Los caballeros de la Iglesia

Capítulo XXI

 

Jannirèll en el templo de Qishloq

 

En su encuentro con Skjult, Jannirèll le había preguntado cómo podría entrar en el Templo sin llamar la atención, ya que en su deambular por la ciudad había percibido que allí se concentraba la mayoría de la magia que se practicaba en la ciudad, a lo que Skjult le respondió que únicamente se podía entrar por la puerta que había en la llamada Plaza del Templo, que se abría cada siete días para la celebración de la Ceremonia de Exaltación de Bajaruvchy, a la que debían asistir todos los habitantes de Qishloq. Los demás accesos estaban constantemente vigilados por una nutrida guardia que solo permitía la entrada a quienes habían sido llamados por algún miembro de la jerarquía, e iban siempre acompañados por un sacerdote o un acólito que les conducía directamente ante quien les había convocado, ya que el templo era en realidad el cuartel general del ejército y en su interior se guardaban unas estrictas medidas de seguridad. Por este motivo Jannirèll, sabedor de que no se debía utilizar la magia si existían otros medios para resolver el problema, y movido por la curiosidad de conocer los ritos de esta nueva religión, acudió a la Ceremonia de Exaltación de Bajaruvchy que se celebró unos días después.

 

La ceremonia, que como todos los actos de culto estaba diseñada para  mantener sometida y dócil a la población, comenzaba con la intervención de un sacerdote recordando a los asistentes que formaban parte del pueblo elegido por Bajaruvchy, dios magnánimo que recompensaba a quienes cumplían sus deseos, y castigaba a los pecadores que se oponían a ellos. A continuación y como ejemplo para todos, se sometía al juicio de Bajaruvchy a aquellos a quienes los eksrutadorlar habían encontrado en falta, entre los que nunca faltaban acólitos e incluso sacerdotes cuya actitud había incomodado a algún superior, juicio en el que indefectiblemente, los acusados estallaban en llamas al ser iluminados por el ojo situado en la cúpula del templo. La ceremonia terminaba con una larga salmodia, dirigida por el sacerdote ante los restos humeantes de los hallados culpables en el juicio y coreada por los asistentes, en la que se renovaban las promesas de fidelidad a Bajaruvchy, tras lo cual los participantes en la ceremonia abandonaban el recinto.

 

Jannirèll aprovechó este momento de confusión para despojarse de la amplia capa que ocultaba el uniforme de acólito que le había proporcionado Skjult, invocar un hechizo que obligaba a quienes le veían a olvidar inmediatamente su presencia, y seguir a los sacerdotes hasta una extensa plaza cuadrangular cerrada por naves de almacenes, en cuyo centro se elevaba una gran torre con forma de pirámide escalonada. En cada costado de la plaza de abría una puerta fuertemente custodiada que daba acceso al exterior, por las que entraban y salían las numerosas patrullas que recorrían constantemente la ciudad en busca de disidentes que pusieran en riesgo el absoluto control que ejercían sobre la sumisa población.

 

Durante sus primeros días de estancia en el templo, Jannirèll pudo comprobar que todos realizaban su trabajo en silencio, intercambiando con los demás solo las palabras necesarias para su realización en un ambiente de tensa desconfianza, causado por el profundo temor que tenían de ser considerados tibios en su fe y que un pequeño error en el cumplimiento de sus tareas provocase que los eksrutadorlar, que continuamente sondeaban a todos los que allí servían, les condujeran a una celda, en espera de ser juzgado por el Ojo de Bajaruvchy en la siguiente jornada de culto. Ese opresivo ambiente se veía potenciado por el elevado nivel de estratificación existente en esta sociedad altamente jerarquizada.

 

Sacerdotes y acólitos tenían dormitorios, cocinas y refectorios comunes, en tanto que el Prelado Rahmsiz, los Viceprelados y el Eksrutador Decano, tenían sus estancias en los pisos superiores de la torre, junto con un refectorio dotado de cocinas, para su uso exclusivo. Estas cocinas eran atendidas por un reducido grupo de acólitos, especialmente elegidos por el Eksrutador Decano de entre los candidatos seleccionados por el resto de los eksrutadorlar por su fiabilidad y fanatismo.

 

Dado que solo se permitía el acceso a los pisos superiores de la torre, cuya única entrada estaba constantemente vigilada, a los miembros del Círculo Interno[1], para poder acercarse a Rahmsiz y comprobar el poder de su magia, Jannirèll había provocado, utilizando sutilmente sus poderes, el arresto de uno de los acólitos encargados del servir las comidas al prelado, al que había visto degollar fríamente a una mujer que, al tropezar en un bache de la calle, derramó el contenido del cántaro de agua que transportaba, salpicándole la capa. El acólito se encontraba ahora en una celda esperando el  juicio del Ojo de Bajaruvchy y los eksrutadorlar (quienes hasta ese momento no habían reparado en su existencia) pensaron que él era la persona más adecuada para el cubrir el puesto vacante, motivo por el que Jannirèll, que había recibido la aprobación del Eksrutador Decano, quien al sondearle, solo encontró una limitada inteligencia y un tremendo fanatismo por Bajaruvchy, se encontraba en ese momento a la puerta de los aposentos del prelado sosteniendo una pesada bandeja junto con otros acólitos igualmente cargados.

 

Cuando se abrieron las pesadas puertas, Jannirèll vio con sorpresa, que daban acceso a un gran patio que, según pudo calcular, ocupaba la práctica totalidad de la cubierta del templo, en cuyo centro se erguía una pequeña fortaleza custodiada por un numeroso grupo de guerreros equipados con yelmos de un intenso color rojo, cuyas viseras les cubrían totalmente el rostro, cotas de malla cubiertas por una sobreveste y  recios escudos redondos; tanto en la sobreveste, como en los escudos, ambos del mismo color que los yelmos, resaltaba en negro la imagen de un puño asiendo una espada, parecida a una hoz, similar a la colgaba del tahalí que les ceñía la cintura. Tras someterlos a un atento examen, la silenciosa guardia les franqueó la entrada a la fortaleza.

[1].-El Círculo Interno estaba compuesto por los Viceprelados y el  Eksrutador Decano quienes, junto al Prelado, gobernaban  Qishloq

Espero que esta publicación te haya gustado. Si es así pulsa me gusta y si tienes alguna duda, consulta o quieres complementar este post, no dudes en escribir en la zona de comentarios.
Sigueme en: www.elarcadedionisos.es
Spread the love

Deja un comentario