Los caballeros de la Iglesia

 

 

Capítulo XIII (3)

 

Decisiones

 

En silencio, Melhiker observaba el alboroto que se produjo en el Donark cuando vislumbraron las repercusiones que tenía esta noticia sobre sus planes, mientras una recóndita parte de su mente analizaba fríamente la situación encajando los hechos, muchos de los cuales ignoraba porqué conocía1, como si fuesen las piezas de un rompecabezas hasta situarlos en su debido contexto y poder así trazar un plan de contingencia que les proporcionara el tiempo necesario para elaborar una estrategia definitiva. Cuando, tras pulir los últimos detalles, visualizó el plan en su mente, se puso en pie reclamando silencio y dijo:

—Gran Maestre, aunque las noticias que acabamos de recibir nos colocan en una situación harto delicada, esta no lo es tanto como puede parecernos a primera vista. En todo juego de estrategia, y la guerra es el más antiguo de esos juegos, los primeros movimientos que se realizan son de tanteo para ver como reacciona el contrincante y en base a ello, planificar una estrategia que permita al jugador tomar la iniciativa y obligar a su oponente a responder de forma precipitada a sus jugadas. Por tanto el resultado final de la partida depende, en gran medida, de esos primeros movimientos.

—¿Que quieres decirnos con eso Melhiker?— Preguntó Erlhènj.

Que debemos tener la cabeza fría y no dejarnos vencer por la desesperación y el desconcierto como acaba de ocurrir.

¿Y tienes claro como debemos actuar?

¡Si! En primer lugar recomponernos, cubrir los huecos creados en nuestra estructura. Por lo que sabemos, no podemos contar con el Tratado ni con Jannirèll, Edzàrj, Jörgenj, Ghörann y Bokorm, los mejores magos de que disponemos, durante un periodo indeterminado de tiempo. Por otra parte Jannirèll es el Maestre de los Skulek, cuya labor, que es fundamental para el desarrollo de nuestra estrategia, acaba de adquirir mayor relevancia. Debido a esto propongo que, para sustituirle, nombremos a Vegard Maestre Skulek, ya que viene realizando esta desde que Jannirèll partió en busca de los libros.

En ese momento Vegard, indignado, dijo: —Eso sería dar por perdido al Maestre y yo no estoy dispuesto a hacerlo, yo puedo seguir como hasta ahora y… Melhiker, haciendo gestos para rechazar sus argumentos, le interrumpió con tono firme.

Tonterías Vegard, nadie da por perdido a Jannirèll, pero la situación que atravesamos nos obliga a actuar pensando en el peor de los casos, además piénsalo detenidamente, aunque a Jannirèll no le haya ocurrido nada, la misión que tiene encomendada le consumirá tanto tiempo que le impedirá ejercer como Maestre Skulek, cargo del que no podemos prescindir en la actual situación, y tú Vegard eres la persona más capacitada para ocuparlo.

Todos los presentes, empezando por el Gran Maestre, hicieron gestos de asentimiento con la cabeza en tanto Melhiker proseguía exponiendo su plan.

BhØrsemaker, sin pérdida de tiempo, envía dos escuadrones a Förlust en previsión de que se produzcan nuevos ataques, aunque no creo que suframos otro próximamente.

—TrØllkarl, como Maestre Bahudier, debes urgir a los magos para que encuentren una forma de anular el manto de invisibilidad que cubre los ataques del enemigo, ante los que ahora nos encontramos indefensos. Se que no es una labor fácil, pero es necesario solucionar ese problema cuanto antes. Una vez hecho esto y si fuera posible, cooperaréis con las Hermanas lhäkninj para encontrar la mejor forma de paliar los efectos que producen, en las personas más sensibles, la violencia y brutalidad de la guerra.

Melhiker hizo una pausa para ordenar sus ideas, y prepararse para lo que tenía que decir a continuación.

Por otra parte y aunque no queramos aceptarlo, cabe de dentro de lo posible que Jannirèll y quienes le acompañaban hayan perecido en la búsqueda, por lo que si en el plazo de dos semanas no hemos tenido noticias ciertas de ellos, deberás seleccionar un grupo magos que te acompañen y partir en busca del Tratado.

Estas palabras cayeron como una losa sobre la sala y se produjo un lúgubre silencio que fue interrumpido por Erlhènj quien, con rostro consternado, dijo:

Creo que si a nadie se le ocurre algo que añadir,—  en ese momento miró a los presentes que abatidos, hicieron gestos negativos con la cabeza  —debemos ponernos inmediatamente en marcha, si Melhiker no tiene nada más que añadir.

Aclarar que estas medidas solo sirven para mantener en funcionamiento nuestra estructura y minimizar en lo posible posteriores daños, pero debemos seguir trabajando para encontrar una estrategia que nos lleve a la victoria.

Antes de dar por finalizada la reunión, Erlhènj miró fijamente a TrØllkarl y le dijo  —Viejo amigo, no envidio la tarea que te ha caído encima, sobre todo teniendo en cuenta la pérdida de conocimientos sobre la magia que hemos sufrido en los últimos mil años. La paz y tranquilidad vividas nos han hecho caer en la autocomplacencia y no estamos mentalmente preparados para lo que se nos viene encima.

Es cierto que se han perdido muchos conocimientos en estos años, y por ese motivo enviamos a Jannirèll y a los demás a buscar ese Tratado que representa la solución de nuestros problemas, decisión que parece habernos colocado en una situación peor de la que nos encontrábamos… Pero algo en mi interior me dice que, en contra de lo que pueda parecer en estos momentos, ese magnífico grupo completará su misión.

Todos, en lo más profundo de nuestras mentes, confiamos en lo mismo que tú TrØllkarl, pero no podemos actuar aferrados solo a esa esperanza.—  replicó Erlhènj.

1.- Las capacidades mágicas de análisis y predicción de Melhiker son mucho mayores de lo que todos, incluido el mismo, piensan y se agudizan en situaciones de peligro, como demostró durante el viaje al convento al presentir el ataque sufrido en el bosque, salvando así su vida y la de Jannirèll.

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