Los caballeros de la Iglesia

 

Capítulo X – (3)

 

Las órdenes del Gran Maestre

 


¡Venganza! Algo en lo que nunca habrían podido pensar y que echaba por tierra todos los planes realizados con la premisa de que se enfrentaban a un país extranjero con ambiciones territoriales, cuando realmente se enfrentaban a una persona oriunda de la Confederación, tremendamente ambiciosa y cargada de resentimiento, que había demostrado poseer una inusitada capacidad para salir reforzado de las peores derrotas. Por si esto fuera poco, las cosas se complicaban aún más si tenían en cuenta que Ambitiös conocía perfectamente la idiosincrasia de las relaciones existentes entre los distintos reinos de la Confederación, lo que le permitía predecir con bastante exactitud sus reacciónes, y de que con toda seguridad contaba con aliados ocupando puestos clave en el seno de la misma. Consciente de que debían actuar con rapidez y eficacia para atajar la nueva situación a que se enfrentaban, Erlhènj se colgó del cuello la insignia de su rango y con tono firme comenzó a impartir órdenes.

—Maestre TrØllkarl, a partir de este momento los Bahudier dedicarán sus esfuerzos a investigar todos los conocimientos sobre magia recopilados por la Iglesia, empezando por la amplia colección de tratados sobre el tema de que dispone la biblioteca del convento. ¡Todos ellos!, incluso los más absurdos, serán revisados en profundidad.

—Así se hará Gran Maestre— Respondió TrØllkarl

A continuación Erlhènj ordenó a Melhiker —Rehidar de Estrategia preparad, a tenor de lo que conocemos, un plan lo más exaustivo posible para atajar la invasión, pero con la suficiente flexibilidad para ser modificado en base a nuevas informaciones. En él deben estar claramente definidos los medios necesarios, tanto tropas como avituallamientos e impedimenta, para llevarlo a cabo, con especificación de cuales y en que cantidad, disponemos nosotros y cuales deberá aportar la Confederación.

Melhiker hizo un asentimiento de cabeza y Erlhènj continuó impartiendo instrucciones.

—Maestre Skulek— dijo dirigiéndose a Jannirèll —revisad todas las informaciones recibidas por si alguna cobra sentido a la luz de estas noticias.

—De inmediato Gran Maestre— Contestó Jannirèll.

—Los demás intensificad las labores de preparación y adiestramiento en vuestros respectivos campos y no dudéis en comunicarme las necesidades que os surjan. Mañana a esta hora nos volveremos a reunir para compartir avances y analizar otras posibles acciones.

El hecho de que Erlhénj se hubiera puesto la insignia de Gran Maestre y se hubiera dirigido a ellos por sus títulos en vez de por sus nombres como hacía habitualmente, hizo que todos se percataran de que había hablado como tal, y como las órdenes impartidas por el Gran Maestre en el ejercicio de su cargo no admitían discusión ni dilación alguna en su cumplimiento, abandonaron inmediatamente la sala capitular y se pusieron manos a la obra. TrØllkarl se encerró en la biblioteca y ordenó a los bibliotecarios que recopilaran una lista de todos los libros de magia que había en la misma y buscasen referencias a tratados que pudieran encontrarse en otros lugares; Melhiker se reunió con BhØrsemaker , Maestre de los Hadar1, para saber de que efectivos podían disponer y con Bhörje, el hermano que los condujo desde los cenobios a convento, ahora Maestre de los Leverantörer2, para conocer que recursos iban a necesitar y de cuales disponían, para eleborar el plan solicitado por el Gran Maestre y Janniréll se encaminó al scriptorium. Una vez en su estudio, si podía llamarse estudio a uno de de los múltiples cubículos en que se había dividido apresuradamente el scriptorium, para crear espacios independientes en los que pudieran realizar su labor los diferentes grupos de trabajo, llamó a Vegard y le ordenó que se revisaran escrupulosamente todos los mensajes recibidos hasta el momento, prestando especial atención a los procedentes de Dönhar, en busca de cualquier relación con los hechos que causaron la muerte de Forsker, y le llevaran a él los que considerasen más relevantes.

Cuando, tras impartir sus órdenes, Jannirèll se quedó solo, penso que los someros conocimientos que tenía de la historia de Dönhar no eran suficientes y debía estudiarla en profundidad para poder analizar los mensajes sin que se escaparan detalles importantes. Estaba meditando sobre como hacerlo dado el poco tiempo de que disponía, cuando entró Vegard acompañado por Leserènj, uno de los bibliotecarios reclutados por Vegard con el que Jannirèll había compartido algunos trabajos durante sus años de formación, que depositó sobre la mesa un legajo al tiempo que Vegard se dirigía a él formalmente por su título.

—Maestre, me he permitido pedir al hermano Leserènj que me acompañe porque, independientemente de ser el responsable de la sección de Dönhar y tener amplios conocimientos de su historia, procede del cenobio de Käkstad, villa cercana a Hämnstaj la capital del reino, y por tanto conoce bien las peculiaridades de su sociedad, por lo que creo que sus opiniónes pueden resultar muy valiosas.

—Bien pensado Vegard— Respondió Jannirèll sorprendido por el poco tiempo transcurrido desde que Vegard abandonó el estudio —Estaba, precísamente, considerando como resolver el problema de mi desconocimiento sobre Dönhar, por lo que me alegro de que me hayas proporcionado la solución. ¿Que os trae por aquí tan pronto?

— Traeros este informe que Leserènj me enseñó nada más transmitir vuestras órdenes, porque que le había llamado la atención en el momento de recibirlo, y tras leerlo he pensado que debíamos comentarlo.

—Una cosa Vegard, vamos a dejar las formalidades para cuando ostente el medallón representativo del cargo, cosa que no ocurre ahora, así que relajaos ambos— les dijo al ver el nerviosismo de Leserènj y se puso a leer el informe que según pudo comprobar había enviado, apenas hacía un mes, el prior del Cenobio de Kommerbyen, en el que comunicaba lo observado por la hermana Smilla en el Castillo Värdelos cuando atendía el parto de la esposa del conde. Al terminar levantó la vista y al ver que tanto Vegard como Leserènj continuaban de pie, puso cara de fastidio y haciendo gestos para que se sentaran, preguntó: —¿Por qué te llamó la atención este informe Leserènj?

Fundamentalmente por el comentario sobre la salud del rey y su repentino empeoramiento, junto al hecho de que el tema fuese tratado en una reunión secreta que lo consideraba tan importante como para avisar de ello a un «amigo común» cuyo nombre no citaban.Leserènj hizo una pausa para observar el efecto que sus palabras causaban en Jannirèll que le escuchaba con rostro impasible y continuó. Era de dominio público que últimamente el estado salud de Försiktig no era bueno, pero tampoco era tan preocupante como para pensar que pudiera causarle la muerte, por lo que me sorprendió este repentino empeoramiento del que hablaban y del que nadie sabía nada.

Janniréll meditó unos momentos la respuesta y preguntó: —¿Como analizas ahora el mensaje, a tenor de lo que acabamos de conocer?

Leserènj contestó sin dudarlo que esa información cobraba un peligroso sentido si se tenía en cuenta que, tras la rebelión y muerte de Ambitiös, el carácter de Försiktig se había vuelto más huraño y desconfiado que de costumbre, y había privado de sus privilegios a aquellas familias en las que alguno de sus miembros había tomado parte en la llamada “Revuelta de los Segundones” aunque el resto de sus miembros hubiera permanecido leal a la corona. Por otra parte, el profundo dolor que había causado en Sörjendèll la muerte de su hermano menor Medvetslös, por el que sentía un profundo cariño, junto al resentimiento causado por la actitud del rey para con el resto de la familia que siempre permaneció leal a la corona, le llevaron a exiliarse en sus posesiones de los Montes Sawkäria, de las que solo salía para atender los negocios que tenía en países situados al otro lado del estrecho de Mârhav. La suma de estos hechos inducía a pensar que el conde colaboraba con Ambitiös en busca de venganza.

Cuando Leserènj terminó su exposición Jannirèll le dijo: Creo que tienes razón Leserènj por eso mañana a primera hora, quiero que tener sobre mi mesa un informe por escrito con lo que me acabas de decir para poder discutirlo con el Donark.Luego dirigiéndose a Vegard le ordenó:

Ordena a nuestra gente en Dönhar que preste especial atención a las actividades del Conde Värdelos y averigüen todo lo que puedan sobre ellas. si es posible, sin que resulten afectadas las demás tareas, asigna más hermanos para revisar todos los mensajes recibidos de Dönhar.

Una vez impartidas sus órdenes Jannirèll abandonó el escriptorium (donde habitualmente comía y dormía durante los últimos tiempos, y del que solo había salido cuando Vegard, al encontrarle trabajando a la tenue luz de las velas, con los ojos hinchados por la contínua lectura de informes y vencido por el agotamiento, le arrastraba a su celda) camino del refectorio, con la tranquilidad de saber que sus órdenes serían inmediatamente cumplidas.

1.- Haddar : Caballeros armados y entrenados para el combate.

2.-Leverantörer: Orden de intendencia

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