Los caballeros de la Iglesia – Capítulo IX – (Se planifica un viaje)

Mientras se encaminaban al refectorio Jannirèll se acercó al Gran Maestre y dirigiéndose a él de modo informal le dijo:

Erlhènj, ¿puedo comentarte algo?— El tono informal empleado por Jannirèll debía haber dado una posta al Gran Maestre, pero estaba sumido en sus pensamientos y no se percató del detalle.

Si es algo referente a lo tratado en la reunión Jannirèll, preferiría que que lo hicieras ante todos esta tarde — Le dijo Erlhènj, con gesto cansado.

No, es una cuestión personal, me acabo de dar cuenta de algo que me preocupa, pero no es urgente, podemos hablar de ello en otro momento.— Respondió Jannirèll.

Entonces me lo cuentas mientras comemos.— dijo Erlhènj —Necesito tenerte con la mente despejada en esta situación.

Tras estas palabras, se unieron a los demás y entraron en el refectorio donde tomaron unos platos que llenaron con un guiso de carne y cogiendo unos trozos de pan se encaminaron a la primera mesa que encontraron libre donde se sentaron.

Dime que te preocupa Jannirèll.

Verás Erlhènj, hace nueve años que abandoné la casa de mis padres para entrar en el cenobio de Zaromba donde pasé cuatro años; del cenobio me trajisteis directamente aquí, de eso hace ya cinco años y en todo ese tiempo no he sabido nada de mis padres y mis hermanos, ni ellos han tenido noticias mías. Durante todo este tiempo he estado tan ocupado que apenas he tenido tiempo para pensar en ello, pero anoche cuando salí para despejar la cabeza, me día cuenta de que deben estar preocupados por mí y sufriendo al no tener noticias mías.

Perdoname Jannirèll, ha sido culpa mía. Estaba a punto de hablarte del tema pues ya había llegado el momento, pero los últimos acontecimientos han ocupado todo mi tiempo, pero es un tema largo del que tendremos que hablar en otro momento, ahora solo te diré que puedes estar tranquilo, tus padres han estado informados sobre ti en todo momento y están orgullosos de tu decisión y tus progresos.

Gracias Erlhènj, eso me quita un peso de encima.

No pensarías que la Iglesia iba a permitir el sufrimiento de las familias de aquellos que ingresan en ella, ¿verdad?— Dijo con tono socarrón. —Y ahora volvamos al trabajo que nos queda mucho por decidir— Y tras decir esto se levantó y seguido por el resto de los miembros del Donark, salió del refectorio.

Una vez en en la sala capitular el Gran Maestre recapituló brevemente lo dicho anteriormente y finalizó diciendo:

Dado que de momento, en relación con el desplazamientos de las tropas se ha hecho todo lo necesario a tenor de las informaciones con que contamos, solo nos queda elaborar un plan de acción para los dos temas pendientes, recuperar los libros de magia y controlar la situación en Dönhar. ¿Alguna sugerencia?

Cuando Erlhènj finalizó, TrØllkarl se levantó para puntualizar:

No solo es imprescindible recuperar esos libros, sino que sería conveniente que lo hicieran nuestros magos más dotados, para examinarlos y si son lo que suponemos, comenzar su estudio lo antes posible.

Todos asintieron con caras preocupadas y por unos instantes reinó el silencio en la sala, silencio que Erlhènj rompió resumiendo la preocupación de todos.

Las palabras de TrØllkarl, como todos hemos caído en la cuenta, nos plantean un serio dilema. La información que proporcionan los Skulek, bajo las órdenes del Maestre Jannirèll, es imprescindible para poder afrontar esta crisis como han demostrado los últimos datos aportados hoy mismo y por otra parte, aunque él mismo no sea consciente de ello, todos sabemos que Jannirèll es también nuestro mago más poderoso.

Ante estas palabras, Jannirèll intervino diciendo:

Por suerte los Skulek están actuando eficazmente y perfectamente organizados, esto último gracias a Vegard, por lo que mi presencia no es necesaria ya que Vegard puede hacerse cargo de la dirección del Consejo y yo quedaría libre para buscar los libros.

Como impulsado por un resorte Vegard intervino

Un momento hermanos, es cierto que fui yo el que creo el sistema de organizar y archivar los informes que recibimos para poder acceder a ellos en el momento en que se necesiten, incluso puedo determinar su importancia en algunos casos, pero no tengo la capacidad ni la intuición de Jannirèll para determinar cual es realmente importante en un momento dado.

Entonces Melhiker que hasta ese momento, había permanecido en silencio escuchando lo que allí se trataba se levantó y dijo:

Hermanos creo que os estáis ahogando en un vaso de agua. Nadie ha tenido en cuenta que es Dönhar el epicentro de la actividad de los conspiradores y que es en su capital donde se encuentran los libros que necesitamos, por lo que la solución es fácil. El Maestre Jannirèll puede ir a Hämnstaj a buscar y estudiar los libros acompañado de los magos que TrØllkarl considere oportuno y a la vez, dirigir la actuación de los Skulek de Dönhar seleccionando la información relevante y enviándosela a Vegard quien nos la transmitiría a nosotros. El resto de la información que se reciba, sobre todo del imperio Samoviy que sabemos es toda relevante, puede manejarla Vegard.

Tras la intervención de Melhiker, con la que todos estuvieron de acuerdo, el Gran Maestre cerró la reunión ordenando a Janniréll y Vegard que dejasen todo organizado para la partida del primero a Hämnstaj, a T… que seleccionara los magos que acompañarían a Janniréll en su búsqueda de los tratados ocultos, a Bhörje que organizara el viaje de la forma más discreta posible y por último, a Melhiker que preparase una tapadera para justificar el viaje de tantos miembros de la Iglesia a Hämnstaj.

Continúa
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2 comentarios

  • Supongo que estas preocupaciones emocionales de Jannirèll respecto a su familia puedan perjudicar su poder como mago, y más en unos momentos tan cruciales como estos.
    Te felicito Javier, el relato va por el buen camino 🙂

    • El Arca de Dionisos

      Lógicamente pueden influir en su capacidad de concentración, motivo por el que Erlhénj le tranquiliza al decirle que están al tanto de su vida, aunque posponga una explicación más extensa para una conversación posterior.
      Muchas gracias por tu apoyo Carolina, un abrazo 🙂

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