Los caballeros de la Iglesia

 

Capítulo XIII (2)

 

La exposición de la hermana Healer

 

 

La hermana Healer, una lhäkninj de mediana edad, no muy alta, algo rellenita, con rostro apacible y una voz cadenciosa y firme, captó inmediatamente la atención de todos.

—Cuando TrØllkarl y tú me preguntasteis por el estado de salud del hermano Vhaktpost de que manera podían haber quedado afectados por el hechizo empleado por los magos samoviys sus compañeros, me puse en contacto con las hermanas del convento de Förlust para que examinaran a todos y cuando digo todos, me refiero a todos sin excepción, los que de alguna manera intervinieron en los referidos hechos…

Healer siguió exponiendo de forma concisa y ordenada, no en vano estaba acostumbrada al trato con enfermos y estudiantes que requerían respuestas claras a sus preguntas, el resultado de sus averiguaciones. En primer lugar habló del hermano Vhaktpost, quien había llegado a Förlust sin conocimiento, presa de fuertes convulsiones y con dificultades para respirar; la hermana encargada de la enfermería había tratado de paliar estos síntomas con infusiones de melisa y cola de león mezcladas con polvos de astrágalo y corteza molida de sauce llorón1, pero no se pudo hacer nada y Vhaktpost falleció al poco de llegar debido a la gravedad del estado en que llegó. A continuación se refirió a los encargados de vigilar el desfiladero quienes, sin haber sufrido daños físicos, estaban profundamente afectados anímicamente como consecuencia del abrumador sentimiento de culpa y vergüenza que tenían. Lo mismo ocurría con quienes vieron los efectos de la masacre, algunos de los cuales sufrían pesadillas en las que revivían lo ocurrido; en ambos casos, los hermanos se habían vuelto irritables sufriendo frecuentes arrebatos de ira y manifestando en ocasiones conductas agresivas. Estas alteraciones de personalidad que sufrían los testigos de la catástrofe preocupaban a las lhäkninj, aunque pensaban que el tiempo y unos cuidados adecuados harían que estos hermanos recuperasen la normalidad.

Todos lamentamos la muerte del hermano Vhaktpost y deseamos el más rápido restablecimiento de los afectados en el convento de Förlust, pero no creo que fuese comunicarnos estas noticias lo que motivó tu petición asistir a la reunión de Donark, si no el hecho de que detrás de ellas se esconde algo que te preocupa.— Le dijo Erlhènj.

Cierto, por eso quiero que seáis conscientes de que, tras más de mil años sin guerras, no estamos preparados emocionalmente para asimilar la terrible realidad que la guerra supone.

—Perdona que te interrumpa hermana— intervino BhØrsemaker —Pero hace pocos años se produjo en Dönhar una guerra civil que la población asimiló perfectamente.

Eso no fue una guerra BhØrsemaker, solo fue una rebelión en la que solo intervinieron algunos nobles que pretendían hacerse con el poder sin implicar al resto de la población. La última guerra en la que se vio afectada la totalidad de la población fue la que dio origen a la Confederación, y su recuerdo se perpetua en la mente de todos a través de relatos y baladas que los bardos recitan en fiestas y festejos, pero como he dicho, fue hace más de mil años.

Todos los allí reunidos, personas sumamente inteligentes y perceptivas, intuyeron la importancia del mensaje que la hermana Healer quería transmitirles por lo que escucharon aténtamente sus palabras.

Estos relatos y baladas que ya forman parte de la cultura popular, fueron compuestos para glorificar a sus protagonistas y hacer que su recuerdo perdurase en el tiempo, y en ellos se resaltan los actos de heroísmo y abnegación que realizaron, omitiendo el coste en vidas, destrucción y miseria que tuvieron estas hazañas.

Repetidos asentimientos de cabeza mostraron la conformidad de todos con estas afirmaciones, mientras Healer continuaba exponiendo los motivos de su preocupación.

Podemos comprender intelectualmente la guerra y su necesidad llegado el caso, pero su crueldad, las atrocidades que en ella se cometen y la miseria que provoca resultan inconcebibles para la gran mayoría de los erkendios, acostumbrados durante generaciones a valorar la vida por encima de todo.

—Y como hemos podido comprobar por lo ocurrido a los hermanos que tuvieron que enfrentarse a la destrucción de la aldea, puede afectarnos a todos cuando se inicie la guerra.— dijo Vegard recordando el contenido del informe recibido de Förlust.

Correcto Vegard, a personas especialmente sensibles y empáticas, incapaces de procesar las atrocidades que verán en la guerra, les provocará un estado de ansiedad que, aunque no se manifieste en en el momento, ni sus consecuencias sean tan graves como en el caso del hermano Vhaktpost, aflorará con el tiempo incapacitándoles para llevar una vida normal.

Tienes razón hermana— dijo Melhiker interviniendo por primera vez, —Es cierto que se producirán muchos de estos casos por lo que debemos tomar medidas. ¿Que nos aconsejas hacer?

Todas las lhäkninj están al tanto de este problema y preparadas para detectar y atender estos casos en cuanto se produzcan, pero lo que en realidad me preocupa y de lo que debemos ser conscientes, es de que esta guerra va a conmocionar los cimientos de nuestra sociedad y debemos prepararnos para ello.

Tras estas palabras, se produjo un silencio mientras reflexionaban sobre ellas, cuando les sobresaltó una inesperada llamada a las puertas que se abrieron para dar paso a Leserènj quien, con el rostro pálido y desencajado, se acercó a Erlhènj y le entregó un papel, al tiempo que decía casi con lágrimas en los ojos.

Perdonadme por irrumpir de esta manera Gran Maestre, pero debéis conocer de inmediato el contenido de este mensaje que recibimos hace tres días de Dönhar, cuya lectura se ha retrasado al haber dedicado la mayor parte de los skulek a averiguar lo ocurrido en el Paso del Sur.

No te preocupes, todos estamos al tanto de la tensión a la que os habéis visto sometidos por las múltiples peticiones de información que os hemos realizado en relación con ese asunto y somos conscientes de que atenderlas os obligaba a posponer el análisis de otros mensajes.Tranquilizo Erlhènj a Leserènj al ver el estado de tensión en que se encontraba.

El papel que Erlhènj tenía en sus manos contenía un breve mensaje del patriarca Flottfar, en el que le comunicaba la llegada sin incidentes del grupo enviado a recuperar el Tratado y de como, a pesar de haberles advertido de que solo el éxito en la misma les permitiría salir con vida del lugar al que les conducirían, habían decidido ir en busca del Tratado. De esto hacía ya diez días y desde entonces no habían tenido noticias suyas, lo que le hacía temer un fatal desenlace.

Tras haber leído el mensaje Erlhènj, pálido como el alabastro, sintió que le invadía el desánimo. Los últimos acontecimientos hacían patente la necesidad que tenían de poseer el conocimiento encerrado en ese Tratado que ahora parecía inaccesible. La magia empleada por el enemigo para hacer pasar inadvertidas a las tropas que realizaron el brutal ataque, había puesto de manifiesto la inutilidad de los planes realizados al no haber valorado el factor mágico en su correcta dimensión, y por si esto fuera poco, ahora podían verse privados de los únicos magos capaces de enfrentarse a ello.

 

1 .-Plantas empleadas desde hace cientos de años por la medicina natural. La melisa y la cola de león tienen propiedades relajantes y tranquilizantes. Los polvos de astrágalo se emplean como antivirales y antioxidantes por su alto contenido en isoflavonas y la corteza molida de sauce llorón posee propiedades similares a las de la aspirina como febrífugo y calmante del dolor.

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