Los caballeros de la Iglesia

Capítulo IX

(El Consejo Skulek)

 

Mientras los hechos seguían su curso en el exterior, Jannirèll estudiaba los informes que llegaban al Consejo Skulek a cuyo frente le había puesto el Donark y que tras la petición realizada, a instancias suyas, por el Donark a todos los conventos y cenobios de que informaran de cualquier actividad inusual por nimia que pareciese, los informes se acumulaban en su mesa y cubrían el suelo del scriptorium en tal cantidad que le resultaba imposible revisarlos todos; a esto se unían las quejas de Scullion por el hecho de que había mensajes que se registraban más de cinco veces por distintos telépatas, en tanto que otros se registraban una vez, e incluso otros se perdían por no registrarlos ningún telépata, en el convencimiento que lo había registrado otro de ellos.

Abrumado por una tarea que le sobrepasaba, abandonó el scriptorium y se dirigió al campo de entrenamiento, necesitaba hacer ejercicio físico con el fin de despejar su mente; Una vez allí se encontró con BhØrsemaker quien le dijo:

Hace tiempo que no se te ve por aquí Jannirèll, el que ahora seas el Maestre de los Skulek no te exime de realizar tus prácticas de combate y menos en estos momentos.

No es que quiera saltarme los ejercicios BhØrsemaker, es que recibo tal cantidad de información que soy incapaz de procesarla, a efectos prácticos es lo mismo que si no tuviera ninguna. Por más que lo intento no consigo sacar nada en claro y eso me desespera.

BhØrsemaker se quedó callado y tras meditarlo unos instantes dijo:

Bien, realiza tus prácticas que falta te hacen y cuando termines ve al despacho de Erlhènj y comentale tu problema.

Haciendo caso del consejo recibido, Janniréll dedicó tres horas a entrenarse, sobre todo con la espada, arma que manejaba de forma mediocre como atestiguaban los moretones que cubrían su cuerpo tras el duro ejercicio. Una vez acabado, se dio un baño rápido y se encaminó a la sala capitular, donde el Gran Maestre había instalado su despacho, cuando entró Erlhènj que se encontraba estudiando unos planos con Melhiker, levantó la cabeza y preguntó:

¿Traes alguna noticia Jannirèll?

Desgraciadamente no traigo nada nuevo, el motivo de haber venido es porque necesito que me ayudéis a resolver el grave problema en que me encuentroY tras decir esto, Jannirèll pasó a exponer el problema que tenía para procesar la gran cantidad de información recibida.

Erlhènj puso cara de sorpresa al escuchar a Janniréll, después una sonrisa distendió su preocupado rostro y dijo a uno de los hermanos que su encontraban allí para llevar mensajes a los distintos puntos del convento.

Busca al hermano Vegard y dile que venga lo más rápidamente posible.

A continuación mirando a Jannirèll y Melhiker dijo:

Creo que el Donark ha cometido un error y no ha tenido en cuenta que vuestra labor requiere de algo más que vuestras excepcionales cualidades de análisis y planificación. Eso demuestra que actuar dando por sentadas ciertas cosas es un error en el que caemos fácilmente y cuyas consecuencias pueden resultar desastrosas.

Jannirèll y Melhiker miraron sorprendidos a Erlhènj y tras unos minutos de silencio para asimilar sus palabras Jannirèll se apresuró a decir:

Gran Maestre, si no soy capaz de cumplir las expectativas que habíais puesto en mí como Maestre del Consejo Skulek…

Erlhènj le interrumpió con gestos perentorios y dijo:

No digas tonterías Jannirèll y no te pongas tan formal. Tanto Melhiker como tú nos habéis dado suficientes pruebas de nuestro acierto al elegiros para vuestros puestos; el error ha sido nuestro al no proporcionaros el apoyo necesario…

En ese momento entró Vegard y el Maestre interrumpió lo que estaba diciendo para dirigirse al recién llegado.

Hermano Vegard os he llamado para que con vuestra experiencia en organización, colaboréis con el Maestre Janniréll a solucionar el problema que tiene para estructurar la cuantiosa información que los Skulek reciben de toda la Confederación. Por eso y desde este mismo momento quedáis asignado al Consejo Skulek, con el encargo específico de crear un sistema cuya estructura y organización permita al Maestre Jannirèll informar al Donark de los acontecimientos que deba conocer para planificar las actuaciones frente a la guerra que se nos avecina. Para ello podéis disponer del personal que creáis necesario y cuya elección dejo a vuestro criterio.

Después de impartir estas instrucciones al hermano Vegard, volviéndose dijo a Jannirèll:

Maestre, el hermano Vegard solucionará todos los problemas de organización que tenéis, confiad en su larga experiencia y perdonadnos por no haber tenido este tema en cuenta con anterioridad.

Aliviado por este apoyo, Janniréll dio la gracias a Erlhènj y salió acompañado por el hermano Vegard camino del scriptorium al tiempo que comenzaba a esbozarle sus necesidades.

Continúa

Espero que esta publicación te haya gustado. Si es así pulsa me gusta y si tienes alguna duda, consulta o quieres complementar este post, no dudes en escribir en la zona de comentarios.
Sigueme en: www.elarcadedionisos.es
Spread the love

2 comentarios

  • Se echaba ya de menos la continuación; por cierto, sigo manteniendo que toda la ambientación en general me traslada irremediablemente a El Nombre de la Rosa, y cada vez más 🙂
    ¡Un abrazo!

    • El Arca de Dionisos

      Hola Carolina.
      Perdona el retraso en contestar, pero últimamente Jack, el nuevo miembro de la familia, me está dando más trabajo del esperado. Hace mucho tiempo que leí El nombre de la rosa, y si no recuerdo mal, Umberto Eco desarrolla la trama en una abadía benedictina y las muertes ocurridas en ella; es posible que debido a que la trama de Los caballeros de la Iglesia esté pivotando, de momento, en torno al Convento Janike, la ambientación sea similar.
      Gracias por tu apoyo y tus comentarios que resultan de gran ayuda.
      Un abrazo 🙂

Responder a El Arca de Dionisos Cancelar respuesta