Los caballeros de la Iglesia

 

Capítulo XIII (4)

 

Las dudas de Vegard

 

Cuando finalizó la reunión, un Vegard cabizbajo iba camino del scriptorium, pensando como habían podido precipitarse los acontecimientos de tal forma. La brutalidad del ataque y sus consecuencias le habían sorprendido y no había terminado de asimilarlas; una cosa es conocer y aceptar la guerra a nivel intelectual y otra muy diferente vivirla en toda su crudeza y asumir emocionalmente sus consecuencias. Por otra parte le asustaba la responsabilidad que el Donark había puesto sobre sus hombros y aunque se sabía capacitado para desempeñar el puesto de Maestre de los Skulek, labor que había ejercido de facto desde que Jannirèll partió en busca de los libros, el hecho de poder recurrir a la aguda percepción de éste en caso de dudas, le había dado una confianza de la que ahora se veía privado.

A esto había que añadir el profundo afecto que Vegard sentía por Jannirèll, al que vio llegar al convento siendo prácticamente un niño perdido y desorientado que había evolucionado hasta convertirse en el hombre que, a pesar de su carácter introvertido, se había ganado el respeto y amistad de todos por su inteligencia y predisposición a colaborar con todo aquel que se lo pedía. Tan ensimismado estaba en estos pensamientos, que tuvo un sobresalto cuando sintió posarse una mano sobre su hombro, y se dio cuenta de que inconscientemente, sus pasos le habían conducido al jardín y a su lado se encontraba Erlhènj mirándole con rostro preocupado.

—¿Que te preocupa Vegard?— preguntó Erlhènj, añadiendo —Algo importante debe ser ya que llevo un rato caminando a tu lado sin que te percatases de ello.

—Perdona mi despiste Erlhènj, solo estoy tratando de asumir esta nueva situación y de aclarar las dudas que me suscita— respondió.

¿Porqué te cuesta aceptar esta situación y que dudas te provoca?. Por tu expresión deben de ser importantes.

Vegard le habló entonces del efecto emocional que le había causado el mensaje del Patriarca comunicando la ausencia de noticias y la posible pérdida de Jannirèll, a quien se veía obligado a sustituir, a lo que Erlhènj respondió.

Comprendo perfectamente como te sientes por lo ocurrido a Janniréll, ya que a mí y creo que al resto de los hermanos, nos ocurre lo mismo. Jannirèll se ha ganado el respeto y no solo el respeto, sino algo mucho más importante, la amistad y el afecto de todos los nosotros, y todos confiamos en tener pronto noticias suyas y de sus compañeros, no olvides que no solo él está desaparecido, que como tú nos negamos a darles por perdidos.

No lo olvido Erlhènj, pero es con Jannirèll con quien he colaborado y convivido más estrechamente en los últimos tiempos, ayudándole a perfeccionar el funcionamiento de los skulek, su creación y ahora, debido a los acontecimientos, estoy obligado a sustituirle y terminar su obra, y no me creo preparado para ello.

Que hayas sustituido a Jannirèll como Maestre Skulek es algo que más bien pronto que tarde tenía que ocurrir y por ello te elegí personalmente para que le ayudases a organizarlos, con la idea de que ocupases su puesto en el momento apropiado. Además, el mismo Jannirèll me pidió que hiciera cuando partió en busca del Tratado.— Erlhènj hizo una pausa y continuó —Todos nosotros, tú incluido, pensábamos que con el tiempo Jannirèll sería el sustituto de TrØllkarl como preceptor de magia junto con Melhiker, Edzàrj, Jörgenj y Ghörann.

Entiendo perfectamente que la evolución de los acontecimientos ha trastocado nuestros planes, obligándonos a reaccionar ante los hechos en vez de anticiparnos a ellos como veníamos haciendo, pero eso no evita que me sienta como me siento Erlhènj.

Lo comprendo perfectamente Vegard, a todos nos ocurre algo parecido pero, por muy difícil que resulte, debemos dejar a un lado nuestros sentimientos y mantener la cabeza fría. Ahora más que nunca es necesario que aunemos esfuerzos para tratar de recuperar la iniciativa ya que de nosotros depende el destino de la Confederación.

Reconfortado por estas palabras, Vegard se dirigió al escriptorium donde se reunió con Leserènj y le encargó crear un equipo que gestionara única y exclusivamente de las comunicaciones con Dönhar, que su instinto le decía iban a aumentar en un futuro próximo, prestando especial atención a las que tratasen sobre Jannirèll o cualquier otro miembro del grupo encargado de recuperar el Tratado, con instrucciones expresas de que en caso de recibir noticias sobre ellos, le informaran a él personalmente, se encontrara donde se encontrase, en el momento de recibirlas. Por otra parte, ordenó que se estableciera un patrón regular de comunicaciones diarias con el convento de Förlust, para dar la alarma si, en algún momento, éstas se interrumpían o demoraban.

No bien acababa de impartir estas instrucciones cuando recibió una petición de TrØllkarl para que estableciese un servicio especial de comunicación con la sede de las Hermanas Lhäkninj en Vilenia a fin de que pudieran compartir sin demora los descubrimientos realizados en el tratamiento de los afectados por el suceso del Paso del Sur. Vegard preguntó a Leserènj si era factible atender esta petición, y éste respondió afirmativamente, pero añadió que estaban llegando al límite de su capacidad, a pesar de que constantemente estaban llegando hermanos de distintos conventos y cenobios para incorporarse al grupo de telépatas. Estas palabras confirmaron los temores de Vegard, quien pidió a Leserènj que después de organizar los servicios pedidos, se reuniera con él para estudiar la forma de optimizar los recursos de que disponían pues, o mucho se equivocaba, o la demanda de comunicaciones iría en aumento.

Cuando Melhiker abandonó la reunión del Donark, iba pensando en un plan para minimizar el daño causado por el ataque a la aldea y hacer que la magia de los samoviys actuase a su favor. El aislamiento del lugar en que había ocurrido y la rápida actuación de la Iglesia, habían hecho que la noticia no se hubiera propagado todavía, lo que les proporcionaba una inestimable ventaja que debían aprovechar. Decidido a actuar sin dilaciones, Melhiker fue en busca de Vegard, al que encontró camino del refectorio, para pedirle que le consiguiera la información que precisaba para terminar de concretar sus planes.

— Hola Vegard, te veo muy pensativo. ¿Hay novedades?.

Ninguna digna de mención Melhiker. ¿Me acompañas al refectorio?, necesito comer algo.

—Ahora que lo dices creo que yo también lo necesito, podemos hablar mientras comemos.— Le dijo Melhiker y continuó —Quería preguntarte si, según la información que recibís, se ha esparcido algún rumor sobre lo ocurrido en la aldea del Paso del Sur.

—De momento nadie, salvo nosotros, sabe nada, pero serás consciente de que la noticia no tardará en conocerse— respondió Vegard.

En ese momento llegaron al refectorio, en el que se encontraban Erlhènj y TrØllkarl charlando animadamente, quienes al verles les hicieron señas para que les acompañasen.

—Buenas noches hermanos— Les dijo Erlhènj al tiempo que TrØllkarl hacía un gesto con la mano, mientras engullía un trozo de asado. —¿Nos buscabais o solo veníais a reponer fuerzas?.

—Buenas noches Erlhènj y que te aproveche TrØllkarl— respondió al saludo Vegard mientras se sentaba, añadiendo. —Veníamos a reponer fuerzas mientras comentábamos las novedades del día.

¡Cierto!— intervino Melhiker, —pero me alegra encontraros aquí ya que así puedo deciros que a tenor de lo que me ha comentado Vegard, he finalizado un plan de actuación que nos popor…

La brusca interrupción de Melhiker en medio de lo que estaba diciendo hizo que todos le mirasen extrañados, extrañeza que se convirtió en alarma al ver que se había quedado inmóvil, con la boca abierta y la mirada vacía. Con inusitada rapidez TrØllkarl se levantó y puso una mano en el cuello de Melhiker, y al comprobar que el pulso, aunque débilmente, seguía latiendo ordenó:

Avisad a las hermanas lhäkninj, o mucho me equivoco y es otra la causa, o creo que Melhiker está sufriendo las secuelas de lo ocurrido en el Paso del Sur, tal y como como Healer nos previno que podía ocurrir.

Erlhènj y Vegard ayudaron a TrØllkarl a tender el cuerpo de Melhiker sobre una mesa despejada y consumidos por la preocupación esperaron la llegada de las lhäkninj. Apenas habían pasado unos instantes, cuando llegó Healer acompañada por dos hermanas cargadas con un almirez y múltiples redomas que contenían diversos polvos, quienes sin perder un segundo pidieron agua hirviendo y comenzaron a preparar una infusión, mientras Healer examinaba al postrado Melhiker comprobando su pulso y su respiración. Cuando terminó el examen, rechazó el cuenco que le ofreció una de las hermanas con la infusión que habían preparado, diciendo:

—No es necesario que tome nada Sjuka. Su pulso, aunque lento, es constante lo mismo que su respiración y no tiene convulsiones ni otros síntomas que indiquen enfermedad, si no fuese porque no responde a ningún estímulo diría que está durmiendo. Lo único que podemos hacer, en este momento, es llevarle a la enfermería para observar si se produce algún cambio.

¿Como es posible que haya ocurrido?, Melhiker estaba mentalmante preparado para controlar sus emociones.Preguntó TrØllkarl.

—Esto es algo diferente, como acabo de decir, no muestra los síntomas ni las actitudes propias de quien ha sufrido un impacto emocional, más bien parece encontrarse en un estado catatónico y no se que lo ha causado.

—¿Se trata entonces de un ataque del enemigo para incapacitar a nuestros magos?— Aventuró Vegard.

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