Los caballeros de la Iglesia

Capítulo X

 

El Consejo Skulek

 


En el scriptorium del Convento del Valle, Jannirèll contemplaba desanimado el volumen de informes que, a pesar de restar horas al sueño y al ejercicio, no lograba poner al día y se amontonaban formando grandes pilas sobre su mesa y el suelo de la atestada habitación. Los relativamente pocos mensajes que se recibían al principio, informando de la situación y disponibilidades de los distintos conventos y cenobios, se habían multiplicado de tal manera, a raíz de la orden dada por el Donark de informar al Consejo Skulek sobre cualquier hecho inusual que observasen, que para desesperación de Jannirèll, hacían casi imposible su lectura y clasificación. Desbordado por una situación a la que no encontraba salida, y a la que había que añadir las quejas de Scullion sobre el hecho de que algunos mensajes se registraban varias veces por distintos telépatas, en tanto que otros se perdían al no registrarlos ninguno al pensar que ya lo había hecho otro, Jannirèll abandonó el scriptorium y se dirigió al patio de armas, pues necesitaba hacer ejercicio físico, a fin de despejar la mente antes de presentar el informe diario al DonarkAl llegar se encontró con BhØrsemaker quien al verle le dijo, sin dejar de observar las evoluciones que realizaba un grupo de caballeros que cargaba contra una fila de muñecos que simulaba un grupo de piqueros:

Hace tiempo que no se te ve por aquí Jannirèll, el que seas Maestre de los Skulek no te exime de realizar las prácticas de combate y menos en estos momentos.

No es que quiera saltarme las prácticas BhØrsemaker, es que no tengo tiempo, recibo tal cantidad de información que por más que lo intento soy incapaz de procesarla, por lo que, a efectos prácticos, es lo mismo que si no tuviera ninguna, y eso hace que cada vez tenga menos noticias de que informar al Donark.Y añadió en voz muy baja Estoy empezando a pensar que no soy la persona adecuada para ocupar el puesto de Maestre de los Skulek.

BhØrsemaker guardó silencio y tras meditar unos instantes le dijo: —Se que estás pasando por una situación desconocida para ti y entiendo que la presión a la que estás sometido te haga dudar de ti mismo, pero ten presente que si el Donark te puso al frente de los skulek, fue por considerar que eres la persona más adecuada para ello y hasta ahora no hemos visto nada que nos haga pensar que cometimos un error al hacerlo. Todos hemos pasado por momentos y situaciones en la vida que nos han hecho dudar de nuestra capacidad o de lo acertado de nuestras decisiones, es algo natural en las personas que asumen sin falso orgullo sus deberes. Algo más animado por estas palabras, Jannirèll comenzó el entrenamiento, no sin que antes BhØrsemaker le ordenase cambiar el bastón, en cuyo uso era un consumado maestro, por la espada, arma que no le gustaba y manejaba con escasa habilidad, tal y como atestiguaban los numerosos moretones que cubrían su cuerpo tras dos horas de duro ejercicio. Cuando terminó el entrenamiento, se dio un baño rápido y haciendo caso del consejo de BhØrsemaker, fue a ver a Erlhènj al que encontró en la sala capitular estudiando unos planos con Melhiker, quien al verle dijo sorprendido:

—Vienes pronto Jannirèll, ¿traes alguna noticia urgente?

Desgraciadamente no tengo nada nuevo que comunicaros, vengo antes necesito que me ayudéis a resolver el problema en que me encuentroY tras decir esto, Jannirèll pasó a exponer las dificultades que tenía para procesar la gran cantidad de información diaria recibida para que resultase de alguna utilidad.

Erlhènj puso cara de sorpresa al escuchar a Janniréll y con una sonrisa dijo para si mismo Si, es lo más acertado, ¿como pudimos no darnos cuenta antes?para, a continuación, pedir a uno de los hermanos que se turnaban para atender las necesidades del Maestre Judbärèll, por favor ve en busca de Vegard y dile que venga lo más rápidamente posible.

Cuando Judbärèll salió para cumplir su encargo, Erlhènj miró fijamente a Jannirèll y dijo Creo que el Donark ha cometido un error al no tener en cuenta que esta labor requiere de algo más que tus excepcionales cualidades para llevarla a cabo. Eso demuestra que actuar dando por sentadas ciertas premisas, es un error en el que caemos fácilmente y cuyas consecuencias pueden resultar desastrosas.

Jannirèll y Melhiker miraron sorprendidos a Erlhènj y Jannirèll se apresuró a decir:

—Gran Maestre, si no soy capaz de cumplir las expectativas que habíais puesto en mí como Maestre del Consejo Skulek…

Erlhènj le interrumpió con gestos perentorios al tiempo que decía: ¡No digas tonterías Jannirèll! y no seas tan formal. Tanto Melhiker como tú habéis dado suficientes pruebas del acierto que tuvimos al elegiros para los puestos que ocupáis y en tu caso, nuestro error ha sido no proporcionarte el apoyo y los medios necesarios para realizar tu trabajo.

En ese momento apareció Vegard en respuesta a la llamada de Erlhènj, y este le dijo: Vegard te he llamado porque Jannirèll me acaba de comentar las dificultades que tienen los skulek para organizar la gran cantidad de mensajes que reciben diariamente, por lo que en la práctica, la información recopilada resulta de escasa utilidad.

Ante la mirada de sorpresa de Vegard, en la que había implícita una pregunta, Erlhènj aclaró que debido a la imperiosa necesidad que tenía el Donark de comunicarse de forma rápida y segura con los hermanos que había enviado a las Tierras Ignotas, así como con el resto de conventos y cenobios, para obtener información y enviar instrucciones, crearon la Orden Skulek que agrupaba a todos los telépatas, poniendo a Jannirèll al frente de la misma, pero en su precipitación por conseguir información, habían olvidado incluir en ella a los hermanos necesarios para clasificar y organizar los informes recibidos, algo para lo que los telépatas no tenían ni tiempo ni experiencia, y terminó diciéndole:

A partir de este momento, dejarás tus funciones de Bibliotecario del Convento, y como Vicemaestre Skulek te encargarás de la creación de un sistema de clasificación y archivo de la información que permita acceder a ella en el momento en que sea necesaria, de forma que Jannirèll pueda analizarla y estructurarla de forma que resulte útil. Para llevar a cabo esta ardua tarea, puedes elegir todos los hermanos que creas necesarios.

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