Los caballeros de la Iglesia

Capítulo VII – (3)

 

La inquietud de Jannirèll

 


Agrupar a los telépatas en una Orden independiente demostró ser un acierto ya que, desde el momento de su creación el Donark recibía a través del Consejo Skulek, informes actualizados sobre la situación en que se encontraban las distintas regiones de la Confederación y los efectivos con que contaban para hacer frente a la invasión; esto y conocer el lugar por donde ésta se realizaría, les permitió elaborar diversos planes de contingencia para cubrir distintas posibilidades, en espera de recibir los informes que enviaran Skjult y Forsker cuando llegaran a sus respectivos destinos, para concretar los planes definitivos y organizar su puesta en marcha.

En el transcurso de una de estas reuniones de planificación, Jannirèll, abstraído en sus pensamientos, apenas escuchaba el debate que mantenían Demglemte, Maestre de los Leverantörer, y BhØrsemaker, sobre los inconvenientes que presentaba un plan propuesto por este último, para el abastecimiento de armas y suministros a las tropas. Jannirèll tenía la inquietante sensación de que estaban pasando por alto algo de suma importancia, sensación que no lograba quitarse de la cabeza por más que lo intentara, que le impedía concentrarse en lo que se debatía en esos momentos.

¿Tan poco importante te parece lo que estamos debatiendo para no prestar atención Jannirèll?

La pregunta de Erlhènj le sacó de su ensoñación y azorado comprobó que todos le observaban con gesto de desaprobación.

Lo siento Maestre, no era consciente de ello. Estoy convencido de que estamos pasando por alto algo que puede resultar de vital importancia y no dar con ello me ha distraído.

—¿Desde cuando tienes esa sensación?— Le preguntó Melhiker.

Cuando el Dönhar tomó la decisión de enviar a Sjulkt de nuevo a Qishloq, esta medida me pareció la más adecuada. Entonces me vino a la cabeza su imagen narrando en el Capítulo su estancia entre los samoviys y desde ese momento tengo esta sensación que ahora se ha vuelto más apremiante.

Jannirèll, durante los últimos tiempos has tenido que concentrarte en resolver el problema de las comunicaciones, de cuya solución dependía en gran medida el desarrollo de nuestros planes, y eso te ha obligado a dejar de lado otros temas que has arrinconado en tu mente; ahora, ya sin esa obligación, tus dotes mágicas tratan de hacer aflorar algo que consideras importante.Le dijo Erlhènj y prosiguió Lo mejor que puedes hacer en este momento es abandonar la reunión, y averiguar la causa de esa preocupación. Esa es tu única tarea desde este momento, pues ahora nos preocupa que podamos estar pasando por algo alto.

Tras las palabras del Maestre, Jannirèll abandó la sala con una enorme sensación de frustración y sin ser plenamente consciente de lo que hacía, se encaminó al jardín donde, se sentó en el suelo con los ojos cerrados y trató de vaciar su mente dejando volar la imaginación. Como en un sueño, revivió los acontecimientos pasados hasta llegar, casi sin darse cuenta, al momento en que se enteró de que el prisionero capturado en las montañas no era tal, sino un espía enviado por los Jannikes a las Tierras Ignotas y se vio en la sala capitular escuchando, junto al resto de los hermanos, el informe de Skjult cuando hablaba de la imagen que propagaban los sacerdotes de Bajaruvchy sobre la Confederación Erkendia:

“Por estos territorios corren ríos de leche y miel y están habitados por infieles adoradores de un falso dios, dedicados al lujo y a la molicie”

Le había dicho el viceprelado del templo de Qishloq a Skjult cuando le reclutó como explorador, y aunque era una caricatura tendenciosa de la realidad, demostraba que tenían conocimientos de la feracidad de las tierras y las gentes de la Confederación Erkendia, conocimiento que utilizaban para excitar la codicia y el ansia de conquista en la mente de los samoviys. Pensar en ello le hizo caer en la cuenta de que solo podían tener esos conocimientos, si disponían de espías en la Confederación, pues la cordillera Bealjehkh imposibilitaba el contacto de las dos civilizaciones. Satisfecho por haber descubierto la causa de su temor y molesto consigo mismo por no haber pensado antes en algo tan obvio, Jannirèll abrió los ojos y descubrió con asombro que ya estaba bien entrada la noche. A la mañana siguiente cuando, tras recoger los informes llegados al Consejo Skulek, se reunió con el Donark, Erlhènj tras darle los buenos días le dijo:

Espero que hayas descubierto la causa de tu preocupación y vengas con la mente despejada. Ayer decidimos pedir al Patriarca Flottfar que convoque al Rådetskonger1 para ponerle al tanto de la situación en que nos encontramos y precisamos de tus aportaciones para redactar el mensaje.

Este no es el momento oportunopara hacerlo ello Erlhènj, ya que comportaría un peligro para nuestra seguridad.Respondió rápidamente Jannirèll.

La contundencia de tal afirmación sorprendió a todos que no estaban acostumbrados a recibir de Jannirèll respuestas tan tajantes, por lo que pasado el primer momento de estupor, un desconcertado BhØrsemaker le preguntó con cierta exasperación:

¿Eres consciente Jannirèll de la premura con que hemos de actuar para detener la invasión?y continuó exponiendo los argumentos que les habían llevado a tomar esa decisión. No sabemos en que momento se producirá la invasión, y con nuestras fuerzas solo podríamos contenerla durante un corto espacio de tiempo, por lo que resulta imprescindible la colaboración de los reinos para evitarla, máxime cuando es algo que les afecta a todos, pero para ello tienen que estar al tanto de la situación.

—Soy plenamente consciente de ello BhØrsemaker y precisamente por eso, sigo insistiendo en que no es el momento adecuado para hacerlo— Insistió Jannirèll.

—¿Podrías explicarnos los motivos que te inducen a pensar que no es el momento adecuado para hacerlo? — Inquirió Erlhènj. —¿Tiene algo que ver con los temores que tenías? ¿Has averiguado ya su causa?

Si Maestre, la he averiguado y por eso considero que es un peligro que compartamos nuestros conocimientos con el Rådetskonger, pues en nuestra prisa por prepararnos para detener la invasión hemos pasado por alto algo tan fundamental como el hecho de que nadie va a una guerra sin tener la mayor cantidad posible de información sobre su enemigo.

En esos momentos Jannirèll, que de forma inconsciente percibía hasta el más mínimo detalle de lo que ocurría a su alrededor, notó que Melhiker se encontraba en una especie de trance, por lo que pensó debía estar haciendo uso de sus poderes para analizar su respuesta.

No lo hemos pasado por alto JannirèllVolvió a intervenir BhØrsemaker, el más impulsivo de todos los presentes. Me extraña que seas tú precisamente quien diga esto, cuando has sido pieza fundamental en la creación del grupo de información.

Y por eso precisamente es por lo que habla asíIntervino Melhiker saliendo de su ensueño. ¿Nos aconsejas no convocar al Rådetskonger por los motivos que estoy pensando Jannirèll ?

—¿Ya has caído en la cuenta Melhiker? Me extrañaba que tardaras tanto.

—Mis poderes son de precognición y análisis, no de observación como parte de los tuyos Jannirèll, pero tienes razón es tan lógico que debíamos habernos dado cuenta de ello.

¿Quieren los insignes magos hablar de forma que les entendamos el resto de los mortales que no tenemos sus poderes?Dijo con ironía Erlhènj.

Por supuesto Maestre, y perdonadnos todos, ahora Jannirèll os explicará porque no es el momento de compartir lo que sabemosRespondió Melhiker y Jannirèll retomó la palabra y dijo:

Pensad hermanos que nadie inicia una guerra sin saber a quien y a que se va a enfrentar, y si hasta hace muy poco tiempo, nos eran totalmente desconocidas las tierras que y las gentes había tras la cordillera Bealjehkh por ser esta prácticamente infranqueable, lo mismo se puede aplicar a los samoviys, por lo que os conocimientos que han demostrado tener sobre la Confederación solo pueden haberlos obtenido, igual que obtuvimos nosotros los que tenemos sobre ellos, por medio del espionaje.

Y al igual que nosotros hemos enviado a Skjult y a Forsker para que nos informen sus planes, ellos deben haber hecho lo mismo, pero antes que nosotros para preparar adecuadamente la invasión y sus espías, pueden estar infiltrados en puestos que les permitan informar de las medidas que tomemos para rechazar su ataque. Intervino Demglemte al comprender el razonamiento de Jannirèll.

Por lo que informar al Rådetskonger antes de descubrir a sus espías, les indicaría que conocemos sus intenciones y esto nos haría perder la ventaja estratégica que el supuesto desconocimiento de las mismas nos proporciona.Apostilló BhØrsemaker.

Y podría obligarles a realizar la invasión antes de que estemos preparados para repelerla.Dijo Jannirèll, que concluyó diciendo Hemos de pensar que esta guerra se va ha desarrollar en dos frentes, el primero en terreno de la información y el segundo en el campo de batalla.

1.- El Rådetskonger o Consejo de Estado es el órgano colegiado que rige los destinos de la Confederación Erkendia

Espero que esta publicación te haya gustado. Si es así pulsa me gusta y si tienes alguna duda, consulta o quieres complementar este post, no dudes en escribir en la zona de comentarios.
Sigueme en: www.elarcadedionisos.es
Spread the love

Deja un comentario