Los caballeros de la Iglesia

Capítulo XVI – (2)

 

Soliqchi

 

Al desaparecer la personalidad de Skjult, al qo’mondon Soliqchi le pareció que despertaba de un mal sueño al notar una mano sobre su hombro una mano que le zarandeaba con suavidad, al tiempo que una temerosa voz le decía: Perdonad mi atrevimiento qo’mondon, pero estáis muy pálido y no habéis tocado el desayuno que tenéis desde hace tiempo ante vos. ¿Os encontráis bien?

Indignado por el hecho de que un siervo se hubiese atrevido a tocarle, ofensa castigada con cien azotes en el caso de que se tratase de un hombre y con la muerte si la ofensora era una mujer, levantó la vista del plato y lanzó a la sirvienta una impasible mirada que destilaba tal crueldad, que la pobre mujer, temiendo por su vida, cayó desmayada al sucio suelo de la posada. Soliqchi hizo señas al posadero quien, al ver lo sucedido, se acercó presuroso usitando entrecortadas excusas, para que se llevara a la mujer, terminó tranquilamente el desayuno y partió hacia el templo donde le esperaba un largo día de trabajo.

Al llegar, se reunió con los caporales de la compañía a sus órdenes, quienes le informaron de que los exploradores habían encontrado varias sendas que corrían casi paralelas a la principal, que el resto del polk estaba ampliando para facilitar el paso del ejército, y aunque por la orografía del terreno no eran susceptibles de ampliación, proporcionaban un camino alternativo adecuado para el intercambio de mensajes y órdenes entre la vanguardia del ejército y el cuartel general, así como para el envío de pequeños contingentes de tropas o suministros al punto de la columna que fuera necesario.

Con estos informes y los recabados del resto de los qo’mondonlar1, Soliqchi se reunió con el polkovnik Quilich para transmitirle las últimas novedades, antes de acudir a la reunión convocada por el Prelado en la que, fueron felicitados por su buena labor. Rahmsiz, tras exhortarles a mantener el secreto, les dió esperanzadoras noticias sobre la fecha aproximada en que comenzaría la invasión. ¡Si!, las cosas marchaban bien para el futuro de la invasión y para el suyo propio, y esto merecía una discreta celebración, por lo que pensó que después de cenar, pediría al posadero que enviara a su habitación a la mujer que había osado tocarle esa mañana, hacía tanto tiempo que no yacía con una que ya ni se acordaba; de como se comportase la mujer con él dependería si ordenaba su muerte, o solo mandaría que la azotasen.

Al llegar a la posada entregó las riendas al mozo que servilmente acudió para hacerse cargo del caballo y se encaminó a la puerta, donde casi le arrolla una patrulla que sacaba del establecimiento a un hombre que se se debatía violentamente. Sorprendido, preguntó al eksrutador que la comandaba si necesitaba ayuda, quien tras lanzarle una altiva mirada que desapareció al reconocerlo, dijo:

Buenas noches qo’mondon Soliqchi, os lo agradezco pero, como podéis ver, no es necesario, aunque el perro se resiste, lo tenemos completamente dominado.

Si ya lo veorespondió Soliqchi, tras comprobar que en el escaso tiempo que habían durado las palabras del eksrutador, los acólitos habían maniatado hábilmente al prisionero colocándole una traílla al cuello. ¡Buen trabajo!, pero me extraña que no hayáis sido más contundentes con él.

Aunque se trata de un insignificante desertor que en otra ocasión habría sido ajusticiado en el acto, hemos recibido instrucciones de apresar vivos a todos los disidentes para que puedan ser investigados por el Consejo de Eksrutadorlar, al parecer se avecinan importantes acontecimientos, algo que vos sabréis mejor que yo, y quieren arrancar toda la información posible a esos perros sobre las causas de su descontento y sobre todo, averiguar cuantos piensan como ellos, para prevenir posibles problemas.Respondió el eksrutador.

Bien pensado, pero ¿como es que me conocéis? porque estoy seguro de que no hemos coincidido nunca. ¿Acaso me estáis vigilando? Preguntó Soliqchi con una nota de preocupación en la voz.

En cierto modo podría decirse que si dijo levantando las manos en un gesto apaciguador al ver que el qo’mondon se tensaba acercando la mano a la espada que colgaba de su cinturón, dejad que me explique, el Prelado Rahmsiz, de acuerdo con el Consejo de Eksrutadolar, decidió que para prevenir la posible pérdida de las personas de más que probada lealtad a Bajaruvchy y vitales para llevar a buen fin su proyecto, como es vuestro caso qo’mondon Soliqchi, los eksrutadorlar que patrullamos las calles debemos conoceros a todos y sin que notéis nuestra presencia, a fin de evitaros preocupaciones, debemos garantizar vuestra seguridad. Por eso, todos los días un poco antes de que lleguéis, patrullamos los alrededores de esta posada para asegurarnos de que no corréis ningún peligro y hoy he descubierto la presencia de ese traidor y al detenerle habéis descubierto nuestra presencia, falta por la que deberé responder ante mis superioresTerminó el eksrutador con tono preocupado.

Aunque habéis cumplido con vuestro deber, al hacerlo habéis cometido una indiscreción que pone en riesgo vuestra misión, al informarme de algo que el Consejo de Eksrutadolar no deseaba que conociera. Esas pequeñas indiscreciones pueden tener graves consecuencias que amenacen el éxito de nuestros planes, por lo que debíais haber sido más previsor y haber sacado al prisionero por la parte trasera, evitando así tropezaros conmigo.

Eso es algo que nos resultó imposible qo’mondon. En su resistencia al arresto, el perro nos arrastró hasta la calle donde, finalmente, logramos reducirle.

Con tu vanal excusa me estás demostrando que tu patrulla, no está capacitada para realizar las misión que se le encomendó.Soliqchi hizo una pausa para dar énfasis a sus palabras y ordenó al atribulado eksrutador: Entrega al prisionero para que sea interrogado y preséntate a tu superior para informarle de lo ocurrido, diciéndole que mañana hablaré con él sobre estos hechos.

Tras decir esto, Soliqchi dio media vuelta y entró en la posada, dejando que el preocupado eksrutador fuese a cumplir sus órdenes.

1.- Qo’mondonlar: plural de qo’mondon

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