Los Caballeros de la Iglesia

Capítulo IV – La formación eclesiástica

(Varias explicaciones necesarias)
El libro de notas de Jannirèll

El libro de notas de Jannirèll

Tras estas palabras reinó un profundo silencio que pronto fue interrumpido por unas risas nerviosas que sin saber como, salieron de nuestras gargantas y Melhiker se dirigió al Prior con estas palabras:

Estáis de broma Erlhènj, hace siglos que no se ve un Caballero de la Iglesia en la Confederación y salvo los charlatanes que recorren la ferias para divertimento de los aldeanos, los magos nunca han existido. Sí, sé que existen ejércitos que dependen de los reyes de cada país de la Confederación e incluso, algunos más pequeños sostenidos por determinados nobles, lo que ocasiona enfrentamientos armados entre ellos en alguna ocasión, pocas gracias a Jötnar y casi siempre en épocas en las que se dirime la sucesión al trono, pero desconozco la existencia de otro tipo de ejércitos.

Erlhènj nos miró con fijeza y respondió:

Melhiker estás muy equivocado, ya sé que la actitud que hemos mantenido durante estos siglos incita a pensar eso que es precisamente lo que buscamos. ¿Te imaginas la cantidad de enemigos que nos crearíamos si conocieran de su existencia? En cualquier conflicto interno, todos vendrían en busca de nuestro apoyo y todos se convertirían en nuestros enemigos. A los que se lo negáramos, por muy justo que fuera este hecho, por habérselo negado y a los que se lo diéramos, por miedo a nuestro poderío y a lo que pudiéramos pedirles como pago por nuestro apoyo y os acaba de decir Bhörje que ese no es el objetivo de la Iglesia.

Tras una pequeña pausa para que asimiláramos su palabras, continuó:

Pero el hecho de que no veáis algo no quiere decir que no exista. Nadie ve el aíre que respiramos y nos rodea por todas partes y nadie niega su existencia. Habréis observado que desde lejos, el convento tiene un cierto aire de fortaleza; este no es un hecho casual, tiene aspecto de fortaleza porque es una fortaleza y todos los que moramos en él, sin ninguna excepción, somos Caballeros de la Iglesia. En cuanto a la magia, TrØllkarl tiene algo que contaros.

Dicho esto Erlhènj calló y miró a TrØllkarl, quién nos preguntó:

¿Nunca os habéis preguntado el motivo por el que los Clariones os enviaron aquí?, ¿nunca habéis pensado que fue un error el juicio que emitieron sobre vosotros y que no merecíais el trato recibido?

Si, la verdad es que Edzàrj, Melhiker y yo lo comentamos durante el viaje y no llegamos a ninguna conclusión y supongo que Jörgenj, si vivió nuestras mismas circunstancias le ocurriría lo mismoRespondí y observé que Jörgenj hacía gestos afirmativos con la cabeza.

Es lógicoDijo TrØllkarl y prosiguió Todo se hizo así siguiendo un plan, de hecho, vuestros compañeros de cenobio piensan que como ellos, marchasteis a casa tras la ceremonia de graduación, sin despediros de nadie, como hicieron ellos.

Entonces comenzó a citar uno por uno nuestros casos.

Jörgenj, a ti te acusaron de haber roto una canalización de agua que pasaba bajo el huerto en que estabas trabajando para que no se secaran los cultivos, faltos de agua, perjudicando así el resto de los cultivos del cenobio por puro egoísmo y sin pensar en los demás.

Sí, pero…trató de responder Jörgenj, respuesta que interrumpió TrØllkarl con un gesto de la mano.

Melhiker, en tu caso ni siquiera se dignaron decirte la causa, simplemente te metieron en la carreta donde te encontraste con Edzàrj y Jannirèll, ¿correcto?

Melhiker afirmó con la cabeza.

A ti Edzàrj, te acusaron de intimidar a los demás con tu fuerza física, pera conseguir tus deseos.

Así es TrØllkarldijo Edzàrj.

Y en tu caso Jannirèll, te acusaron de aprovechar sus enseñanzas para manipular a los demás en tu propio beneficio sin pensar en las consecuencias que podía acarrearles. ¿Fue así?

Asentí con la cabeza, sorprendido de que empleara casi las mismas palabra que me dijo el Recto del cenobio.

Bien, sabed pues que todos esos motivos eran falsos, eran excusas para enviaros a este convento y una prueba, de las muchas que habéis pasado, para saber si erais merecedores, como habéis demostrado sobradamente serlo, de convertiros en Caballeros de la Iglesia.

Ante nuestros gestos de sorpresa, levantó la manos pidiendo con un gesto que nos calmáramos y continuó diciendo:

Pero para ser Caballero de la Iglesia, no solamente hay que reunir las cualidades necesarias para serlo, aparte de esto, la Iglesia exige algo mucho más importante y es que voluntariamente y sin presiones, aceptéis formar parte de la Iglesia, como habéis hecho vosotros cuatro. Lamentamos que no lo hiciera el resto de vuestro grupo, pero el que fuerais precisamente vosotros, en los que más interés teníamos, los que aceptarais, compensa con creces el que no aceptara nadie más y yo a explicaros porque— Y prosiguió:

No son raros los casos en los que los Clariones localizan magos, la magia está en todos nosotros aunque existen pocas personas que estén dotados para ella, algunas más existen que pueden realizarla en ocasiones puntuales o para determinadas cosas, como algunos artistas y músicos cuyas obras, sin saber por que cautivan nuestro espíritu o inflaman nuestro ánimo. Otros, mediante el estudio y la preparación consiguen controlarla, pero personas que puedan dominarla de forma natural hay muy pocas y en algunos casos muy difíciles de detectar. El hecho de que este año los clariones nos hayan enviado cuatro poderosos magos naturales, no ocurre desde hace largo tiempo, tanto que yo solo he conocido este desde soy Caballero.

Viendo nuestros gestos de estupor, Erlhènj dijo:

Sí, se está refiriendo a vosotros cuatro.

Bhörje que había permanecido en silencio, intervino diciendo:

Jörgenj, tú no rompiste ninguna conducción subterránea de agua puesto que no existen, simplemente hiciste aflorar a la superficie el agua de una veta que había a gran profundidad y que nadie hasta entonces había detectado. Melhiker tu puedes predecir los acontecimientos y las actitudes de las personas que te rodean, por eso ganas siempre al hala-tafi y evitaste que un virote atravesara la cabeza de Jannirèll cuando nos atacaron en el bosque, por eso te llevaron a la carreta sin previo aviso y por sorpresa, para no despertar tu precognición. Edzàrj, en tu caso la excusa fue falsa porque no podían decirte que te enviaban a causa de tu empatía para con la personas y con los elementos naturales, sobre todo con los metales, con los que te identificas de tal manera que las obras que salen de tus manos en la fragua son perfectas. Tu caso Janniréll es el más asombroso de todos, tu capacidad para pasar desapercibido a ojos de los demás es tal que si no hubiera sido porque bajaste la guardia al trabar amistad con Edzàrj, nadie se habría percatado de tu existencia. Sí, te veían y hablaban contigo, pero en cuanto dejaban de hacerlo te olvidaban. Cuando durante dormías una noche, en la cena te habían puesto un sedante, trataron de leer tu libro para saber lo ocurrido desde que entraste en el cenobio, tuvieron que copiarlo ya que se encontraron que estaba escrito en una clave que les costó un año descifrar. Y si recuerdas, después del ataque me contaste que gracias a la intervención de Jötnar en respuesta a tus ruegos, se había roto una rama de un árbol podrido y había caído milagrosamente sobre los asaltantes, el hermano Mhälinj, sí por supuesto, el presunto sargento y todos sus hombres eran Caballeros, comprobó que no se había roto ninguna rama, lo que cayó sobre aquellos desgraciados fue un joven árbol completamente desarraigado del suelo que le sustentaba.

En ese momento TrØllkarl dijo a Melhiker:

Como puedes ver hermano, no solamente existen los Caballeros de la Iglesia, también existen los magos pues vosotros mismos lo sois.

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