Los caballeros de la Iglesia

Capítulo VII – (2)

 

Los skulek

 


Una de las primeras acciones que por indicación de Melhiker, consideró prioritarias el grupo de estrategas, había sido que Sjulkt regresara a Qishloq en su papel de Soliqchi, y entregase el libro de notas del caporal Nayza al Prelado Rahmsiz. Para justificar el hecho de regresar solo, diría al Prelado que una noche, mientras la tropa montaba el campamento para pernoctar, se había alejado del grupo para explorar una posible ruta y que al volver al campamento vió que éste había sido saqueado y muertos todos sus ocupantes. Al comprobar si había quedado algún superviviente, encontró al caporal gravemente herido quien, antes de morir, le contó que habían sido atacados por una de las escasas tribus de salvajes que habitaban en las montañas, y que tras entregarle el libro en el que figuraba descrita con todo detalle la ruta que habían encontrado para franquear las montañas, le ordenó que regresara a Qishloq lo más rápidamente posible y se lo entregase personalente a Rahmsiz. El Donark pensaba que de esta forma se ganaría la confianza del Prelado y podría seguir informando sobre los planes de los samoviys.

Sabían que era un plan arriesgado, aunque la información que podía proporcionar compensaba con creces el riesgo, pero antes de ponerlo en práctica necesitaban encontrar la manera de que Sjulkt enviara sus informes con la mayor rapidez y sin que pudiesen ser interceptados, pues de nada valía arriesgar su vida si no podían recibir sus informes a tiempo y por este motivo, el Donark llevaba reunido desde primeras horas de la mañana, estudiando las diversas formas en que Sjulkt podría enviarles la información, pero el tiempo pasaba sin que ninguna de las múltiples propuestas estudiadas resultara viable. Cansados de dar vueltas infructuosamente al problema, decidiron hacer una pausa para despejarse y comer algo, ya que el hambre y sobre todo la sed empezaban a hacer mella en ellos pero, cuando se disponían ir al refectorio, vieron sorprendidos que anticipándose a sus deseos, varios hermanos entraban en la sala llevándoles comida y bebida.

Gracias por traernos la comida hermanos.— dijo un distraído Erlhènj que tras unos momentos, les preguntó con curiosidad ¿Quien os dijo que lo hicierais?

El hermano Scullion— respondió el que encabezaba el grupo quien, tras el gesto de extrañeza del Prior, puntualizó que Scullion formaba parte del último grupo de estudiantes que aceptó ingresar en la Iglesia, a los que se había destinado a cocinas durante su periodo de formación.

Ante esta respuesta Jannirèll le preguntó curioso: —¿Y siempre hacéis caso de los que os dice?

—En estos temas siempre hermano, Scullion parece adivinar las necesidades de los demás hermanos y hasta ahora, siempre ha acertado facilitándonos la tarea, sobre todo cuando se trata de hermanos que están alejados del convento. ¿Es que se ha equivocado esta vez?

—No hermano, no se ha equivocado pues nos disponíamos a ir al refectorio. Dadle las gracias de nuestra parte.

Asegurando que así lo harían, se disponían a marcharse cuando Jannirèll, tras pensarlo unos breves instantes, les pidió que al llegar a la cocina dijeran al hermano Scullion que se presentara ante ellos. Sorprendidos por lo repentino de la solicitud, salieron a transmitir el mensaje mientras Jannirèll, con una sonrisa en los labios, cortaba un trozo de queso y comenzaba a comer en tanto los demás le miraban extrañados.

—¿Por que has pedido que venga el hermano Scullion?— Preguntó sorprendido Melhiker, pero no se habían desvanecido aun sus palabras cuando, tras llamar a la puerta,el hermano Scullion se presentó ante ellos.

Hola Scullion, gracias por acudir a nuestra llamada. No sabíamos que en la cocina hubiera tan buenos atletas, apenas han pasado unos minutos desde que pedí que os pidieran que vinieseis y la cocina está a bastante distancia de aquí. Le dijo sonriente Janniréll, viendo la cara de asombro de sus compañeros por tan pronta llegada.

No es que sea buen atleta hermano, estando en la cocina sentí que deseábais hablar conmigo y venía hacia aquí cuando me encontré a los hermanos que llevaban el recado de que queríais verme Contestó Scullion.

Al escuchar su respuesta, Jannirèll se volvió sonriente hacia los presentes y dijo: Hermanos, acaba de aparecer ante nuestros ojos la solución al problema de las comunicaciones.

En un principio todos pensaron que a Jannirèll había descubierto la forma de enviar mensajes que estaban buscando, pero al comprender lo que estaba pasando por su cabeza en aquel momento hizo que cundiera de nuevo el desánimoal comprender que estaba pensando en la telepatía, algo que todos los hermanos habían desarrollado en mayor o menor grado, pero que nunca utilizaban porque, no podían confiar en su fiabilidad. Entonces le explicaron que en estudios realizados con anterioridad a su entrada en la Orden, se había comprobado que todos eran capaces de detectar fuertes emociones, pero tras muchas pruebas, en las que habían comprobado que ni los más dotados, eran capaces de transmitir mensajes complejos, se había abandonado la idea. Decidido a no darse por vencido, Jannirèll, interrogó profundamente a Scullion sobre como leía los pensamientos de los demás, a lo que éste respondió que no podía leer los pensamientos de nadie, solo podía percibir las imágenes y sentimientos que había en su mente y que cuando estos estaban relacionados con él, o con su trabajo en las cocinas, le permitían anticipar sus necesidades. La respuesta de Scullion convenció a Jannirèll de que la telepatía podía resultarles muy útil, pero para ello tenían que encontrar la forma de transmitir pensamientos e ideas complejas, no solo imágenes y sentimientos.

Cuando Scullion volvió a las cocinas y los demás empezaban a comer Jannirèll, ajeno a cuanto le rodeaba, no paraba de dar vueltas al problema, mientras jugueteaba distraído con los nudos del cordón que le ceñía el hábito. Recordó entonces que el Prior le había dicho que esos nudos, indicaban a los miembros de la Iglesia a que Orden pertenecía el portador y sus funciones dentro de ella; esto le llevó a pensar en la cantidad de símbolos que se utilizaban comúnmente para representar ideas, entidades, etc., y en ese momento dio con la solución. ¡Imágenes!, ¡en las imágenes estaba la solución! No importaba que no pudieran transmitirse frases ni pensamientos, pero si se podían transmitir imágenes y emociones, por lo que solo debían crear un código compuesto por ideogramas que al combinarlos entre si, formasen frases y pensamientos, lo que permitiría enviar y recibir los mensajes que necesitaban. La emoción que le produjo este descubrimiento debió reflejarse en su cara pues en ese momento Erlhènj, que conocía su tenacidad a la hora de abordar un problema, y no había dejado de observarle le preguntó:

¿Ya has resuelto los problemas que presenta el uso de la telepatía Jannirèll?

Creo que si ErlhènjLe respondió. Solo debemos crear un código de ideogramas.

Jannirèll explicó entonces su idea y tras escucharla, el Donark le encargó que, en colaboración con Melhiker, crease el código de transmisión, cosa que hicieron en pocos días, y que tras ser probado exhaustivamente intercambiando mensajes con distintos cenobios y conventos, demostró ser totalmente operativo.

Teniendo ya en sus manos un sistema de comunicación fiable e instantáneo, el Donark permitió que Sjulkt partiera hacia Qishloq tal y como estaba previsto, y al poco tiempo decidió enviar a Qal’ashahar, capital del imperio Samoviy y corte del Emperador y Archiprealdo Bittaga, al hermano Forsker para que averiguase todo lo posible sobre el Emperador y su procedencia, ya que cuanto más supieran sobre él, mejor podrían juzgar sus intenciones. Forsker que procedía del convento de Kommerbyen, (una ciudad costera de Dönhar), ya había realizado tareas similares en los reinos de Makkhötsatt al otro lado del estrecho de Markhav. Tambien crearon, a propuesta de Melhiker, la orden de los Skulek, al frente de la cual pusieron a Jannirèll con rango de Maestre. En ella agruparon a los telépatas de los diferentes conventos y cenobios, para coordinar su actuación y recibir sus informes directamente en el Donark, a través del Consejo Skulek.

Espero que esta publicación te haya gustado. Si es así pulsa me gusta y si tienes alguna duda, consulta o quieres complementar este post, no dudes en escribir en la zona de comentarios.
Sigueme en: www.elarcadedionisos.es
Spread the love

Deja un comentario