Los caballeros de la Iglesia

Capítulo III

 

El convento de los Janikes

 


Aun tardaron tres días en llegar al convento que, situado a las orillas de un arroyo que serpenteaba por el valle en dirección NE–SO, estaba formado por varios edificios y patios rodeados por un muro de piedra de unos quince pies de altura, en su cara oeste, a la que terminaba el camino por el que se acercaban, se abría una puerta flanqueada por dos torres cuadradas unidas por un matacán1 cubierto, como todos los edificios del convento, por un tejado de rojas tajas planas. En la cara este, en un cuadrado torreón había otra puerta, de menor tamaño, que daba acceso al fondo del valle y a las imponente montañas que lo rodeaban. En algunos puntos el muro se elevaba formando edificios con ventanas al exterior, pero todas ellas, protegidas por fuertes rejas, se encontraban por encima de la altura del muro del que formaban parte, lo que daba al convento, situado en el centro de ubérrimos campos de cultivo que se extendían a todo lo largo y ancho del valle, en los que trabajaban numerosas personas ataviadas con el mismo hábito negro que el preceptor Bhörje, cierto aspecto de fortaleza.

Cuando, ya anochecido entraron en el convento, en tanto la carreta y la tropa iban a las cuadras, situadas a la izquierda de la entrada, Bhörje los llevó al primer edificio de la derecha, y dijo al hermano que esperaba a la puerta del mismo: Hermano Ornj, aquí le traigo a tres nuevos estudiantes, por favor hágase cargo de ellos.

—Está todo preparado preceptor, eran los únicos que faltaban por llegar— respondió el hermano Ornj, y tras despedirse de Bhörje, les dijo: —Seguidme muchachos, os indicaré donde están los dormitorios.

Ornj les condujo entonces al piso superior del edificio, mientras explicaba subiendo las escaleras: En la planta inferior están las albercas de aseo, muy similares a las que conocéis de los cenobios de donde venís, pero ya las veréis mañana, ahora vamos a las celdas que tenéis asignadas y en las que podréis descansar hasta mañana Y continuó: Como ya ha pasado la hora de la cena, en ellas encontraréis un trozo de queso, pan, leche y una pieza de fruta. También encontraréis dos hábitos limpios, mudas y todo lo necesario para vuestra higiene personal, cada celda dispone de un jergón, una mesa con su silla y una pequeña alacena donde guardar la ropa Sin apenas hacer una pausa para tragar saliva, prosiguió El horario por el que nos regimos es el mismo por el que se rigen los cenobios, aunque las actividades sean diferentes. Todas las noches se cierran las puertas de las celdas y se abren de nuevo al amanecer. Ahora descansar del viaje, mañana vendré a despertaros de madrugada para deciros cuales serán vuestras tareas.Y sin más, se fue dejándoles encerrados en sus respectivas celdas.

A la mañana siguiente, apenas hubo salido el sol, el hermano Ornj abrió las puertas de las celdas y tras concederles un tiempo para asearse en la alberca de la planta baja, en todo igual a la del cenobio, de la que solo se diferenciaba por el hecho de que disponían de suficiente espacio para hacerlo cómodamente, pues, aparte de ellos, solo la estaban utilizando una docena más de estudiantes. Una vez aseados y vestidos con los hábitos que encontraron en sus celdas, junto al resto de estudiantes que estaban en su edificio, siguieron al hermano Ornj al refectorio.

El desayuno y las rutinas del comedor eran tan similares a las que estaban acostumbrados en el cenobio que por primera vez, se sintieron como en casa. Una vez terminado el desayuno, el hermano Ornj llevó al grupo a una parcela de terreno en barbecho, de aproximadamente una yugada2, situada a media legua escasa del convento y les dijo:

—Vuestra tarea consiste cultivar esta parcela, elegid con cuidado lo que vais a sembrar en ella, pues debéis tener en cuenta las necesidades del convento Y prosiguió en un tono cada vez más serio: Considerad este terreno como si fuera vuestra hacienda, de la debéis obtener la mejor cosecha posible. Debo advertiros que es un trabajo en equipo y que de su resultado dependerá vuestro futuro, que será el mismo para todos, así que pensadlo bien. Cuando hayáis tomado una decisión, tenéis de plazo hasta la hora del almuerzo para hacerlo, os espero en el refectorio para que me la comuniquéis Y sin decir más se encaminó al convento dejándoles sumidos en profundas reflexiones.

Tras unos minutos de silencio, lo primero que hicieron fue presentarse y exponer sus capacidades que en el caso de Jannirèll eran más bien escasas, salvo para el hecho de determinar que productos no necesitaba el convento ya que por costumbre, había grabado en su mente los distintos cultivos que ya tenían y que había visto en su camino desde la entrada al valle hasta llegar a su destino. Afortunadamente no ocurría esto con el resto de sus compañeros, Ghörann demostró tener un especial conocimiento sobre las plantas que se complementó con los extraordinarios conocimientos que tenía Jörgenj sobre los terrenos, su acidez y composición, Melhiker resultó ser un extraordinario planificador y Edzàrj aportó interesantes ideas sobre los abonos a emplear, en tanto el resto estaba acostumbrado a realizar las diversas faenas del campo.

Cuando llegó la hora, se presentaron en el refectorio donde les esperaba el hermano Ornj que nada mas verlos aparecer, les preguntó ¿Habéis tomado ya una decisión?

—Si hermano Contestó Jörgenj y prosiguió Por la calidad del suelo hemos…

—¿Podéis empezar a trabajar ya? le interrumpió Ornj.

—Si hermano, hemos pensado plantar… trató de responder Ghörann.

—Eso no me interesa, es asunto vuestro Volvió a interrumpir Ornj Solo me interesan los resultados que obtengáis. Decidme lo que necesitáis y haré que os lo proporcionen y cuando tengáis lo necesario empezad vuestra tarea.

Le dieron pues la lista de sus necesidades y mientras salía con ella en la mano para conseguirles los materiales necesarios, se pusieron a almorzar. Así, casi sin tiempo para adaptarse a la nueva situación, comenzó su estancia en el convento. En cuanto el hermano Ornj les proporcionó las semillas y aperos necesarios, se pusieron manos a la obra; siguiendo los planes elaborados por Melhiker; primero construyeron un chamizo, similar en todo a otros que habían visto repartidos por las distintas parcelas esparcidas por el valle, con el fin de tener un lugar donde guardar aperos y semillas para no tener que cargarlos diariamente durante la media legua que separaba su parcela del convento, de esta labor se encargaron Hantverkarj, Snicka y Hünnarj, quienes habían reconocido tener bastante habilidad para ello; el resto, armados con cuerdas y estacas, acotaron la situación y dirección de los bancales siguiendo las indicaciones de Jörgenj, Edzàrj y Ghörann que habían tenido en cuenta cosas tales como, la inclinación del terreno, los vientos dominantes, inclinación del sol, necesidad de agua y otros factores que incidían el el cultivo melones de los que plantarían en ella. Habían elegido plantar melones porque, según Jannirèll había podido observar, no existía ninguna plantación de esta cucurbitácea entre los múltiples cultivos existentes en el valle y porque necesitaban poca agua para su cultivo y eran resistentes a las sequías, ya que en estas épocas interrumpían su crecimiento, reanudándolo cuando ésta desaparece, según apuntaron Jörgenj y Ghörann y además, a decir de Edzàrj, la alcalinidad del terreno, abundante en carbonato cálcico auguraban un buena cosecha. Así pasaron el segundo día, y al caer la noche, cansados pero orgullosos del trabajo realizado, retornaron al convento a tiempo para cenar en el refectorio con el resto de los hermanos. A la mañana siguiente, tras asearse y desayunar, reanudaron sus trabajos que duraron hasta la caída de la noche, hora en que volvieron al convento para cenar en el refectorio, pues Ornj les había autorizado a llevarse el almuerzo con el fin de que aprovecharan mejor la jornada.

1.- Matacán: Obra voladiza en lo alto de un muro, de una torre o de una puerta fortificada, con parapeto y con suelo aspillerado, para observar y hostilizar al enemigo.

2.- Yugada: Superficie que puede arar una yunta de bueyes en un día, equivalente a 32 Ha aproximadamente.

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