Ramón Castro Thomas

Publicada en El Puerto Actualidad el 17/01/2016
Ramón Castro

Ramón Castro

JAVIER – Buenos días Ramón, te agradezco mucho que hayas hecho un hueco en tus actividades para mantener esta conversación conmigo. Te conozco como vecino, como médico. Hemos charlado en alguna ocasión, pero nunca hemos tenido una conversación en profundidad y a mí, me gustaría conocerte como persona, saber quién eres, no que eres. ¿Qué me puedes decir de ti?

RAMÓN – (Se ríe) No sé qué quieres que te diga.

JPues lo que tú quieras. Como te definirías, cuál es tu filosofía de vida….

R.- Mira, te voy a decir quién soy por las cosas con las que más me identifico. Mira yo me identifico mucho con Cádiz, con la ciudad donde he nacido. Me identifico mucho con mi profesión, con mi profesión de médico. Curiosamente la gente me dice: “tiene Vd. una cara de médico que no hace falta que lo diga”. Me identifico mucho con la música que es una pasión, una pasión dominante que tengo.

J.- Perdona que te interrumpa. Tu pasión por la música ha sido uno de los motivos que me ha movido a tener esta conversación, porque un día os vi ensayar en los locales del club social y me gustó mucho como lo hacíais.

R.- La música me parece una cosa fundamental en la vida de las personas. Yo he tenido vocación musical desde pequeñito, pero no la he podido desarrollar hasta que me casé. En el colegio salesiano en que estudié cantaba, cantaba de solista en el coro, pero no he podido estudiar piano hasta que no tuve treinta y seis años. La música me parece algo fundamental para la persona, para la estabilidad, para el desarrollo, para las relaciones humanas y también me identifico con la formación cristiana que me dieron mis padres.

J.- Ramón, al principio te comenté que en estas conversaciones no me gusta entrar en temas religiosos que puedan provocar controversias.

R.- Ya, pero bueno, pero el cristiano no entra en conflictos, porque un cristiano, un buen cristiano no un cristiano fanático, entiende cualquier opción religiosa y el tema espiritual me parece una dimensión fundamental de la persona que hoy en día, se tiene bastante descuidada.

J.- En eso coincido contigo. La sociedad actual creo ha caído en un consumismo exacerbado en detrimento del desarrollo espiritual de la persona. En fundamentalismos de todo tipo que no consiguen más que crispar las relaciones interpersonales y hacer infelices a las personas. Hablando de otra cosa, sé que entre tus actividades se cuenta también la de escritor y que semanalmente publicas una columna, El Arca de Lucano y en ella he visto que vas al meollo de las cosas, sin andarte por las ramas, con un lenguaje conversacional, directo, elegante, sin utilizar términos soeces, hoy en día muy en boga y sin ofender a nadie.

R.- Es algo que me propongo, me lo propongo, no es algo que me salga, pero me propongo que mis artículos los pueda leer cualquiera, sea religioso o ateo, de izquierdas o de derechas, sin sentirse ofendido. Solo me propongo que le ayude a reflexionar.

J.- Ramón ¿Te resulta difícil compaginar todas estas actividades con tu vida profesional y familiar?

R.- Me cuesta, pero yo creo que el procurar ser ordenado me ayuda a poder realizarlas todas. Yo creo que la base de eso está, Javier, en ser ordenado, porque si no eres ordenado vas picoteando por muchos sitios de una manera ineficaz. Si eres ordenado eres más eficaz en las actividades a las que te dediques. En cuanto a mi vida familiar, a veces mi mujer se queja, dice que le dedico poco tiempo a cosas de la familia. Mi hijo pequeño, tengo un hijo que tiene seis años, me dice que juego poco con él y me gustaría jugar más con él.

J.- Últimamente noto, por las situaciones que estamos viviendo, una crispación en las personas que les lleva a un sentimiento de desánimo e impotencia, a pensar que no se puede hacer nada. Particularmente creo que la sociedad la conformamos nosotros, con los pequeños detalles de nuestro quehacer día a día, de nuestras relaciones con los demás, con nuestro altruismo y nuestro egoísmo personal y también creo que somos nosotros los que tenemos en nuestras manos el poder de cambiar las cosas. ¿Qué opinas tú Ramón de esto?

R.- Pues sí, creo que es así y el reflejo de ello fue el movimiento de los indignados que hubo hace algunos años. La gente está enfadada. Creo que antes, en los años cincuenta, sesenta la gente era más feliz aun teniendo menos posibilidades materiales, la gente vivía más feliz. ¿Por qué? No lo sé, habría que estudiarlo, yo no sabría decirte.

J.- ¿Puede ser que la comodidad con la que hemos vivido en los años de bonanza antes de la crisis, pudiendo acceder con relativa facilidad a los bienes de consumo, centrando nuestros objetivos en vivir con la mayor comodidad posible y despreocupándonos de lo que ocurría nuestro alrededor nos haya traicionado y ahora, en los momentos difíciles, nos sintamos desmoralizados y sin saber qué hacer?

R– Si, si, indudablemente. Un amigo mío decía, cundo existía Prica, la gente sale los sábados por la tarde a hacer “prikin”, es decir a pasearte por allí, ver escaparates, si puedes compras, si no puedes no compras y yo creo que eso ha hecho mucho daño. Que una familia salga para ir a un centro comercial en vez de ir a un centro recreativo, a un centro cultural, a un centro de esparcimiento o a un centro deportivo, ha generado un empobrecimiento de las personas muy grande. Eso habría que replantearlo, porque en eso tenemos culpa todos, nos hemos contagiado, porque, aunque tú te dieras cuentas que eso no era lo correcto, te contagiabas y terminabas yendo al centro comercial y aunque éste te ofrece muchas cosas, el cine por ejemplo, que me parece bueno, la mayoría de las veces terminabas yendo de escaparates. Creo que esto refleja un poco lo que ha sido la sociedad de los últimos treinta o cuarenta años.

J.- Sí, es cierto, hemos banalizado en una gran medida nuestras vidas. Pero yo creo que se puede, sin abandonar nuestras obligaciones cotidianas, dosificando correctamente nuestro tiempo, puede uno realizar actividades que, en muchos casos no tienen coste alguno o éste es muy pequeño, le engrandezcan como persona, den un mayor sentido a su vida y en resumen, le hagan feliz. Creo que hoy en día las personas trasmiten más desánimo y decadencia que felicidad y eso me da miedo.
R.- Si, se puede, lo que pasa es que tú que decides ser feliz en una sociedad que es infeliz, necesitas alimentarte. ¿Cómo te alimentas para luchar contra un ambiente que es todo lo contrario? Ahí está la clave.
J.- Pienso que luchando por alcanzar esa felicidad. Sé que no es fácil, pero a través de estas conversaciones, he descubierto que hay muchas personas capaces de hacerlo y si ellos pueden, ¿por qué los demás no? Creo firmemente que si nos aceptamos a nosotros mismos tal y como somos, no como nos gusta que nos vean los demás, si cuidamos los pequeños detalles, nos olvidamos de los grandes efectos y luchamos por lo que realmente queremos se puede conseguir. No es fácil, pero nada que realmente merezca la pena es fácil.

R.- Mira, lo que pasa es que la sociedad te propone muchos modelos, modelos de famosos, de gente con dinero de gente guapa y si la esa persona no tiene otras referencias se va a dejar llevar por ellos y eso te va a conducir a la decepción, porque es difícil que tú tengas mucho dinero, que seas famoso, que seas tan guapo…

J.- Es cierto que resulta difícil, sobre todo si en el gran comunicador que es la televisión, prima el morbo, y nos induce a creer que se debe vivir de una forma que no está al alcance del común de los mortales. Al comparar nuestra vida con la de ellos, la vemos tan diferente que se cae en el desánimo y la apatía. Pero esto no es óbice para que nosotros luchemos por la felicidad, la nuestra, no lo que nos dicen que es felicidad, basándonos en nuestras capacidades, en nuestras circunstancias, en como realmente somos. Para mí la felicidad consiste en, cuando me voy a la cama, saber que he puesto todo lo que estaba a mi alcance para conseguir mis objetivos, que no tienen por qué ser grandes cosas, haya logrado éstos o no. La vida no es un cuento de hadas y muchas veces no conseguimos lo que nos proponemos, pero si he puesto todo de mi parte me doy por satisfecho y me adapto preparándome para seguir luchando al día siguiente.

R.- Yo eso lo cifraría en varios frentes. Por ejemplo, el deporte es algo que ayuda mucho a estabilizarse a las personas, la música, el amor… Yo pienso que la gente puede mejorar. A mí me lleva a hacer lo que hago el que la gente mejore. En cualquier parcela, en su trabajo, en su estabilidad psíquica, en sus relaciones familiares, en su amistad. Todo eso le va a llevar a ser más feliz. Recuerdo que una vez, en la consulta, me dijo un paciente: “Se nota que disfrutas con tu trabajo” y es verdad, en la consulta disfruto. ¿Por qué? Porque pienso que es una oportunidad de oro que tengo para ayudar a los demás.

J.- Ramón, por mi gusto prolongaría bastante más esta conversación, pero por lo que escuché antes a tu esposa veo que se nos ha echado el tiempo encima.

R.- Es que hoy me toca hacer la comida.

J.- Entonces y para terminar. Para todos aquellos que estén interesados en conocer lo que escribes ¿Dónde se publica el Arca de Lucano?
R.- El Arca de Lucano se publica todos los miércoles en el Viva Cádiz, que se puede leer por internet. Poniendo Viva Cádiz en el explorador de internet se encuentra y se pueden poner en contacto conmigo en el correo electrónico: ramoncth7@gmail.com.

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