Los caballeros de la Iglesia

Capítulo XX

 

Styretstyrke

 

La fortaleza de Styretstyrke, situada en el pico más alto de la sierra de Gamlåser, domina las cuencas de los ríos Bredde y Fladdslätten al sur de Ganestria. Construida, en los turbulentos años que precedieron a la fundación de la Confederación Erkendia como bastión para defender esas tierras de los numerosos grupos de señores bandidos que proliferaban en ellas, la fortaleza era el acuartelamiento a las reducidas fuerzas del rey que trataban de imponer orden en la zona y servía de refugio a los habitantes de los valles en caso de ataque. Con el paso del tiempo y el aumento de los desórdenes, la torre pasó a manos de los Caballeros de la Iglesia, quienes la ampliaron construyendo a su alrededor una muralla almenada, de unos treinta pies de altura, con varias torres adosadas, con una amplia puerta de gruesos tablones de roble tachonados con grandes clavos de acero, protegida por una barbacana con numerosas saeteras que permitía la salida en carga de la caballería desde el patio de armas donde, adosados a las murallas, se habían construido caballerizas, alojamientos, cocinas, talleres y almacenes.

Cuando, no sin grandes esfuerzos y derramamiento de sangre, los ambiciosos magos que poblaban Slektshjèll fueron derrotados, los reyes que habían colaborado con la Iglesia en su derrota, se reunieron en la fortaleza y tras muchas deliberaciones constituyeron la Confederación Erkendia, en la que los cinco reinos, unidos por una misma cultura e intereses comunes, sin perder su independencia, formaron una alianza para el desarrollo común gobernada por el Rådetskonger o Consejo Supremo, compuesto por los reyes de los países que la componían y presidido por el Patriarca de la Iglesia cuya autoridad, en caso de peligro inminente para la Confederación, sería absoluta.

En principio el Rådetskonger debía reunirse en la fortaleza de Styretstyrke, que decidieron fuese territorio autónomo posesión de la Iglesia, al menos una vez al año para trazar políticas comunes en su relación con otros países, dirimir posibles disputas entre los reinos de la Confederación y confirmar en su reinado a los nuevos monarcas cuando se produjese el fallecimiento o abdicación del anterior, pero debido a la prolongada paz reinante entre los distintos reinos, con el paso del tiempo la fortaleza quedó relegada a la función de palacio ceremonial, ya que las reuniones del Rådetskonger eran muy escasas y solo se realizaban con motivo del fallecimiento o abdicación de un monarca o del Patriarca de la Iglesia, para someter a su sucesor a la aprobación del Rådetskonger, o por el matrimonio de alguno de los herederos, formalidades que servían de pretexto para la celebración de fiestas en las que se renovaban viejas amistades y se presentaban en sociedad los miembros jóvenes de la nobleza de los distintos países. Debido a esto, la antes numerosa guarnición de caballeros fue paulatinamente reducida al escaso número de hermanos que, a las órdenes de un gobernador, se encargaban del cuidado y mantenimiento de las instalaciones.

Cuando Flottfar convocó al Rådetskonger para presentar a Velger como su sucesor, comenzaron a llegar a Styretstyrke numerosas caravanas con enseres y provisiones que, procedentes de todos los conventos de la Confederación, envió la Iglesia para atender las necesidades de tan augustos huéspedes, junto con las delegaciones enviadas por los distintos reinos para preparar las estancias destinadas a los monarcas y sus séquitos y en el último momento, cuando estaba prácticamente todo preparado, llegó una numerosa caravana procedente del Convento del Valle, que junto a los productos cultivados en el convento, transportaba gran cantidad de cajas que fueron discretamente almacenadas en la torre central, y en la que confundidos entre el resto de los hermanos viajaban Erlhènj, Melhiker y el resto del Donark, quienes nada más llegar, se reunieron con el gobernador de la fortaleza hasta bien entrada la noche.

En la fecha fijada llegaron a Styretstyrke el Patriarca Velger y el Patriarca emérito Flottfar acompañados por Ghörann y Elsketsønn, príncipe heredero de Dönhar que acudía en representación de su padre el rey Försiktig, quien no podía asistir a causa de su delicado estado de salud y al poco tiempo, separados por apenas unas horas de diferencia, llegaron el resto de los monarcas de los distintos reinos acompañados por sus respectivas comitivas, y al día siguiente, mientras sus majestades descansaban del viaje en sus aposentos, se reunieron los cancilleres para determinar las fechas y horarios de los distintos actos protocolarios que se celebrarían tras la confirmación de Velger como nuevo Patriarca por parte del Rådetskonger.

Tras mucho discutir, los cancilleres acordaron que la primera reunión (que todos los cancilleres pensaban sería la única dada la carencia de temas que tratar) se celebraría al cabo de dos días, tiempo que aprovecharon los miembros más jóvenes de los distintos séquitos para visitar la ciudad que, compuesta por múltiples carromatos y tiendas de lona, había surgido de la nada en los terrenos que rodeaban la fortaleza, en la que campesinos y vendedores ambulantes venidos de todo el reino, ofrecían una amplia gama de productos originarios de todos los confines de la Confederación, a los numerosos visitantes que habían acudido al lugar para presenciar el acontecimiento, entre los que se podía ver a numerosos miembros de la Iglesia, fácilmente reconocibles por sus hábitos y por los báculos que usaban siempre que salían del convento.

Mediada la mañana del segundo día, sonaron las trompetas convocando a sus majestades quienes, acompañados únicamente por el Canciller del Reino y un secretario tal y como exigía el protocolo, se encaminaron al Salón Magno donde les aguardaban Flottfar, el patriarca emérito y Velger su sucesor, junto con sus secretarios, entre los que se encontraban los miembros del Donark. Cuando el último de los reyes ocupó su sitial, se cerraron las puertas y dio comienzo el Rådetskonger. Al mismo tiempo, en diferentes salas habilitadas a tal efecto, se iniciaban conversaciones diplomáticas y comerciales, aprovechando el hecho de encontrarse reunidos en el mismo lugar representantes de todos los reinos de la Confederación.

Los sitiales que ocupaban sus majestades, todos idénticos, formaban un semicírculo rodeando el mapa de la Confederación grabado en el suelo, y frente a ellos, en la parte correspondiente a la cordillera Bealjehkh, se encontraba el sitial del Patriarca, que era el presidente del Rådetskonger. El lugar que ocupaba el sitial que correspondía a cada reino venía determinado por su situación en el mapa, por lo que el primer sitial a la derecha de la presidencia correspondía a Dönhar y estaba ocupado por Elsketsønn, en representación de su padre el rey Försiktig; a continuación se encontraba el correspondiente a Haddark, en el que se sentaba el rey Förstaj. En el centro, frente al sitial del Patriarca, estaba el de Ganestria, reino al que rodeaban todos los demás, ocupado por Grunneier, y a continuación se encontraban los sitiales correspondientes a Jhönnull, en el que se sentaba Behövligfisk, y a Thörvork, ocupado por Storyxa.

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