Los caballeros de la Iglesia

Capítulo XXIV

 

Bittaga

 

Desde un pequeño campamento fortificado, rodeado por una empalizada y un foso plagado de estacas puntiagudas, situado en un claro en lo alto de las montañas Bealjehkh Bittaga, rodeado por la omnipresente guardia de Moshinalar que siempre la acompañaba, (debido a la forma en que se había hecho con el poder, el Emperador recelaba de todos, especialmente de sus más íntimos colaboradores, y solo confiaba en estas guerreras seleccionadas desde niñas y formadas especialmente para su protección) contemplaba el apacible valle que se extendía a sus pies pensando que pronto vería cumplido su sueño de ser el único señor de la Confederación Erkendia, mientras escuchaba los informes que recibía diariamente de sus generales, que avanzaban en todos los frentes según lo previsto. Las fuerzas que acampaban al pie de la cordillera, solo esperaban sus órdenes para lanzarse sobre Ganestria como una plaga de langosta y una vez conquistada ésta, conectar con los rebeldes que ya habrían conquistado Dönhar, donde según le informaron, había una fuerte resistencia debido a la presencia de su padre Försiktig, quien había enviado al Rådetskonger a su odiado hermano Elsketsønn en su representación, a causa del precario estado de salud en que se encontraba, algo que no había previsto pues contaba con que el rey habría muerto para aquellas fechas, pero esto era lago que algo que no le causaba ninguna preocupación, ya que la situación en Hämnstaj era caótica y la población abandonaba la capital huyendo de los disturbios, lo que permitiría que ésta cayera con facilidad en cuanto llegasen a ella las tropas que, al mando de su amigo Sörjendèll, bajaban desde las Sawkäria. En el sur, el prelado Khorailon, había penetrado en Thörvork, donde encontró algunos focos de resistencia aislados que no le resultó difícil eliminar, y avanzaba sin oposición hacia Hövedsielvaj la capital, que pronto caería en su poder, y tanto Jhönnull como Haddark se encontraban impotentes para prestar ayuda, en el hipotético caso de que quisieran hacerlo, a sus vecinos, sumidos como estaban en una guerra civil por la sucesión provocada por sus partidarios.

Cuando terminó de recibir los informes del día, Bittaga recordó el camino recorrido desde el día en que fue dado por muerto tras la terrible estocada que le propinó Forsker en el asalto al palacio real de Dönhar que acabó con la Revolución de los Segundones, hasta el momento actual, reviviendo el odio que sentía hacia la sociedad Erkendia que le había negado el puesto que por derecho le correspondía y que ahora iba a pagar con creces el haberlo hecho. Perdido en sus ensoñaciones revivió su infancia en el palacio, mientras su padre se preocupaba más de los asuntos del reino y de preparar a su hermano Elsketsønn para sucederle en el trono, dejando su educación a la dura disciplina de los clariones quienes, sin proponérselo, le hicieron comprender la falacia en que vivían los ciudadanos de la Confederación Erkendia quienes creyéndose descendientes de unos heroicos antepasados que habían desterrado el desorden en el mundo guiados por los Caballeros de la Iglesia, se habían convertido, tras cientos de años de ininterrumpida paz, en una sociedad autocomplaciente de agricultores y comerciantes preocupados tan solo por mantener llenos sus estómagos. Convencido de que había llegado el momento de cambiar esa situación y de ocupar el puesto que por derecho le correspondía, ayudado por un grupo de nobles descontentos, la mayoría de los cuales eran hijos segundones que veían peligrar su estilo de vida cuando los primogénitos heredasen el título, se había revelado contra su padre, rebelión que finalizó con la derrota de sus partidarios y con él huyendo gravemente herido.

Poco o nada recordaba de lo sucedido desde que fue herido en el palacio, hasta que despertó en un mísero cobertizo donde un hombre de edad madura acudía todos los días a cuidar sus heridas. No fue hasta estar totalmente curado, cuando se enteró de que se encontraba en una de las fincas que el conde Värdelos tenía en los Montes Sawkäria donde, tras encontrarle moribundo en los alrededores del palacio, le había llevado en secreto su hijo Sörjendèll que, una vez curado le sacó de Dönhar disfrazado de peón en una de las expediciones que realizaba para llevar el icewine que producían sus viñedos a Markhöntsatt, continente con cuyos reinos mantenía un floreciente negocio.

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