en tus palabras ni tu actuación, has cumplido bien la tarea encomendada y serás recompensado por ello. De momento quedas definitivamente asignado a la compañía del sacerdote comandante Qilich con el rango de segundo comandante de exploradores. Ahora marchaos yo tengo que informar al prelado Rahmsiz de estas noticias que esperaba con impaciencia.

Ya en el campamento, Quilich le felicitó por haber cumplido la misión y por su ascenso, comentándole que gracias a él solo necesitaban ya la orden del emperador para iniciar la invasión. También la comunicó, al tiempo que le entregaba la insignia del rango, que como segundo comandante no tenía que pernoctar en el campamento pudiendo elegir donde hacerlo, por lo que skjult decidió hacerlo en la posada donde había vivido anteriormente. Esa noche, en la soledad de su antigua habitación, Skjult envió su primer mensaje telepático, con ciertas dudas, informando del éxito de su misión y de las novedades que había encontrado, haciendo incapié en el hecho de que el ejército enemigo solo esperaba la orden de iniciar la invasión. Solo cuando en su mente se dibujó la imagen de mensaje recibido, se relajó y dejó que le invadiera el sueño.

Mientras en Qishloq ocurrían estos hechos, había llegado a Qal’ashahar, la capital del imperio, procedente de Kommerbyen el hermano Forsker, quien bajo la apariencia de uno de los muchos aventureros dispuestos a ponerse al servicio del emperador, se mezcló entre la multutud que abarrotaba las calles y tras reconocer la ciudad, entró en una posada esperando el momento de asistir a una de las frecuentes apariciones públicas del emperador, en los actos de culto a Bajaruvchy, como representante del dios ante sus fieles.

Sentado en una mesa situada casi en el centro del local, Forsker sabía que la mejor forma de esconderse es colocarse a la vista de todo el mundo, pues nada llama llama más la atención de los posibles observadores que aquellos que tratan de disimular su presencia en rincones oscuros, pidió un plato de pan con queso, una jarra de leche y se enfrascó en la comida mientras sus atentos oidos captaban retazos de las conversaciones de los parroquianos. No pasó mucho tiempo hasta que una de ellas llamó poderosamente su atención, la mantenían un grupo de soldados que sentados tres mesas a su izquierda.

Aunque nos digan que la invasión de los reinos de leche y miel se realizará por el paso que hay al sur de las montañas y partan hacia allí las tropas, corren rumores de que la mayor parte de ellas cambian de rumbo cuando están lejos de la ciudaddecía uno de ellos.

Y tú como sabes esas cosas ¿Acaso los prelados comandantes consultan contigo sus planes?respondió otro.

Por supuesto que no los consultan conmigo, pero un caporal amigo mio que es asistente de un polkovnik3 y por casualidad se enteró de que el polk4 tenía órdenes de partir la noche siguiente en otra dirección y desd entonces no le he vuelto a ver y no ha habido noticias oficiales de desplazamiento de tropasRespondió airado.

Tu sigue esparciendo rumores y pronto adornarás uno de los patíbulos destinados a los herejes y derrotistasComentó otro de los soldados.

Yo no soy …

En ese momento Forsker se desentendió de la conversación porque unos acólitos acababan de entrar en la posada para anunciar que al día siguiente, el emperador se dirigiría al pueblo desde el templo. Dispuesto a acudir al templo para escuchar al emperador y dado que había terminado su cena, Forsker abandonó el comedor y subió a su cuarto donde, después de enviar el informe de lo escuchado, se acostó en espera de los acontecimientos que le deparara la mañana siguiente en el templo.

(continuará)


1 – Umumiy: Rango militar equivalente al de general

2 – Bo’linmasi: Unidad militar compuesta por 2500 hombres.

3 – Polkovnik: Rango militar equivalente al de coronel

4 – Polk: Unidad militar compuesta por 1250 hombres.

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