Los caballeros de la Iglesia – capítulo X (La búsqueda de los libros I)

Una expresión asombro y desconsuelo se pintó en el rostro de de los cinco magos al escuchar estas palabras y Jannirèll pensó por un instante que tanto el Patriarca como Velger los estaban somentiendo a una prueba, otra más de las muchas que había pasado tanto en el cenobio como en el convento, antes de confiarles el secreto y el desánimo y la indignación comenzaron a hacer presa en él. En otro tiempo su reacción ante estos pensamientos habría sido muy diferente, pero el tiempo pasado en el convento le había hecho madurar más de lo que suponía, por lo que moderando el tono de su voz pregunto:

¿Esta no será una prueba para estudiar nuestras reacciones y comprobar la rectitud de nuestras intenciones como tantas otras por las que hemos pasado?, porque si es así he de deciros que la situación no está para pérdidas de tiempo. Sabemos que el enemigo utiliza la magia y esto ha costado la vida de uno de nuestros hermanos, aunque no conocemos el alcance de sus poderes, cosa que preocupa en sobremanera al Donark que no sabe a que podemos enfrentarnos, por lo que nos designó, en contra de nuestra voluntad, para consultar esos tomos, por lo que os ruego dejéis de probarnos, si lo estáis haciendo y facilitéis nuestra labor para que podamos retomar nuestras actividades de cara al conflicto que se nos viene encima.

Tras estas palabras, Velger miró a Flottfar haciendo gestos de asentimiento con la cabeza y respondió:

Tu estancia en el convento te ha hecho madurar mucho Janniréll, sigues teniendo esa mente afilada de antes, pero ya no la empleas para tu exclusivo beneficio, no me extraña que el Donark te haya designado Maestre de los Skulek, anunque ni intuición me dice que tu destino y el de tus compañeros puede ser otro. No Jannirèll, no estamos tratando de probaros. Tanto Flottfar como yo carecemos de capacidad para la magia por lo que tenemos vedado el acceso a los libros y si tenéis la bondad de seguirme, podréis comprobarlo vosotros mismos.

Cuando Velger terminó de hablar, Flottfar se levantó y abrió una puerta disimulada tras unos cortinajes que daba entrada a una pequeña sala sin ventanas, iluminada por la tenue llama de un candil colocado sobre una mesa de trabajo situada en el centro de la misma, y les rogó que entresen y le esperasen unos instantes, después salió cerrando la puerta; una vez fuera, sacó de un compartimento secreto del escritorio una pesada llave que introdujo en una cerradura disimulada en el tirador de la puerta y la giró dos veces bloqueandola e impidiendo la salida de quienes se encontraban en el interior de la habitación.

Jannirèll estaba observando las estanterías llenas de libros que cubrían por completo las paredes de la habitación, tratando de averiguar si en ellas se encontraban los volúmenes que les interesaban cunado escuchó sorprendido el sonido de los cerrojos. Sorprendido se volvió hacia ella y vió como Edzàrj que era el que se encontraba más próximo a ella, hacía infructuosos esfuerzos para abrirla; Al ver que todos estaban encerrados se volvió hacia Velger con gesto de preocupación, momento que este aprovechó para decir:

No os preocupéis, una de las salvaguardas que pusieron nuestros antepasados para poder acceder a los libros es que la puerta de este cuarto debe estar cerrada con llave cosa que solo puede hacer Flottfar, única persona que conoce donde está la llave, y tiene que hacerlo desde fuera ya que como podéis comprobar, no hay cerradura por dentro.

¿Entonces los libros se encuentran aquí?

Preguntó esperanzado Jörgenj.

No, eso solamente nos permite abrir la puerta que nos conducirá a los libros.

Tras pronunciar estas palabras se acercó a una de las estanterías de la que extrajo varios volumenes, aparentemente al azar que depositó ordenadamente el la mesa; al dejar el último, uno de los paneles de la librería emitió un leve chasquido y se introdujo lentamente el la pared, dejando a la vista otro cuarto de dimensiones más reducidas, de una de cuyas paredes colgaban varias lámparas de aceite, en el desnudo suelo se abría el negro hueco de una escalera que descencía hacia las profundidades del monasterio. Velger entró en el cuarto y tras encender una de las lámparas, indicando a los demás que hicieran lo mismo, comenzó a descender por las escaleras.

Tras un largo descenso por las oscuras y empinadas escaleras, desembocaron en una amplia sala circular en cuyo centro había una mesa circular cuyo tablero se sostenía sobre una gruesa pata central, a su alrededor había varios bancos donde sentarse, todo ello tallado en la misma piedra del suelo; en las bastas paredes y a intervalos regulares, había antorchas colocadas en recios soportes metálicos. El aire en el interior del cuarto era seco y freco, sin olor a moho y cuando encendieron las antorchas para iluminar la estancia, pudieron comprobar que el humo no se acumulaba en su interior lo que indicaba, aunque no había evidencias de ello, la existencia de un excelente sistema de ventilación.

Una vez iluminada la la cueva, ya que aquel recinto parecía más una cueva natural que algo realizado por la mano del hombre, Velger se acercó a la mesa y sacando un extraño medallón que colgaba de su cuello en una sencilla cadena plateda y que hasta entonces había mantenido oculto bajo el hábito y lo aplicó presionando a una de las pequeñas concavidades que conformaban el burdo decorado del canto del tablero de la mesa, lo que hizo que en la base dela misma se abriera un pequeño receptáculo del que extrajo un rollo metálico, cuyos extremos estaban cerrados por gruesos sellos de lacre que entregó a Jannirèll. Hecho esto les dijo:

Aquí concluye mi labor para conduciros a los libros ya que mis conocimientos de su ubicación terminan en la situación del cilindro que acabo de entregaros, el resto depende de vosotros. Ahora, para que trabajéis con tranquilidad y no distraeros subire a esperaros en la sala por la que entramos; os deseo suerte en vuestra misión.

Continúa
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2 comentarios

  • Van a necesitar mucho trabajo en equipo para resolver estos misterios, ¿supondrán estos enigmas una fuente de conflictos entre los magos? A ver con qué nos sorprendes en los siguientes capítulos 🙂
    ¡Un abrazo!

    • El Arca de Dionisos

      Como muy bien prevés, el trabajo en equipo es fundamental para alcanzar los libros y la resolución de la situación general lleva aparejada la toma de una serie de conflictivas decisiones que van a dejar huella en los personajes.
      Gracias por tu apoyo y tus agudos comentarios Carolina.
      ¡Un fuerte abrazo! 🙂

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