Los caballeros de la Iglesia

Capítulo XV – (3)

 

El príncipe se incorpora a la reunión

 

Esta inesperada noticia causó una profunda sorpresa en el rey quien, con voz cansada y triste dijo:  Ya sufrí una vez el dolor que me produjo la rebelión y muerte de mi hijo menor al que amaba profundamente y siempre me he culpado de lo sucedido, pues creo que todo ello se debió a que no le presté la atención ni el amor que necesitaba.

Comprendo vuestro dolor majestad, pero no debéis sentiros culpable. Lo que ocurrió solo fue debido al carácter egocéntrico de Ambitiös al que desde pequeño, sus preceptores clariones describen como un niño ambicioso y egoísta, carente de empatía y al que no le importa el daño que causa a los demás para conseguir sus deseos y que, amargado por su posición de segundón, odia profundamente a su hermano por ocupar el puesto que cree merecer él.

Lo se Flottfar, lo se. La razón me dice que actué correctamente en aquella ocasión, pero ahora me siento incapaz de enfrentarme de nuevo a la misma situación.

Pero esta vez Försiktig no tendrás que hacerlo solo. El problema afecta a toda la Confederación y si he venido a verte, aparte de para interesarme por tu salud, es para comunicarte los planes que ha realizado la Iglesia para afrontar esta situación, con los que espero estés de acuerdo ya que es imprescindible tu colaboración para poder llevarlos a cabo.

Entonces Flottfar permiteme que haga venir a Elsketsønn. Tengo plena confianza en mi hijo y además es él quien se está encargando de los asuntos de gobierno a causa de mi precario estado de salud.

Me alegra escucharte decir eso, pues iba precisamente a pedirte que lo hicieras, ya que es necesaria su colaboración para llevar a buen término nuestros planes.

Försiktig ordenó a un edecán que dijera al príncipe que su padre quería verle y se dejó examinar por Smilla mientras esperaban la llegada del príncipe. Cuando Elsketsønn entró en los aposentos, al ver al Patriarca y a Smilla junto al rey, preguntó alarmado ¿Que ocurre padre?, ¿como se encuentra el rey Smilla?

Tranquilízate hijo, no me ocurre nada. Te he llamado porque el Patriarca tiene importantes noticias que comunicarnos.

Calmado por estas palabras Elsketsønn se volvió hacia Flottfar y se excusó diciendo Perdonad que no os haya saludado patriarca, pero esta inesperada llamada de mi padre me hizo temer por su estado de salud.

Lo comprendo príncipe pues mi presencia aquí se debe, entre otras cosas, a que vuestro padre estaba siendo envenenado.

¡Envenenado! ¿Como, por quien?

¿Recordáis que hace más o menos un año el conde Värdelos, con motivo de la concepción de su primogénito, regaló a vuestro padre varias barricas del icewine que cultiva en sus tierras de las Sawkäria y que tanto le gusta al rey,?preguntó Smilla a Elsketsønn.

Sí, recuerdo la alegría de mi padre al recibir las tres barricas enviadas por Sörjendèll, conde de Värdelos. Le gusta tanto ese vino que ordenó que las barricas se almacenasen aparte en las bodegas y solo se utilizasen para su uso personal. Desde entonces es lo único que bebe en las comidas y celebraciones.

Smilla le contó entonces que el conde había mezclado con el vino pequeñas cantidades del producto que empleaba para combatir las plagas que atacaban las viñas, cuya base es el arsénico, un veneno que puede matar instantáneamente resultando prácticamente indetectable, pero que en determinadas dosis, se va acumulando en el cuerpo provocando dificultades para tragar, dolor abdominal, vómito, diarrea y deshidratación, dolores de cabeza, aletargamiento y convulsiones, que terminan cusándole la muerte. Estos síntomas, hacen pensar que el sujeto sufre una enfermedad y enmascaran el verdadero motivo, el veneno.

Afortunadamente lo descubrimos a tiempo y sustituimos las barricas envenenadas por otras que compramos en secreto en el mercado de vinos evitando así que siguiera tomando el veneno y aunque durante un tiempo seguirá manifestando los síntomas, estos desaparecerán en breve en cuanto su cuerpo expulse los restos del veneno ingerido.

—Hay que detener y ejecutar a ese vengativo traidor— Dijo indignado Elsketsønn —Siempre me extrañó la pasividad con que aceptó la muerte de su hermano y la pérdida de influencia de su familia. ¡Ahora se por qué!

Tranquilízate Elsketsønn, comparto tu indignación pero debemos actuar con calmadijo Flottfar al ver el estado en que se encontraba el príncipe. Aunque es cierto lo que dices, es solo una parte del problema, cuya causa es mucho más siniestra y afecta a toda la Confederación, no solo a Dönhar.

Ante la mirada de sorpresa de Elsketsønn al escuchar sus palabras, el Patriarca le hizo un resumen de la conversación mantenida con su padre. Al enterarse de que el causante de todo era su hermano menor Ambitiös, al que suponía muerto, el príncipe comprendió la expresión de dolor que se veía en la cara del rey y apenado, pero más tranquilo, escuchó con atención a Flottfar miesntras exponía los planes de la Iglesia para hacer frente a la situación. Planes con los que, tras algunas matizaciones, estuvieron de acuerdo prometiendo su plena colaboración para llevarlos a cabo. Una vez terminada la misión que le había llevado allí, Flottfar abandonó el palacio y se encaminó al Monasterio para comunicar al Donark el resultado de la entrevista.

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