Los caballeros de la Iglesia

Capítulo XV

 

El Tratado

A la mañana siguiente, los cinco magos se reunieron con Flottfar y Velger, dando instrucciones de que no debían ser interrumpidos, salvo en caso de extrema necesidad, y con esa forma tan peculiar que tenían de expresarse, en la que uno de ellos terminaba, sin solución de continuidad, la frase iniciada por otro, les contaron más detalladamente lo sucedido desde que abandonaron el estudio hasta su regreso. Supieron entonces que, que cuando el ente formado tras su renacimiento se sintió completo, se materializó ante ellos una una biblioteca en la que, rodeado por cuarenta y nueve volúmenes perfectamente conservados, se encontraba, sobre un cojín de terciopelo, un libro de mayor tamaño que el resto de cuyo interior sobresalían los bordes de un pergamino, que advertía que de lo que hicieran y de como usaran esos conocimientos, dependía el futuro de Slektshjèll. Conscientes de la responsabilidad que acababa de caer sobre sus hombros, leyeron todos y cada uno de los volúmenes allí almacenados antes de tomar ninguna decisión.

El primer volumen y a modo de introducción, se resumía la historia de la humanidad desde el albor de los tiempos, y el elevadísimo precio en vidas, perdidas en experimentos fracasados, que se había pagado para llegar a dominar la magia, que era algo consustancial al universo del que formaban parte, y de las desastrosas consecuencias que causó su empleo por algunos magos, que en su inconsciencia, estuvieron a punto de destruir el mundo para satisfacer su desmedida sed de poder, sin preocuparse de las consecuencias que provocaban sus actos, estuvieron a punto de llevar al mundo a la extinción, y se necesitaron miles de años de recuperación para llegar al punto en que ahora se encontraban. A continuación explicaba que, para poder utilizar la magia correctamente y con garantías, era imprescindible que el mago poseyera un profundo conocimiento del universo y de su funcionamiento.

El universo, algo mucho mayor de lo que podían ver o imaginar, en contra de la creencia general que ellos no habían querido desmentir, no estaba compuesto por cuatro elementos, tierra, fuego, agua y aíre si no por cuerdas, o filamentos de energía, en constante vibración, que conectaban las diez dimensiones de las que estaba compuesto (de las que nuestros sentidos solo percibían tres). Las distintas frecuencias de estas vibraciones, definían las características y comportamiento de los distintos elementos que lo componían, por lo que la alteración de una de estas frecuencias provocaba alteraciones en el comportamiento de ese elemento, alteraciones que podían ser imperceptibles, o podían cambiar la naturaleza misma del elemento.

La magia consistía en la alteración controlada de estas vibraciones para conseguir que los elementos modificasen su comportamiento natural y actuasen tal y como el mago deseaba. Era algo parecido a pulsar las cuerdas de un instrumento musical, todos los seres humanos tenían capacidad de hacerlo, pero sin la debida formación, pocos pueden interpretar una canción y muy escasos, escasísimos, los virtuosos capaces de arrancarles todos sus matices para crear una sinfonía. La magia no era más que una herramienta para modificar la esencia del universo y como ocurre con todas las herramientas, había que tomar las debidas precauciones para su uso y en el caso de la magia, al estar conectados entre si todos los elementos del universo, debían extremarse las precauciones. Antes de Intentar modificar un elemento, era preciso tener pleno conocimiento de como afectaría esta modificación al resto de los elementos, ya que al estar todos unidos entre si, un cambio imperceptible aquí, puede producir un desastre de dimensiones cósmicas al otro extremo del universo, o una acción que puede parecer buena y noble ahora, puede tener catastróficas consecuencias con el devenir del tiempo.

El libro finalizaba desaconsejando el uso de la magia, salvo en casos de extrema necesidad y aclarando que las fórmulas mágicas o hechizos, contenidos en el resto de los libros, no eran otra cosa que fórmulas nemotécnicas creadas por distintos magos a lo largo del tiempo, a fin de que les sirvieran de ayuda para sintonizar su energía con las frecuencias de vibración de los distintos elementos que intervenían en el hechizo. Leer un hechizo no implicaba su realización , ya que en si mismo, no era más que la partitura por la que se guiaba el mago para ejecutarlo por medio de su voluntad de hacerlo. Por otra parte, la efectividad de un hechizo variaba en función de la capacidad y preparación del mago que lo realizaba, pudiendo tener un efecto contrario al deseado por el mago, e incluso hacer peligrar su vida, si sus conocimientos o preparación no eran los adecuados.

El resto de los libros no contenía más que una recopilación de hechizos agrupados por categorías: Hechizos de ataque, de defensa, de sanación, de ocultación y otros muchos tipos entre los que se incluían la nigromancia y la invocación de demonios1.

Ahora que conocéis el contenido de esos libros,dijo Bokorm señalando los libros apilados sobre la mesa, a la vez que les entregaba un pergamino leed el pergamino que encontramos en el primer volumen.

Flottfar, lo recogió de las manos de Bokorm y en silencio, comenzó a leerlo en voz alta. El pergamino rezaba así:

 

Si estás leyendo este pergamino debes saber que, desde este momento, eres el guardián de este peligroso conocimiento y solo a ti compete decidir si debe darse a conocer, en todo o en parte, o debe permanecer oculto como hasta ahora.

Pero antes de tomar una decisión debes leer el libro en el que me has encontrado, para conocer en que consiste este conocimiento, como fue recopilado y los motivos que nos llevaron a ocultarlos.

 

En cuanto terminaron su lectura, ante el sobresalto y sorpresa de ambos, el pergamino desapareció dejando solo pequeños restos de polvo en sus manos.

Al conocer la magnitud de estos conocimientos y el peligro que encerraban, hemos llegado a la conclusión de que la existencia de la inmensa mayoría de los mismos no debe ser desvelada,les dijo Jannirèll por lo que vuestra tarea como guardianes del secreto de la ubicación del Tratado, no ha concluido.

¿Como puede no haber terminado? Cuando llevéis esos libros al Convento guardar el secreto de su ubicación original será inútil.Dijo extrañado Flottfar.

Para todos los libros que están sobre la mesa son los originales que vinimos a buscar. Pero en realidad, son libros que creamos mágicamente, y solo contienen un extracto de los conocimientos que consideramos menos peligrosos y más necesarios.les informó Jörgenj.

Y el Tratado original permanece, en las mismas condiciones y con las mismas salvaguardas, donde lo encontramos, y excepto vosotros que sabéis la verdad, nadie conocerá la existencia del resto de libros.dijo Edzàrj

Y ese es el motivo por el que vuestra labor como guardianes no ha terminadoTerminó Jannirèll.

Pero si tan peligrosos son esos conocimientos, ¿por qué no habéis destruido los tomos que los contienen?Preguntó Flottfar.

Porque la destrucción de los libros sería un acto de barbarie sin sentido. Podemos negarnos a utilizarlos y dar a conocer su contenido, pero no podemos evitar el hecho de que otros magos lleguen a alcanzar esos conocimientos por sus propios medios tal y como hicieron nuestros antecesores. El mundo es muy grande y nadie sabe lo que nos depara el futuro, por lo que debemos estar preparados para el caso de que eso suceda.respondió Bokorm.

 

1.- Demonio: Criatura natural de otro plano de existencia que al ser transportada a este plano, por las diferencias entre las leyes que rigen los distintos planos, causa gran destrucción durante su efímera permanencia en este.

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